El medio rural y la agricultura en Moralzarzal

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No se pueda hablar de la ganadería sin hablar de la agricultura y el campo, el medio rural en el que se desenvuelve el ganado, pues son temas que están tan íntimamente ligados que no se concibe un tema sin hacer mención al otro, por lo que hay que empezar a establecer las bases en las que se asentaba la ganadería, cómo era la tierra y sus campos en esta zona, cómo estaba dividida, qué tipo de terrenos había y qué era lo que producía, amén de ver quienes poblaban este territorio.

Estos territorios estuvieron poblados por musulmanes, y de hecho quedan testimonios de ello como por ejemplo en Collado Villaba los restos de la fuente del Caño Viejo así como también Las Fuentecillas y la fuente del Álamo, y en Moralzarzal cuentan que ha habido personas que han visto restos de la estancia árabe en sus tierras, sobretodo en la zona conocida actualmente como Los Linares y todos los terrenos comprendidos entre el río Navacerrada y el arroyo Grande o arroyo de la Villa de Fuentidueña (en lo que ahora se conoce como las Hachazuelas) con otro arroyo entre ellos, el arroyo del Piojo o "reajo del Caño", donde parece ser encontraron monedas y algún utensilio, pero toda esta zona, a raíz de la Reconquista, debido a la forzosa marcha de los pobladores árabes, quedó despoblada y fueron los ganaderos segovianos los que repoblaron el lugar cuando bajaban con su ganado a pastar por estas tierras, lo cual fue causa de que hubiera tanta rivalidad y encuentros entre segovianos y madrileños, pretendiendo los unos y los otros implantar su dominio y jurisdicción sobre la zona.
La repoblación de la vertiente sur de la Sierra del Guadarrama tuvo lugar, por tanto, al finalizar la Reconquista, y por iniciativa primordial de los habitantes segovianos.
Los madrileños opusieron una firme resistencia al asentamiento de las gentes provenientes de las tierras segovianas, y para ello se amparaban en documentos que trataban de donaciones por parte de la realeza, es decir, concesiones territoriales que sucesivamente fueron otorgando los monarcas de Castilla.
Alfonso VI, que fue el conquistador de Madrid, no llegó a definir los límites entre la zona madrileña y segoviana, pero sí que lo hizo posteriormente su nieto Alfonso VII en el año de 1152 según consta en el Fuero de Madrid.
Hay una historia relativa a la entrada de Alfonso VI en Madrid, que siendo ayudado por las gentes madrileñas en el asalto y conquista de la ciudad, y viendo lo bien que trepaban por los muros en dicho asalto, recibieron el sobrenombre de "gatos", y desde entonces así son conocidos los madrileños.
Parece ser que en agradecimiento por la ayuda prestada por los madrileños a Alfonso VI, éste concedió la parte meridional de la que llamamos Sierra a Madrid a sus gentes, y en el Fuero de Madrid, se establecieron los límites de las cumbres serranas, quedando para Madrid la cuenca del Manzanares así como las zonas altas de los valles de los ríos Guadarrama (nombre de procedencia árabe que significa río de arenas o del arenal) y Lozoya, pero a pesar de estar establecidos los límites, siguió sin haber paz entre madrileños y segovianos, sucediéndose las disputas durante siglos.

En los Fueros de Madrid hay una parte que trata de la donación al Concejo de Madrid, por privilegio del rey D. Alfonso VII, de varios montes y sierras, señalando los términos entre esta dicha villa, Ávila y Segovia, documento que está fechado en Toledo en mayo de 1152, aunque en la parte donde va la firma dice
Facta carta Toleti die Kalendarum maii Era millesima centessima nonagesima, es decir, hecha esa carta en la Era MCXC y en otra parte del documento se puede leer :

facio cartam donationis de montibus et serris qui sunt inter Maidrit villam vestram et Segobiam

más adelante está escrito lo que hace mención a los límites que van desde el puerto del Berrueco, entre Ávila y Segovia, hasta el puerto del Lozoya :

Dono autem vobis nominatos montes et serras, nominatim et singullatim a Portu del Berroco, qui dividit terminum Abule et Segobie usque ad Portum de Lozzoya cum omnibus intermediis montibus et serris et vallibus

De 1176 es el privilegio otorgado por el rey Alfonso VIII (el emperador o Hispanie Imperator como aparece en el Fuero) confirmando la donación de montes al Concejo de Madrid por D. Alfonso VII en el año de 1152 y esto que sigue era parte de lo escrito :

dono et concedo montes, pinares, pascua, prata, extremos populatos et eremos, totos ex integro sicut in tempore Imperatoris avi mei cos unquam melius habuistis, sic eos iure hereditario perpetuo vobis habendos libere et quiete iterum mando et concedo.

Es decir, el rey otorga a Madrid jurisdicción sobre montes, pinares, prados, aguas y poblados entre Madrid y Segovia, desde el Puerto del Berrueco hasta el puerto de Lozoya. Aunque ese Fuero es de 1176, en la firma se ve escrito :
Facta carta in Toleto Era millesima ducentesima quatuordecima, quinque kalendas Felbruarii, Ego Rex Aldefonsus regnans in Castella et Toleto hanc cartam manu propia roboro et confirmo. Signum Regis Aldefonsi ... , lo que corresponde a carta hecha en Toledo el quince de febrero de la Era MCCXIV.

Cuando aparece Era en los escritos, se hace referencia a la Era Hispánica, y ésta es el cómputo de los años que fue utilizado en la Península Ibérica (Hispania para los romanos) hasta el siglo XIV, comenzando esa Era en al año 38 a.C., al parecer cuando se logró definitivamente la pacificación de la Península por parte de los romanos. Por lo tanto, para obtener la fecha correspondiente de la Era Cristiana a la Era Hispánica, a ésta ha de restarse 38 (1190 menos 38 da 1152, y 1214 menos 38 da 1176).

Hay una parte donde se dice de la confirmación hecha por D. Alfonso VIII de la demarcación y amojonamiento de términos entre Madrid y Segovia hecho por el alcalde Minaya en el año de 1208, y en el texto aparecen nombres de pueblos de Madrid como Fuencarral, Alcobendas, Viñuelas (Vinnolas) ...

et deinde ubi cadit Cofra in Guadarrama; et deinde ad summuui de illis laboribus de Fuent carral; et per summum de ipsis laboribus de Alcouendas; et deinde quomodo vadit ad Vinnolas. Supradictos itaque moiones et totum terminum, qui inter eos est, dono vobis, roboro pariter et confirmo.

A pesar de existir esos Fueros y estar definidos mojones como están declarados en el "Privilegio de D. Alfonso VIII fijando los términos de Segovia con Toledo, Madrid, Olmos y Alamin", del año de 1208 y otro documento que fue el "Privilegio de D. Fernando III demarcando los términos y fijando los mojones entre Madrid, Segovia y aldeas de estas dos villas" del año de 1239, siguieron las disputas sobre propiedades territoriales entre segovianos y madrileños.

Hay que considerar otra de las razones origen de las disputas, que fue la diferencia que había en los puntos de vista de uso de la zona, pues los madrileños lo querían de uso exclusivamente pastoril, y los segovianos, además de ese mismo uso lo querían para establecer asentamientos permanentes de manera que pudieran armonizar o compaginar las labores de pastoreo y las agrícolas.

Cuando los nobles y gentes de Madrid estaban al servicio de su alteza real el rey D. Fernando el Santo en Córdoba y Sevilla, los segovianos comenzaron a establecer "pueblas" en Manzanares y Colmenar Viejo, y enteradas las gentes de Madrid, su respuesta fue la denuncia de los hechos ante la realeza, siendo el rey D. Fernando III quien escribió a los segovianos mandándoles deshiciesen lo que habían empezado a poblar, y en vista de que no lo querían hacer, dió licencia a los madrileños para que ellos lo derribaran, aunque en compensación estableció una mancomunidad de pastos que interesaba a ambas partes, aunque prevalecía el interés de las gentes de Madrid. A la muerte del rey Fernando, se reanudó el poblamiento, con lo que volvió a surgir el enfrentamiento entre las dos partes, siendo Alfonso X el que pone fin a ello con la incorporación de un "guarda mayor" que se encargaría de vigilar que se respetara el derecho de los madrileños a pastorear, cortar leña, hacer carbón y cazar, imponiendo la voluntad real en ese territorio del Real de Manzanares. De cualquier manera, los asentamientos y aldeas que se iban creando o rehaciendo los derribados, siempre eran de segovianos.

En el año de 1332, el rey D. Alfonso X y con la finalidad de resolver la discordia entre madrileños y segovianos por los pastos, asentamientos y el carboneo de la zona, crea el Real de Manzanares, haciendo depender el territorio directamente de la Corona, decisión que pretendía acabar con los enfrentamientos pero además suponía una medida para la repoblación interior, con la fundación de nuevas villas y pueblas.
El Real abarcaba parte del amplio territorio comprendido entre Segovia y Madrid y además fue germen de un vínculo histórico de unión de los pueblos de la vertiente meridional o madrileña de la Sierra durante unos cuantos siglos.
Juan I de Castilla concedió El Real a su mayordomo Pedro González de Mendoza, que fue transmitido a su hija Aldonza y posteriormente fue Juan II el que dió plena posesión del Real de Manzanares a don Iñigo López de Mendoza, nieto de Pedro, concediéndole el título de Marqués de Santillana y Conde del Real de Manzanares, repoblándose durante esa época el territorio del Real.

En la relación de los lugares que formaban El Real, aparecen Manzanares, Las Chozas, Las Porquerizas, Guadalix, Fituero, Colmenar Biejo, La Moraleja, La Calzadiella, Viñuelas, Colmenar del Foyo, La Torre de Lodones, El Tejar, Tajavias, Carbonero, Marhoyal, Santa María del Tornero, El Pardo, Santa María del Retamal, Pazenporra, Forcajo, Las Valquesas, Colmenar de Don Mateo, Fuente del Alamo, Moraleja, El Endrinal, La Guiruela, Navalquexigo, Santa María del Galapagar, La del Ferrero, Monasterio, El Collado de Villalba, El Alameda, La Fuente del Moral, El Alpedret, El Collado Mediano, Navacerrada, Las Cabezuelas, ..., apareciendo nuestro pueblo con el nombre primitivo de La Fuente del Moral, y ha estado integrado en El Real de Manzanares durante siglos.

A lo largo del tiempo, del Real se fueron emancipando las distintas aldeas que lo constituían, al serles otorgado el título de villazgo con su consiguiente jurisdicción, y seguidamente se muestra el año en que consiguieron su villazgo algunos de los pueblos de la zona :

obtención del villazgo de pueblos de la zona
año pueblos
1504 Colmenar Viejo y Guadarrama
1523 Miraflores, Guadalix y Galapagar
1630 Collado Mediano, Collado Villalba-Alpedrete y Cercedilla
1636 Hoyo de Manzanares, Moralzarzal, Becerril y Navacerrada
1663 Los Molinos
1747 Cerceda
1751 Boalo y Mataelpino

Moralzarzal consiguió en 1636 la categoría de Villa, lo que llevaba consigo la asignación de
ejidos, porciones de tierra libre y de uso público y de dehesas, tierras generalmente acotadas y por lo común destinadas a pastos y de uso restringido, de ahí que en muchos casos se encontraran a bastante distancia del término limitado por el amojonamiento, habiendo en esta zona unos cuantos enclaves (territorios incluidos en otros con diferentes características administrativas), como son Navahuerta (de Becerril), a 10 km de Becerril o Matellano de Moralzarzal.
Según la Real Academia de España, "ejido" es
campo común de un pueblo, lindante con él, que no se labra y donde suelen reunirse los ganados o establecerse las eras, y "dehesa" viene de defensa, puesto que los primeros pobladores en la Reconquista vallaban los terrenos para proteger los rebaños que guardaban en ellos.

Disponemos de datos sobre la población de Moralzarzal en los siglos XVIII y XIX, por el Catastro de Ensenada o por el Catastro de Madoz, el primero relativo a 1752 y el segundo a 1848.
En el catastro del marqués de la Ensenada se ven referencias tanto a la producción agrícola como a la ganadería de Moralzarzal, y fue una encuesta mandada realizar por el rey Fernando VI en todos los lugares de la Corona de Castilla, a excepción de las provincias vascas (que estaban exentas de impuestos), encuesta hecha a propuesta de su ministro de Hacienda Zenón de Somodevilla y Bengoechea, marqués de la Ensenada, comenzando a realizarse en el año de 1749, con lo que se pretendió averiguar sobre la población, propiedades, rentas, ganados, oficios, e incluso las características de las poblaciones desde el punto de vista geográfico, y se conoce actualmente como Catastro de Ensenada.

La encuesta estaba basada en cuarenta preguntas y en lo referente a la pregunta nº 21 que pedía de qué número de vecinos se compone la población y cuantos en casas de campo o alquerías, y a la nº 22 que pedía cuántas casas habrá en el pueblo, qué número de inhabitables, cuántas arruinadas ... mostrándose a continuación la contestación a esas preguntas 21 y 22 seguidamente :

 vecinos en el pueblo  casas en el pueblo

Se puede ver que la contestación a la pregunta 21 sobre los vecinos fue :

Ala veintte y una Dijeron que habrá en estte Pueblo Como Cien vecinos, poco mas, o menos Utiles, y ynhutiles, y que no ai Ninguno en Casa de Campo o Alquería//.

y en lo concerniente a la pregunta 22 sobre casas, la respuesta fue :

Ala veintte y dos Dijeron que se compondra estte Pueblo de Cien Casas, poco mas, o menos habittables a exzepción de quatro, o Seis y unos siette u ocho solares y ademas Como Unos Cinquentta Pajares, separados de las casas que todos pertenecen a diferentes vecinos de estta Villa ...

En el Catastro de Madoz se ve la respuesta del año de 1848, que había unos 70 vecinos, 335 almas y 84 casas distribuidas en 8 calles y callejuelas y una plaza.
En la realización de encuestas durante esas fechas, se usaba fuego, hogar o vecino, que era una unidad de población utilizada para la realización de censos, generalmente por motivos fiscales, y contabilizaba el cabeza de familia, su cónyuge, hijos, parientes y "esclavos". Para el cálculo de individuos o habitantes, era aceptada la transformación por el coeficiente 5 - 4,5 o 4 habitantes por vecino según distintos recuentos o censos.
Datos sobre la población en esta zona son escasos en el siglo XVII, pero en el XVIII se dispone del
Vecindario General de España de 1712-1713, y a mediados de siglo es realizado por obispados el Censo del Conde de Aranda, encuesta que fue enviada a distintas parroquias del pais, aunque son considerados más fiables los resultados del Censo de Floridablanca, realizado entre 1785 y 1787. De fechas posteriores, los datos son tomados del diccionario de Miñano, de 1826-1829, y del de Madoz, de 1848.
Hubo una pérdida generalizada de población en la zona a lo largo del siglo XVII, lo que está en consonancia con la habida en España, y la variación para Moralzarzal fue la que se expone en el siguiente cuadro :

Evolución de la población de Moralzarzal según censos antiguos
1591 1713 1768 1786 1827 1848
vec. pecheros personas vecinos personas personas personas personas personas
158 632 32,5 130 429 334 408 335

A finales del siglo XVIII aumenta de nuevo la población, al ver en el cuadro anterior lo correspondiente al Censo del Conde de Aranda (realizado en 1868), debido al incremento de obras tanto privadas como públicas, al realizarse canales, caminos, etc., volviendo a caer más tarde. A pricipios del siglo XIX vuelve a detenerse la expansión económica y la interrupción de grandes obras públicas, con la consiguiente recesión demográfica, al ver en el cuadro anterior los datos de Miñano y de Madoz.
En el cuadro se ve "vec. pecheros", es decir, vecinos pecheros o vecinos que estaban obligados a contribuir con el "pecho", es decir al pago del tributo al rey o señor territorial por razón de los bienes o haciendas.

Como la repoblación de la zona sur de la Sierra se realiza por segovianos, con predilección por la agricultura y ganadería, lo que hace que se interesen por la disposición de terrenos para cultivo y pasto, y como se apropian de las mejores tierras y realizan su cerramiento a base de cercados y cotos, esto deriva en el enfrentamiento con los madrileños, en los que prevalece su interés en el uso de los terrenos para el pastoreo de su ganado.

Durante la época medieval, en la zona había estos tipos básicos de propiedades rústicas, las
propiedades individuales de prados y campos cercados situados en las inmediaciones de los pueblo, las propiedades comunales sobre los terrenos abiertos de uso común ganadero, ejidos y dehesas para aprovechamiento agrícola, ganadero o mixto, las tierras abiertas y baldíos de uso para pastoreo o forestal normalmente alejados de los términos, donde se podía cortar leña o aprovechar para la cantería, y las propiedades mancomunadas entre varios pueblos sobre tierras abiertas o dehesas con aprovechamiento para la ganadería o agricultura.

Otro dato importante que se ve en el catastro de Ensenada es el de tierras de propios y su rendimiento, y es la pregunta nº 23 la que pide
qué propios tiene el común, y a qué asciende su producto al año, de que se deberá pedir justificación
y en la contestación se da relación de distintos prados y el cálculo de su rendimiento, poniendo por ejemplo el
prado llamado de Conzejo que produze anualmentte seiscienttos y cinquentta R~. vn:, y sigue mencionando la Pradera de las Heras, el del Chaparral, el prado de las Pozas, otro llamado Robledillo, una Dehesa Boyal, y así va mencionando otros como Egido, Linares, Nabazo, Paneras (troje o cámara donde se guardan los cereales, el pan o la harina) que se arrienda para los ganados pontificales, expresando los rendimientos producidos anualmente por todos esos lugares que se arriendan generalmente.
A continuación se muestra parte de la respuesta a la pregunta nº 23 donde se puede leer el principio de lo dicho.

 respuesta a la 23

Como consecuencia de los acontecimientos debidos a la situación política, se llegó a un estado de penuria de las arcas de la Hacienda Española, lo que dió lugar el surgimento de los procesos de desamortización, y dentro de las distintas desamortizaciones, la que más volumen de propiedades y tierras puso a la venta y llevó a manos de particulares fue la llamada desamortización de Madoz.
En 1798 comenzó el proceso desamortizador con la de Godoy, siguiendo posteriormente, en otras tres etapas, las de Mendizábal en 1837 y 1838, la de Espartero en 1841 y la de Madoz en 1855. Esta última es la que estuvo más controlada y se pusieron a la venta tanto propiedades del Estado como del clero, de órdenes militares, cofradías, obras pías, santuarios, de los comunes de los pueblos y de los propios.
Se decían de propios a los bienes propiedad de un municipio que le proporcionaba una renta al estar arrendados y solían ser fincas rústicas, prados, dehesas y montes, y por otro lado, bienes comunes son los bienes propiedad de un municipio que no se arriendan y que son aprovechados directamente por los vecinos.
En Moralzarzal, a mediados del siglo XVII existían unas instituciones que fueron agrupadas bajo nombres como de Obras Pías y Capellanías por distintos historiadores y ciertas propiedades de esas instituciones fueron las primeras en ser subastadas en lo que fue la primera de las cuatro desamortizaciones que se produjeron a lo largo del siglo XIX, la correspondiente a la desamortización de Godoy, viéndose publicado en el Diario de Madrid del miércoles 22 de julio de 1801 el Edicto mandado poner por D. Manuel Ángel Carrancio, Abogado de los Reales Consejos, del Ilustre Colegio de esta Villa y Corte de Madrid, comisionado de orden de S. M. en el que se hace relación de los bienes a subastar y enajenar de
todas y cada una de las fincas de Obras Pías fundadas y establecidas en los Pueblos de la misma Intendencia en que sus Justicias no las hayan enagenado hasta el 14 de Abril, en que se amplió mi comisión á los Pueblos agregados a esta misma Provincia ... y referente a nuestro pueblo se da una lista de bienes que corresponden a Obras Pías :

Bienes a subastar y enajenar de Obras Pías en Moralzarzal
bienes o fincas valor
Cerca de la Tabla 16.500 rs.
Cerca de la Mata 12.550 rs.
Cerca de los Pradillos  3.000 rs.
Cerca de la Nava 16.800 rs.
Cerca de la Portada  6.800 rs.
Cerca Rasa 16.500 rs.
Cerca del Pan  6.800 rs.
Cerca del Mesonero  4.900 rs.
Prado de las Rozas  3.100 rs.
Cerca de la Casa  1.800 rs.
un linar grande y otros dos  1.610 rs.
Prado de Peñas gordas  7.600 rs.
prado al sitio de las Colmenas, linares en Mata de pino, una casa, un huerto y un pajar grande 17.100 rs.

La cerca de la
Tabla es una finca que se encuentra en la zona a la izquierda de la carretera M 623 que va desde el Gamonal hasta Becerril y Collado Mediano, muy cerca del monasterio de las monjas cistercenses Calatravas; la cerca de la Mata está a la izquierda de la calle Capellanía, yendo hacia el río Navacerrada; la cerca de los Pradillos está a la derecha del camino que lleva a Becerril de la Sierra saliendo desde la calle Arroyo Grande, donde se están construyendo los chalets de la nueva urbanización las Hachazuelas; la de la Nava es la cerca que se encuentra entre la carretera M 615 de Moralzarzal a Mataelpino y el camino de los Linares (por donde Mercadona); la cerca de la Portada está a la derecha del camino a los Linares, enfrente de la cerca de la Nava; la cerca Rasa está a la izquierda de la Cañada después de pasar el polideportivo municipal y el polígono de la Encinilla; la del Mesonero era la que se conoció en tiempos más modernos como el prado Mesón o de la Iglesia, a la derecha de la calle de la Iglesia y entre ésta, la calle de la Huerta y la calle de la Cruz; el prado de las Rozas es un prado que hay entre la calle por donde venía el tren desde la estación de Collado Villalba, conocida como camino de los Chaparrillos (o como dicen en el pueblo de los Chaparralillos) y el paso de ganados de la Portada de las Suertes que hay donde la Charca (en la parte de separación de Moral y Villalba) y que va bordeando la Ladera de la Suerte y sigue hasta Borricoparra y Navafría; el prado de Peñas Gordas es la zona que hay a la izquierda de la carretera M 615 de Moral a Mataelpino y la calle de las Hachazuelas, zona ya construida enfrente de la gasolinera BP.

Otras a la Cofradía Sacramental y a Virgen de las Candelas.

Bienes de la Cofradía Sacramental y Virgen de las Candelas en Moralzarzal
bienes o fincas valor
Cerca de la Portala  5.500 rs.
Prado llamado del Exido  4.500 rs.
otro en jurisdicción de Zerceda  5.500 rs.
un linar de yerba al sitio de la Nava    400 rs.
Cerca de la Vega  2.400 rs.
dos linares al sitio de los linares    700 rs.
herrén llamada del Cerrillo    600 rs.
otra en el sitio del Zarzal  1.200 rs.

La cerca de la
Vega es la finca que hay junto a los Linarejos, a la derecha de la carretera M 608 que va de Moral a Villalba; la herrén del Cerrillo es la zona del pueblo a la derecha de la avenida de la Salud y entre esa avenida y la calle Galeno (antiguamente de los Perros); la herrén del zarzal es el prado que hay más al oeste y al sur del manantial del Zarzal.

Seguidamente muestro otro cuadro con propiedades a desamortizar de la institución Memoria de Ánimas :

Bienes de Memoria de Ánimas en Moralzarzal
bienes o fincas valor
herrén llamada de pasto  3.000 rs.
un pajar de la tía Catalina  1.800 rs.
cerca llamada de la Encina  3.000 rs.
dos partes de tres en el prado llamado del zarzal  5.000 rs.
un linar llamado de Caballos, otro de la Morala, linar del Rincón y el de la Reguera    700 rs.
herrén en el Juncarejo  1.800 rs.
otra llamada del Venerejo  1.500 rs.
otra del arroyo grande y otro llamado de la fuente    850 rs.

La cerca de la
la  Encina está a la izquierda de la Cañada, yendo hacia Cerceda, después de pasar el polígono de la Encinilla y pegada a la cerca Rasa; la herrén de Juncarejo está a la derecha de la calle Juncarejo, subiendo hacia la Ladera; la herrén del Venerejo está a la izquierda de la calle Arroyo Grande, justo a la entrada a la calle, y todas estas últimas reseñadas en el cuadro son las conocidas como herrencillas, a la izquierda de la calle del Arroyo Grande.
Casi todos los linares pertenecieron a Juan Mazarías Asenjo, natural de Manzanares el Real, sacristán en su pueblo y luego de la parroquia de San Miguel Arcángel de Moralzarzal, donde se casó por las fiestas del pueblo del año 1841 con Anastasia Martín González, natural de ésta, sacristán que parece ser cantaba muy bien con una voz muy aguda según recuerda, por tradición oral, una persona de este pueblo del que recibo mucha información, siendo Juan Mazarías tatarabuelo de esta persona, y también estaba emparentado con el dueño de la última viña que hubo en el pueblo, Aniceto González González, ya que éste se casó con Pilar Mazarías Martín, hija del sacristán Juan Mazarías.

Y así hubo otras cuantas pertenecientes al Smo. Christo de la Buena muerte y a la Obra Pía de la Cera mayor.

Se muestra seguidamente parte del ejemplar del DIARIO DE MADRID del miércoles 22 de julio de 1801 donde se ven los bienes a subastar de distintas instituciones, comenzando por los de obras pías de huérfanos.

 parte del diario  otra parte del diario

Hubo una segunda fase desamortizadora durante el periodo que va de 1808 hasta 1823 y es la correspondiente a la desamortización que fue impulsada por la administración bonapartista y por las fuerzas liberales.
José I Bonaparte, el rey impuesto en España como consecuencia de la invasión napoleónica, al que se le puso el mote de
Pepe botella, realizó una especie de desamortización, la cual no implicó la supresión de la propiedad, sino que se confiscaban las rentas y se destinaban a cubrir los gastos de avituallamiento ocasionados por las tropas invasoras francesas como consecuencia de la llamada guerra de la Independencia, y esta segunda fase desamortizadora no tuvo incidencia en Moralzarzal.
Una tercera fase fue la llamada desamortización de Mendizábal y Espartero, que abarca la etapa que va de 1834 a 1854, y en ella se producen expropiaciones patrimoniales de la Iglesia y tuvo lugar la desaparición de monasterios y conventos. Como consecuencia de que las comisiones municipales fueron las encargadas de hacer los lotes de bienes a desamortizar, esta circunstancia propició que se aprovecharan de su poder para realizar manipulaciones de manera que configuraran los lotes inasequibles a los pequeños propietarios, con un poder adquisitivo muy mermado, y sin embargo sí podían acceder a ellos los oligarcas o poderosos negociantes muy adinerados que podían comprar lo mismo lotes pequeños como grandes, con lo que los pequeños labradores no pudieron entrar en las pujas y las tierras fueron compradas por terratenientes, nobles y burgueses urbanos adinerados, lo que frustró uno de los objetivos perseguidos por la desamortización, que era crear una clase media agraria de campesinos propietarios.
En esta etapa desamortizadora, como ejemplo de bienes directamente asociados a la iglesia parroquial de Moralzarzal hay que mencionar la capellanía de Juana Moreno, y se sabe que los bienes eclesiales subastados en Moralzarzal fueron 11 fincas, entre las que hay que contar la finca propiedad de los frailes Dominicos del Monasterio del Parral de Segovia, finca que compró el vecino Antonio José Maya Antón, cantero adinerado venido de Santa María de Amonde, del arzobispado de Braga en Portugal, residente en Moral desde 1830 y casado en este pueblo con Prudencia González Domínguez, terreno donde posteriormente se construyó el edificio del Ayuntamiento (1867).
Hablando de capellanías, hay que decir que según se ve en el DRAE, capellanía es una fundación en la que ciertos bienes quedan sujetos al cumplimiento de misas y otras cargas pías.

Durante la desamortización de Madoz, en 1867 fueron vendidas 27.442 fincas urbanas y 198.523 rústicas y el Estado ingresó por ese concepto miles de millones de reales, siendo municipales el 50% de las propiedades, el 20% de beneficencia y el 30% de la Iglesia.
La ley de Madoz se suspendió en octubre de 1856 y las ventas se interrumpieron hasta 1858, teniendo lugar en 1859 la publicación del
Catálogo de Montes exceptuados de Desamortización y Enajenables, y en lo que afecta a Moralzarzal, del total de 702 hectáreas, se catalogaron como enajenables el 6,8%, lo que corresponde a 58 hectáreas, con lo que el 93,2% de la superficie, o lo que es lo mismo, 654 hectáreas fueron exceptuadas de desamortización. A finales del siglo XIX se confecciona una relación de montes y terrenos forestales de dominio público que no presentan interés general y de Moralzarzal son incluidas tres fincas con una superficie total de 172 hectáreas.
Está claro que en esa etapa desamortizadora de poner para la enajenación una importante cantidad de bienes pertenecientes a las asociaciones de la Iglesia, para los "cebolleros" les vino muy bien al poder disponer de todas esas fincas y demás bienes con los que poder incrementar el patrimonio para dedicarlo a la agricultura y ganadería.

Hubo incoaciones de expedientes y el correspondiente a nuestro pueblo incluía las fincas
Ladera de Matarrubia, Ladera de las Suertes, La Navata, El Serrejón y El Berrocal, que hacían una superficie total de 2.000 hectáreas, y si cada una de esas fincas tenía una situación distinta en el conjunto de la propiedad comunal, todas coincidían o tenían una cosa en común, que su aprovechamiento era muy pobre en pastos, carboneo y canteras, pero era la base económica del pueblo con lo que subsistía su población y en caso de ser enajenadas, sería el principio de una migración masiva. Los grandes beneficiarios serían los dueños de los rebaños, pues podrían pastar con toda libertad, o los que poseían animales de tiro (caballerías y ganado bovino) con los que podían transportar a Madrid la piedra, el carbón y la leña.

Las incoaciones a veces se formulaban como arma dilatoria para retrasar la subasta de terrenos municipales, aunque no en todas las ocasiones consiguieron alejar el peligro de la desamortización, pero se lograba al menos el aplazamiento, siendo a partir de 1874 cuando se retoma de nuevo el proceso vendedor y a nuestro pueblo le toca con la desamortización de 11 fincas que representaron el 23,5% de la superficie total municipal, y una de las fincas puestas a la venta, y de gran extensión, fue la de La Navata.
Cuando se dan datos de agrimensura, con frecuencia se hace por debajo de lo real, y es con la intención de variar la base para el pago de la contribución, cosa que sucedió con La Navata, que fue dada de alta con una superficie de 400 hectáreas. Esta finca fue comprada por Manuel Oliva Vera, persona que tuvo reatas de caballerías tirando de los primitivos tranvías de tracción animal que circularon por Madrid a finales del siglo XIX, y una hermosa casa que se encuentra en el camino que de Collado Villalba va hacia Hoyo de Manzanares y la urbanización la Berzosa, pudiendo contemplarse hoy día los restos de esa casa de dos plantas en la falda de la loma del Cerrulén, así como la casa del guarda y cuadras en lo que es conocido como Casa del Huerto, junto al manantial del Huerto.
Seguidamente se muestran fotos con la vista de los restos de la casa de dos plantas y a la derecha se ve la casa de los guardas y las cuadras y demás dependencias.

 casa de Manuel Oliva  casa de los guardas

Hubo roturaciones arbitrarias y referente a la finca La Navata, Manuel Oliva promovió un expediente, según el cual, los enclavados por esas roturaciones , habían tomado la mayor parte de la finca, pero como se dice vulgarmente, yendo de pillo a pillo, puede que ese expediente se promoviera con el ánimo de reducir la superficie a efectos fiscales.
Se desata en esta época una fiebre compradora por parte de la burguesía madrileña, pero no con el fin de la utilización agrícola de los terrenos, sino primordialmente para esparcimiento y caza, lo que hace elevar la relación remate/tasación de dos a cuatro (
remate es : adjudicación que se hace de los bienes que se venden en subasta o almoneda al comprador de mejor puja y condición, y tasación es la estimación del valor de un bien o de un servicio).
Como consecuencia de la desamortización, se acaba la libertad de movimientos del ganado sobre la gran superficie de pastos de la zona serrana, lo que lesionó los intereses de la ganadería, especialmente la caprina, y además los dueños de las fincas desamortizadas proceden a su cerramiento y a la siembra de sus predios, con lo que resulta cada vez más dificil encontrar zonas de terrenos con pastos naturales donde los ganaderos pudieran llevar sus rebaños a pastar. Pero esa euforia desatada inicialmente para dedicar fincas a la siembra se para y se vuelven a dedicar los terrenos al ganado, pero a la crianza de reses bravas, y tenemos el ejemplo de la finca Navalcaide del cercano pueblo de Cerceda, que muchos cebolleros conocemos de cuando íbamos a ver las tientas que organizaba el torero y dueño de esa finca Domingo Ortega, nombre artístico de Domingo López Ortega. Otro ejemplo lo tenemos en nuestro pueblo con la finca llamada Los Linarejos, que muchos vemos cuando vamos por el camino de Alpedrete y pasamos bordeando sus vallas.
Para dar las cifras que siguen sobre fincas de este pueblo, se han tomado los datos catastrales de diversos modelos utilizados entre 1954 y 1972.
La extensión de propiedades era bastante variable, y según el catastro, de los 231 propietarios de fincas en Moralzarzal, de las que tenían entre 1 y 5 Ha., había 92, y con propiedades más extensas, de fincas entre 250 y 500 Ha. había 2 propietarios, y otros dos con fincas de extensión entre 500 y 1000 Ha., siendo el total de la superficie perteneciente a aquellos propietarios que tenían las fincas más grandes, que eran 2, una superficie de 1.782 Ha., en dos con fincas de más de 250 Ha. y otros dos con fincas de entre 100 y 250 Ha., que hacían un total de 382 Ha., lo que representa casi la mitad de la superficie municipal.
En el pueblo, las grandes propiedades son las de entidades públicas que corresponden al municipio, contando entre ellas los montes de utilidad pública con 641 Ha. y 806 Ha. de bienes propios, y entre las privadas, de sociedades inmobiliarias o parcelatorias, se encuentran dos, llamadas La Navata, con 177 Ha. y la Cerca de La Ladera con más de 151 Ha., siendo la propiedad de la primera la Sociedad Comercial y Financiera S.A. y Torrego Álvarez Sociedad Industrial S.A. de la segunda, empresas creadas en el año 1941.

Sobre la actividad agrícola, los primeros datos que se tienen son proporcionados por el Catastro de Ensenada, y en esos datos se ve que la producción agrícola era prioritaria en la vida económica de la zona, y que las actividades forestales y ganaderas eran secundarias, y agregando las características del suelo, el terreno es dedicado al pastoreo y a la producción de leñas y carbón.
Hay referencia a linares, aunque esta palabra hay que tomarla con precaución puesto que las tierras más productivas se dedicaban un año al cultivo de lino y otro a cebada o centeno u otro para trigo, con lo que generalmente se tenía un cultivo alternativo trienal de lino-cebada-trigo.
Las especies cultivadas nos indican que se trataba de una agricultura de subsistencia, ya que la naturaleza era poco favorable, por lo que la economía agrícola era de miseria, con algunos huertos pequeños que proporcionaban las verduras de invierno y dependiendo de la calidad del terreno se sembraba trigo, cebada o centeno, siendo sembrados en terrenos de buena calidad el trigo, de media, cebada y centeno, o de baja el centeno.

Datos de nuestro pueblo sobre el uso del suelo durante el siglo XVIII, se pueden ver en el Catastro, y así tenemos que en 1751 el suelo que en Moralzarzal se dedicaba a labranza era de 656 fanegas y 390 a prados, con 48 de montes y 1706 de comunes y yermos, lo que hacía un total de 2800 fanegas dedicadas a la agricultura.
Hay una cosa curiosa y es que la dehesa del Berrocal es labrada conjuntamente por los vecinos de los pueblos lindantes con ese terreno, que son Becerril de la Sierra, Boalo, Cerceda, Mataelpino y Moralzarzal.
Durante el siglo XIX se sigue con cultivos tradicionales de cereales pero va disminuyendo hasta su desaparición el cultivo del lino, lo que lleva a la ruina de la industria textil de la zona, afectando también a nuestro pueblo (en el Catastro se hace mención de la presencia en Moral de un tejedor de lienzos, en la respuesta a la pregunta 33).

Hay datos sobre la producción agrícola y ganadera que conocemos por el trabajo realizado por Antonio Regas Borrell i Berenguer, trabajo publicado en 1835, sobre la Estadística de la provincia de Madrid. Este personaje perteneció a la Real Sociedad económica matritense y bajo el reinado de Fernando VII ocupó distintos cargos. La información necesaria para esta estadística se recabó entre los años 1824 y 1825 en base a las contestaciones de un formulario diseñado por él mismo y que se remitió a las autoridades civiles y eclesiásticas de los pueblos de la provincia, presentando su obra en forma de diccionario geográfico conteniendo las descripciones particulares de cada uno de los pueblos pertenecientes a la provincia de Madrid según la división territoral de 1822, complementado con una tabla con las producciones agrarias y ganaderas y el número de vecinos de cada pueblo.
De los datos sobre nuestro pueblo tenemos que en una superficie total de 100 fanegas de terreno dedicado a la agricultura, la producción de trigo era de 200 fanegas, 500 de centeno y 10 de garbanzos (más adelante se hace mención a la fanega como medida de superficie o de capacidad).

El terreno de regadío se dedicaba a la producción de hortalizas para consumo local y con una dedicación muy reducida de superficie.
Madoz da datos de producción de cereales, algo de vid y la producción de hortalizas, pero siempre de una calidad mediana o inferior.
En Moralzarzal la producción de vino era muy escasa, y aunque hubo varias zonas de viñas como eran Las Viñuelas en el camino de Alpedrete y otras que hubo donde hoy día está la urbanización La Viña, en los últimos tiempos, finales del siglo XIX y primera mitad del XX, solamente quedaba una, la de Aniceto González González, y se pisaba la uva en la bodega que había en el camino a la Tejera, actualmente calle del Barrio de Arriba, dedicándose parte de la producción a la obtención de aduardiente y el vino se vendía en la taberna de la Quintina de la calle de la Fuente.

En la foto aérea que sigue, se muestra una zona del Barrio de Arriba y en la parte superior se ve la Viña y el edificio de más arriba era un pajar de Vicente Morales, en el que se se bailaba, siendo conocido como el "Pajar de las Comedias", y un poco más abajo y a la izquierda se ve un edificio que era la bodega, donde se pisaba la uva. Abajo del todo se ven los gallineros que hubo donde luego se hizo la piscina de Cele (Celedonio Balandín).

 zona de la bodega

Junto a la taberna de la Quintina vivía un barbero-sacamuelas llamado Nicolás Gómez López, persona que llegó a Moralzarzal proveniente de Manzanares el Real traído por el ganadero Vicente Martínez Sáinz del Rebollar, y estuvo casado con Carmen Tomé Vallejo, naciendo del matrimonio varios hijos, siendo su hija Carmen la que se casó en Colmenar Viejo con Pablo Alcón Carralón, tío de una de las personas de este pueblo que me da mucha información, Julio Alcón González.

Las cinco viñas que se encontraban en la zona de la Viñuelas, yendo de Moral hacia Alpedrete, eran de Manuel López Sastre (conocido como Manolón), que estaba más allá del Ensancho de los Castaños, luego estaban dos de Julián Domínguez Prados, seguía otra de Pascual González Turégano y la quinta era de Vidal Sepúlveda Antuñano.
Seguidamente se pueden ver en esta foto de 1942 las fincas de las tres viñas dichas más arriba, siendo la de la derecha la última que quedó hasta hace pocos años, la de Aniceto González que pasó luego a su hija Rafaela, viéndose en la foto las hileras de vides y algunos de los pinos centenarios que la rodeaban. (foto cedida por cortesía de Pilar Fueris)

 las viñas

Otra zona dedicada a la vid fue ese prado que hay camino de Alpedrete, pasado el cementerio, finca aislada entre la ladera de Matarrubia, el camino que lleva a los prados del Valle, la zona llamada ensancho de los Castaños y el camino de Alpedrete, finca que se llamaba de las Viñas Derrotadas.

En la configuración definitiva de los términos municipales durante el primer tercio del siglo XIX se realizó una partición entre varios municipios de algunos montes que habían sido hasta la fecha objeto de usos mancomunados, como El Berrocal, Dehesa de Rodigüelo, Cabeza Mediana, pero El Hormigal, aunque de Propios de Moralzarzal, fue adjudicado a Collado Villalba.
Los montes comunales (del común de los vecinos), gestionados por los vecinos como eran La Dehesa de Abajo o Vieja, Robledillo, Dehesa de Arriba y Ladera de Matarrubia, serían exceptuados de la desamortización y por contra, algunos montes "de  Propios", gestionados por el Concejo, como Los Serrejones, La Navata, Ladera de las Suertes, etc., fueron subastados por el Estado, aunque se salvaron Los Berrocales y Los Linares. Seguramente otros bienes públicos de Moralzarzal permanecieron ocultos durante el proceso de desamortización.

El territorio de la Comunidad de Madrid alcanzó sus límites territoriales actuales en 1833 con la división de España en provincias, una de las cuales fue la de Madrid. En esta división, la provincia fue adscrita a la región de Castilla la Nueva, la cual, como el resto de regiones, constituía una simple clasificación al carecer de cualquier órgano o institución administrativa.
En enero de 1822 se aprobó, aunque fue con carácter provisional, una división territorial de España en 52 provincias aunque los límites no coincidían con los que hay en la actualidad, y poniendo como ejemplo la actual provincia de Madrid, le correspondían los partidos de Colmenar Viejo y Buitrago de Lozoya, así como el señorío del Real de Manzanares, coincidente en gran parte con la actual comarca de la Sierra de Guadarrama.
La parte noroeste de la provincia de Madrid pertenecía por un lado a la provincia de Segovia y otros territorios a Avila, la parte de Colmenar Viejo y Buitrago de Lozoya a Guadalajara, y otras partes de la zona sur pertenecían a Toledo.
En 1712 se realizó el que se conoce actualmente como censo de Campoflorido, llamándose en realidad el vecindario de Campoflorido, siendo ese nombre el correspondiente al Marqués de Campoflorido, que era un aristrócrata, empresario y político español llamado Juan de Dios y Río González, que fue presidente de la Real Hacienda en tiempos de Felipe V de Borbón. Realizó el primer recuento general de población de todos los territorios peninsulares de España exceptuando las provincias Vascongadas y Navarra, y se llamó Vecindario de Campoflorido o Vecindario General de España.
Viendo el censo de Campoflorido de 1712, se puede comprobar el cambio habido de circunscripción administrativa de bastantes pueblos pertenecientes hoy a la provincia de Madrid, y como ejemplos se dan los siguientes pueblos :
En total eran 2 pueblos pertenecientes a Ávila que pasaron a Madrid, a saber Pelayos de la Presa y Valdemaqueda; 17 de Toledo entre los que estaban Cadalso de los Vidrios, Móstoles, Fuentidueña de Tajo, Paracuellos del Jarama, Valdemoro, Villarejo de Salvanés, y otros más hasta los 17; otros 32 pueblos de Segovia entre los que citaremos Alameda del Valle, Bustarviejo, Canencia, Chinchón, El Escorial, Lozoya, Navalcarnero, Rascafría, Robledo de Chavela, Titulcia, Valdemanco, Valdemorillo y Zarzalejo; 107 de Guadalajara, entre los que se encontraba nuestro pueblo, El Moral Zarzal y los pueblos de su alrededor como El Voalo, Zerezeda, Mata el Pino, Bezerril, Zerezedilla, El Oyo de Manzanares, Chozas, y otros más distantes de Moral y de la zona este de la actual provincia, y 56 de Madrid que siguieron siendo de Madrid, como Majalaonda, Billamanta, Alcobendas, Arauaca, Foncarral, Ortaleza, Pedrazuela, Umera, y así hasta completar 56, aunque hoy día algunos ya están absorbidos por Madrid capital.

En la segunda mitad del siglo XIX tuvieron lugar los amillaramientos, es decir, se hizo la lista o padrón en que constan los bienes amillarados y sus titulares. (amillarar es, según el DRAE, regular los caudales y granjerías de los vecinos de un pueblo para repartir entre ellos las contribuciones), y aunque los datos no fueran lo suficientemente fiables debido a los intereses de los responsables de verificar las declaraciones, pues los grandes propietarios normalmente controlaban la administración municipal y manejaban las Juntas Periciales de Evaluación, que eran las que tenían que dar los datos para repartir las contribuciones sobre la producción de las tierras, pero pueden dar una idea aproximada de las tendencias de evolución de la producción agrícola y poder tener puntos de comparación con etapas anteriores.
De los datos de 1860 a 1864 según los amillaramientos, del uso del suelo en Moralzarzal se reparten entre 292 fanegas de cultivos de secano y 1596 de prados de secano, lo que hace un total de superficie de 1888 fanegas, pero a finales del siglo, el aumento es apreciable, pasando el total a 2248 fanegas repartidas entre 936 de cultivos herbáceos de secano, lo que representa un considerable aumento, y de 1412 en prados de secano, en los que se ve una disminución.
Los datos del amillaramiento de finales del siglo XIX, de entre 1893 y 1900, aportan unas cifras que dan 9000 fanegas de erial para pastos en el pueblo.
En los años inmediatos al final de la guerra civil del 36, se realiza el catastro en el pueblo y según los datos obtenidos, el 7,4% de la superficie total estaba dedicada al cultivo, lo que representa unas 320 Ha., continuando una evolución poco significativa de los cultivos, pues en 1970 se tenían 318 Ha. dedicadas al cereal, 2 Ha. al viñedo y 6 Ha. a la hortaliza, y en 1972 la distribución de la superficie agraria según, su explotación, es de 677 Ha. de propiedad, lo que representa el 57,7%, un 19,8% en arrendamiento, equivalente a 233 Ha. y el 22,5% en aparcería, equivalente a 264 Ha.

En el catastro del marqués de la Ensenada, se ven referencias relativas a la producción agrícola y ganadera de Moralzarzal, y consistía en una encuesta basada en cuarenta preguntas, viéndose en la pregunta nº 4 referente a los terrenos, lo que se pedía :

Qué especies de Tierra se hallan en el Término; si de Regadío, y de Secano, distinguiendo si son de Hortaliza, Sembradura, Viñas, Pastos, Bosques, Matorrales, Montes, y demás que pudiere haver, explicando si hay algunas, que produzcan más de una Cosecha al año, las que fructificaren sola una, y las que necesitan de un año de intermedio de descanso.

Mostrándose a continuación parte del documento con la respuesta a esa cuarta pregunta en las fotos siguientes :

 cantidad de vacas  otro tipo de ganado

Y la contestación a esa cuarta pregunta de la encuesta fue lo siguiente :

Ala quartta dijeron que esste termino se Compone de las especies de tierras Siguienttes,, algunos Cierttos huerttos de Hortaliza que producen ttal qual legumbres sin yntermission y es Su Riego con agua de Pozo: ottros de Secano: algunos Linares que produzn. lino ttodos los años, y ttienen algun rriego aunque no Conttinuo por Cazera de Arroyo: Tierras Herrenes de Sembradura y Riego, que essttas produzn ttrigo dos años con uno de descanso: ....

Sigue la respuesta a esa cuarta pregunta diciendo que hay otras que producen solo un año y que hay herrenes de sembradura de secano que producen centeno un año sí y otro no y algunas descansan dos. Que hay otras tierras de prados de riego y otras de prados de secano que producen pasto y heno y otras pasto solo. Que en algunos y en los mas Prados y algunas Herrenes comprehenden Montes de fresno, y Rebollo esparcidos sin orden, y que separando esos prados y herrenes se encuentran matas de encinas y en sus márgenes algunos álamos, y que hay otras especies de tierras que son incultas por naturaleza, llenas de piedras y no producen cosa alguna.

Como aparece mucho la palabra herrén, veamos su significado según el Diccionario de la Real Academia, y se puede leer que herrén es : forraje de avena, cebada, trigo, centeno y otras plantas que se da al ganado, y cuando se dice "la herrén" se refiere al herrenal o lugar donde se produce, leyendo en el diccionario lo relativo al herrenal : terreno en que se siembra el herrén, pudiéndose decir el herrenal o la herrén.

En la encuesta también se hace la pregunta relativa a las medidas utilizadas en el campo y son las preguntas 9ª y 10ª las que piden se diga :

De qué medidas de Tierra se usa en aquel Pueblo; de quantos Passos, ó varas Castellanas en quadro se compone: qué cantidad de cada especie de Granos, de los que se cogen en el Termino se siembra en cada una

y también :

Qué numero de medidas de Tierra havrá en el Termino, distinguiendo las de cada especie , y calidad : por exemplo : Tantas Fanegas ó del nombre, que tuviesse la medida de Tierra de sembradura, de la mejor calidad: tantas de mediana bondad, y tantas de inferior; y lo propio en las demás especies, que huvieren declarado

En la contestación a la 9º, se dijo que en este pueblo se usa de la medida de seiscientos estadales y que cada uno se compone de cien pies en cuadro y que en cada fanega es regular sembrarse una fanega de centeno o fanega y media de trigo y que cuando se siembra lino se echa en cada fanega tres fanegas de linaza.

Como estas medidas ya no se usan, siendo parte de la historia, hay que decir que la fanega tiene distintos significados, y viendo el Diccionario de la Real Academia, se lee que fanega es :
Medida de capacidad para áridos que, según el marco de Castilla, tiene 12 celemines y equivale a 55,5 litros, pero es muy variable según las diversas regiones de España
y otra acepción de fanega dice :
Porción de granos, legumbres, semillas y cosas semejantes que cabe en esa medida
Otras acepciones que se pueden ver en dicho Diccionario son fanega de puño o de sembradura :
Espacio de tierra en que se puede sembrar una fanega de trigo.
Y otro significado es la medida agraria que se usaba también antiguamente, fanega de tierra :
Medida agraria que, según el marco de Castilla, contiene 576 estadales cuadrados y equivale a 64,596 áreas. Esta cifra varía según las regiones

El estadal es una medida de longitud usada antiguamente, equivalente a cuatro varas, lo que equivale a 3,334 metros, y el estadal cuadrado era la medida superficial o agraria que tiene 16 varas cuadradas (4 x 4) y por lo tanto equivale a 11 metros, 17 decímetros y 56 centímetros cuadrados.
En fin, que estas eran palabras usadas en la agricultura y que servían para entenderse las gentes de entonces y les valían para el comercio de los productos del campo, la mayoría de ellos usados en Moralzarzal para alimento del ganado.
La contestación a la 10ª pregunta del cuestionario, dijeron que este pueblo se compondrá de dos mil ochocientas fanegas de tierra distribuidas poco más o menos de la siguiente manera :
de huertas de hortalizas como cinco o seis; treinta de linares; como veinte de herrenes de riego, la mitad de primera y la otra mitad de segunda calidad; herrenes de secano de primera calidad como trescientas y de segunda unas ciento cincuenta; prados de regadío de primera calidad como veinte fanegas y de segunda como diez; prados de secano de primera calidad como ciento ochenta y ciento veinte de segunda y de tercera como sesenta; de huertos de hortaliza de secano como dos fanegas y concluye indicando montes de fresno y rebollo y otros de álamos y terrenos improductivos.
Además dice de recogerse trigo, centeno, lino y heno de los prados, y alguna cantidad de garbanzos que no es digna de consideración, y seguidamente se muestra parte de la contestación a esa 10ª pregunta del cuestionario :

 10ª respuesta

Lo expresado hasta ahora nos da una idea de lo relativo al medio rural y a la agricultura en Moralzarzal hasta el siglo XVIII, y en época más moderna, los datos nos lo proporcionan las actas del Ayuntamiento, en las que se puede comprobar las zonas de pastos para alimento del ganado que se criaba en este pueblo, y se distinguen dos zonas del común, por una lado las que estaban bajo la jurisdicción del ministerio de Fomento o del Distrito Forestal, y las que dependían del ministerio de Hacienda. Del ministerio de Fomento dependían la ladera de Matarrubia y las dehesas, tanto la Dehesa Nueva como la Dehesa Vieja, y las que dependían del ministerio de Hacienda eran la dehesa boyal de Los Linares y el Berrocal.

En un acta de 1898, en la sesión celebrada por el Ayuntamiento, se ve : el arriendo de los Linares desde el 8 de nobiembre hasta el 1 de marzo de este año de 1898 por 150 pesetas y que se prohibe el paso, bajo sanción de 1 peseta para el fondo y de 1 real para el guarda, y en octubre de ese mismo año se trató del arrendamiento de pastos del Berrocal hasta el 30 de septiembre de 1899 por 650 pts.
Presentadas 8 personas para el cargo de alguacil y guarda local de montes es elegido por votación Federico González González por 1,50 pesetas al día, desempeñando ambas funciones la misma persona, datos que se pueden ver en el acta de la reunión del 07-04-1918 celebrada en el Ayuntamiento.
En la sesión celebrada en julio de 1899 se trata del alquiler para pastos de la finca Los Linares a razón de 8 reses por cada vecino y a 2 pesetas por res, y en sesión celebrada el 14 de octubre de 1899 se señala el día 19 de ese mes y año para subastas, por el Ingeniero jefe del Distrito Forestal de Madrid, del aprovechamiento de pastos de la Ladera de Matarrubia, Dehesa Vieja y Robledillo, así como de los pastos del Berrocal.
En el verano de 1902 se nombra guarda de la Dehesa Boyal de Los Linares al vecino Casimiro López Provida con sueldo diario de 1 peseta y 50 céntimos.
Durante la reunión celebrada en el Ayuntamiento en febrero de 1904 se trata de la distinción de la dependencia de los terrenos, y se dice que se diferencian los montes de Hacienda y los dependientes de Fomento, así que los montes de Hacienda son Los Linares (o dehesa boyal), y El Berrocal, que se subastan para pastos, Los Linares para aprovechamiento gratuito y que puede entrar el ganado de labor del vecindario, y El Berrocal para 400 reses lanares y 100 de vacuno por 700 pesetas. Los terrenos de Fomento son Matarrubia, dehesa Nueva, dehesa Vieja y Robledillo. Se subastan Matarrubia para determinado número de reses de distintas especies por 2500 pesetas; la Dehesa Nueva en 1750 pesetas, y realizada la subasta, el Distrito Forestal da su visto bueno.
En un acta relativa al mes de agosto de 1909 se puede leer que se puede meter el ganado de labor del vecindario en la dehesa boyal "Los Linares" pagando por cada res 1,50 permaneciendo hasta el 10 de octubre próximo, y que a los dueños de los linares de propiedad particular se les abone la suma de costumbre y que para la custodia de las reses se ponga un guarda por el Ayuntamiento por el tiempo de 1 mes. También se trata otro tema : Existiendo siembra de patatas en el linar de Manuel Taillet, se le indemnice por perjuicio ocasionado al arrancar dicha siembra.
Se ve en al acta del 15 de marzo de 1914 : Arriendo del Corral Concejo por 25 pesetas al año hasta el primero de marzo de 1918 para pastos o labor, y relativo al guarda forestal, se ve un acta de enero de 1917 que se nombra peón guarda del municipio a Simón Domínguez, encomendándosele la vigilancia forestal (por orden del Distrito Forestal) y que fijará la residencia en este pueblo, y en febrero de ese año se ve que El peón guarda forestal solicita en Dehesa Nueva terreno para hacer un huerto de 30 áreas junto a la fuente de Matarretazo y no se le concede por tener otro en la finca Matarrubia.
En Matarrubia todavía se pueden ver los restos de la tapia que cerraba un huerto, que por todos es conocido como "huerto Maya", lugar que además de servir de huerto, junto a una esquina de la tapia se lavaba mineral de volframio, y en donde fue encontrado muerto Alejo Antonio Maya González el día cinco de marzo de 1884, expresando la partida de defunción exactamente que "falleció en el huerto Matarrubia". Alejo era hijo del mencionado anteriormente Antonio José Maya Antón cuando se dice lo del terreno donde se construyó el Ayuntamiento.
Hay noticias de la Subasta pública del trozo de las Herrencillas del Ayuntamiento para el 27 de abril próximo, en el acta de la reunión celebrada el día 20 de abril de 1919, finca que está en la esquina de la calle Arroyo Grande y el arroyo Benerejo.
A finales del verano de 1920 se hace una distribución de parcelas de la Dehesa Vieja y Robledillo, de manera que los vecinos puedan labrar, y además se arriendan los pastos, y también se se señalan los días de las subastas para arriendo de pastos de la Dehesa Nueva y Matarrubia.

Y después de esta exposición de datos de algunas de las actas de las reuniones habidas en el Ayuntamiento, de las que hemos podido sacar los nombres de los lugares que fueron aprovechados para pastoreo del ganado en el pueblo, vamos a ver a algunos de los "cebolleros" que dejaron su testimonio en fotos que han conservado sus familiares.
Empezamos diciendo que la herrén de los Arroyos era de Ángel González Mazarías, consorte de Norberta Martínez Munilla, dueños del prado Mesón, donde se construyó el salon de baile - SORCAS - y allí sembraba centeno Marcelino González Taillet conocido como Marcelo Sagasta.
Estaba la herrén entre la avenida de la Salud, la finca la Quinta, donde vivía el médico D. Horacio Hernández Calvo muerto en 1936 (últimamente era la residencia de las monjas de la calle Galeno) y lindaba por el sur con un prado que había del tío "Pisco" como era conocido Miguel Domínguez González. Otro prado que se sembraba de centeno era el de los Gasco que hay junto al Postuero, un prado que linda con la urbanización Fontenebro de Collado Villalba, a la izquierda del camino que desde la zona del Redondillo va hacia Villalba y que cruza el arroyo Arenas, el denominado Paso de Ganado de la Portada de las Suertes.

En la foto siguiente de la izquierda se muestra a Marcelo arando con su yunta de vacas y en la de la derecha se muestra la foto donde se ve la herrén en el centro. En la foto donde aparece Marcelo arando, en el horizonte se dibuja Pico Martillo y Perro Chato, y una línea ablicua dibujando el límite de Matarrubia y el Valle, y en la foto aérea se ve hacia el centro la casa de la Quinta y a su izquierda el prado Cortes, la avenida de la Salud, que va desde la zona del centro a la izquierda de la foto y llega hasta la parte derecha, un poco más arriba del centro.

 Marcelo arando   vista de la herrén

Marcelo y su padre Pascual González Turégano, tenían una yunta de vacas y una de bueyes, y antes un par de machos con los que hacían carretería, llevando carros de jaras a Madrid como leña para los hornos y también adoquines y bordillos, éstos a la estación de Príncipe Pío, conocida como estación del Norte.
En la época veraniega, se hacía una excursión al río Manzanares, a la zona de la Pedriza, para pasar el día en buena armonía con baño en la charca conocida como el Tranco y se comía la típica tortilla de patatas sobre el verde de la orilla, haciéndose la excursión marchando a pie, pero como transporte de apoyo iba Marcelo con su carro tirado por una yunta de vacas, y en el carro se llevaban las bolsas con la comida y se subía alguno de los niños que se cansaba por la caminata. También se ha mencionado líneas arriba a Pascual como propietario de una de las cinco viñas de la zona de las Viñuelas.

Y en esta otra foto que sigue, que se ve a Florencio Domínguez Prados arando en el prado de las Cañadillas, junto a D. José Yagüe de Miguel que vino a saludarlo pues tenían gran amistad. El Sr. Yagüe era veterinario en Moral y Mataelpino, y estuvo casado con Juana Fuentes Manso. Una hermana de Juana era Saturia, esposa de Vicente Pérez Egido, siendo este matrimonio venido de la Armuña, en la provincia de Segovia. Vicente era carpintero y tenía la carpintería en un taller que fue del tío Raimundo (como era conocido Raimundo González Bermejo) y que tenía donde hay todavía dos casas que quedan entre la calle Antón, calle de la Huerta y travesía de la Cruz. Yagüe se hizo veterinario y compró la casa del tío Raimundo por 7.000 pesetas hacia 1940.

 en el prado Cañadillas

Antiguamente se usaban herramientas muy artesanales con las que preparar el terreno para sembrar, como eran los arados, los cuales eran arrastrados mediante tracción animal, a veces con el tiro de uno solo y a veces con una pareja, lo que es una yunta, de caballerías, de vacas o de bueyes, En las fotos mostradas arriba de esta líneas se aprecia lo dicho de los arados tirados por yuntas, y esa forma de arar tuvo poca variación a lo largo del tiempo.

Una vez que el terreno se preparaba para la siembra con la arada, se sembraba a mano arrojando y esparciendo las simientes en la tierra, y a esperar que el tiempo fuera favorable de manera que diera una buena cosecha, y llegado el tiempo de siega, el grano se recogía y se metía en los costales, esos sacos grandes de tela ordinaria que se usaban para transportar granos o semillas, y la paja se llevaba al pajar. Si se trataba de cereales, se segaba, se llevaba a la era y después de someterlo a paciente trilla, se recogía y se llevaba bien a casa o al pajar, dependiendo de lo recogido. Algunos se preguntarán qué significa trilla, y es la acción o efecto de trillar según el DRAE, y trillar es quebrantar la mies tendida en la era, y separar el grano de la paja, romper la planta de cereal separando la paja y el grano, labor que se hacía en las eras, esos espacios de tierra limpia y firme, a veces empedrados, donde se pasaba una y otra vez el trillo sobre las mieses que los agricultores esparcían en ellas. Además el sitio elegido para poner las eras para trillar debía ser un lugar en el que corriera el aire de manera que cuando se acababa la trilla, mediante el "venteo" se limpiaba el grano de la paja, y vemos que según el DRAE ventear es poner, sacar o arrojar algo al viento para enjugarlo o limpiarlo.
El trillo es un instrumento antiguo utilizado para trillar, que comúnmente consiste en un tablón o tablero formado por varias tablas alisadas unidas por el canto, con pedazos de pedernal o cuchillas de acero encajadas en una de sus caras, la que va a estar en contacto con las mieses, con la parte delantera curvada hacia arriba de manera que no arrastara la mies, y vemos uno de los que se usaron en este pueblo y que conserva en el polígono ganadero Juan José Sabariegos Leiro, uno de los ganaderos que hay en Moral, mostrándose la cara que tiene las piedras de pedernal, y observándose la curva de las tablas en la parte de la derecha de la foto.

 trillo

Las herramientas antiguas usadas en el campo para segar y recoger la siembra, eran guadañas, hoces, rastrillos, palas, bieldos, horquillas ...
La guadaña es una herramienta de labranza, instrumento usado para segar, que se maneja con ambas manos, formado por una hoja larga y curvilínea, puntiaguda por un lado y sujeta por el otro, más ancho, a un mango largo que forma ángulo con el plano de la hoja y lleva dos manijas, una en el extremo y otra en el segundo tercio del mango.
El bieldo es un instrumento para beldar o bieldar, es decir, aventar con el bieldo las mieses, legumbres, etc., trilladas, para separar del grano la paja, y está compuesto de un palo largo, de otro de unos 30 cm. de longitud, atravesado en uno de los extremos de aquel, y de cuatro o más fijos en el transversal en forma de dientes, y algunos tienen esa parte de los dientes hecho de hierro.
La hoz es otro de los instrumentos utilizados desde épocas de la prehistoria por los agricultores, usada para segar las mieses y consiste en una cuchilla metálica hecha a base de hierro y aleda con cobre, en forma de media luna y un mango para poder manejarla, y su principal uso es el de cortar tallos de plantas gramíneas, aquellas que al final del tallo tienen una espiga o panoja, y especialmente los cereales. Se parece a la guadaña pero de un tamaño más reducido y con la hoja más curva, manejándose con una mano, no como la guadaña que hay que manejarla con las dos.
En nuestro pueblo, se sabe que gentes de Navarra bajaban por estos lares para segar, y al parecer algún vecino paseando por la zona de Los Linares encontró alguna moneda con las barras de Navarra, es decir una moneda llamada "cornado", acuñada en Navarra en la época de Felipe III. Además de navarros, por esta comarca y concretamente en nuestro pueblo, vinieron gentes de Asturias y de Cantabria a realizar labores de siega en nuestros campos, y entre los cántabros, se cuenta a Vicente Martínez y su hermano, que segaron en terrenos de Julián de Fuentes, el "Indiano", afincándose Vicente en Moral (se casó con una cebollera, Juliana González) y su hermano se dedicó en Collado Villalba a la herrería, donde se asentó y formó una familia.
Las horquillas eran herramientas en forma de horca empleadas por los labradores, siendo la horca la herramienta labriega hecha a base de un palo que remata en dos o más púas hechas del mismo palo o sobrepuestas de hierro, con el cual los labradores hacinan las mieses, las echan en el carro, levantan la paja y revuelven la parva en la era (parva es la mies tendida en la era para trillarla, o después de trillada, antes de separar el grano).
El rastrillo es un instrumento compuesto de un mango largo y delgado cruzado en uno de sus extremos por un travesaño armado de púas a manera de dientes, y que sirve para recoger hierba, paja, broza, que usan las gentes labriegas. En la foto que se muestra más abajo donde aparece un grupo en la era de Navafría con Maximino Segovia y su abuelo Ignacio Mazarías, se ve una horca y a varios con sendos rastrillos sobre el hombro.
Otra de las herramientas que empleaban en las labores del campo era la pala, instrumento compuesto de una tabla de madera (o una plancha de hierro), comúnmente de forma rectangular o redondeada, y un mango grueso, cilíndrico y más o menos largo, según los usos a que se destina, y la usada para la labranza era hecha de madera y un poco curvada para recoger el grano después de la trilla.

En la foto de arriba donde aparece Florencio Domínguez posando para la foto cuando estaba arando, se le ve con una vara que usaban los labradores para arrear a las yuntas de manera que trabajaran más aprisa, vara que también usaban los carreteros, mostrándose seguidamente una foto donde se ve la punta de la vara.

 aguijada


Aquí arriba se ve en la foto la punta con el pincho de la vara llamada "aguijada", que según el DRAE, es una
vara larga que en un extremo tiene una punta de hierro con que los boyeros pican a la yunta, y la foto correponde a la de la aguijada de un ganadero de Moral, José Moreno González, joven que sigue el oficio de su bisabuelo, su abuelo y otros miembros de su familia, la de los gallos, el oficio de ganadero, pero hay otro tipo de aguijada que usaban los labradores, una vara larga con un hierro de forma de paleta o de áncora en uno de sus extremos, en la que se apoyaban los labradores cuando araban y con la cual separaban la tierra que se pegaba a la reja del arado, aguijada que se ve pintada en muchos de los cuadros representando a San Isidro.

Antiguamente, después de la siega, se recogía la hierba o la paja una vez acabadas las labores de trilla y separación del grano de la paja, se cargaba en los carros y se transportaba hasta su almacén, y en tiempos más modernos se empaquetaba haciendo pacas con ayuda de la máquina empacadora, y luego de llevarla en los carros, se guardaba en los pajares.
En las fotos que siguen se ve a la izquierda una hoz y un rastrillo colgados en la pared de uno de los pajares del polígono ganadero de Robledillo y en la de la derecha se ve una guadaña y un bieldo, herramientas usadas para segar la hierba y recogerla para luego meterla en la empaquetadora y hacer las pacas, o para cargar la hierba o paja en el carro.

 rastrillo y hoz  guadaña y bieldo

Siguiendo con los recuerdos fotográficos dejados por familiares de gentes de este pueblo, testimonios de otros tiempos, en las fotos que siguen, a la izquierda se ve a Rosita Domínguez Crespo junto a "Goyita" sobre el trillo haciendo las labores propias de la trilla en la era que tenía su padre, Miguel Domínguez González, conocido como el tío Pisco, en la confluencia de las calles Antón y la de la Cruz. Realmente "Goyita" era Bábara Alonso, una mujer de Valladolid que venía a veranear a Moral y habitaba con su familia en Villa Mozo, en la calle de la Viña, y era la esposa del "tío mozo" como se le conocía en el pueblo a D. Hermenegildo Mozo, hojalatero que hacía unos trabajos muy finos, concretamente faroles. Estando veraneando en el pueblo en el año 1936 les pilló la guerra y se quedaron en Moral, y una de sus hijas, Celestina Mozo Alonso se casó con Juan Torres Madrid, mozo cebollero, hijo de Pablo el hortelano, guarda de la finca la Huerta (donde estaba la Casa Grande), la cual fue primitivamente de Julián de Fuentes y luego del ganadero Vicente Martínez Sáinz del Rebollar (dueño después del edificio donde se encuentra la biblioteca municipal) y posteriormente de sus herederos, pues consta que un nieto suyo, Luis Fernández Martínez solicitó al Ayuntamiento el sobrante de las aguas de la fuente Vieja (fuente de los Cuatro Caños) y del lavadero para regar la Huerta (según acta del Ayto. del día 8 de abril de 1905), que era hijo de su hija Manuela Martínez González y de Juan Pablo Fernández.
Vicente Martínez compró muchas de las posesiones de los herederos de Julián de Fuentes López, conocido como "el Indiano", y además de la casa mencionada, y con fecha 25 de octubre de 1860 se firmó la escritura de compra de unas cuantas fincas, entre las que se encontraban las de Moralzarzal como eran los Cercados del Berrocal, la Cerca de la Mata, Cercados de la Cera, Cerca de la Nava, Prado de la Iglesia (prado Mesón), las Cercas de la Encina y Rubitos, los Linarejos y el Navarro, constando en ese documento otras fincas de pueblos colindantes al nuestro.

Pero siguiendo con los recuerdos, en la foto de la derecha se ve a Maximino ("Mino") Segovia con un amigo y su abuelo Ignacio Mazarías Berrocal con otro nieto, José Segovia Mazarías (Pepe), que van sobre sendos trillos tirados cada cual por una pareja de machos, en las eras de Navafría.

 sobre el trillo  par de machos trillando

En estas fotos que siguen, se ve a la izquierda a Pedro Domínguez Corregidor (conocido como el tío Pilaque) con sus hijos Luis y Pedro junto con la abuela Juana Corregidor Mazarías, cuando estaban en la era del prado del Caño (cerca de la fuente de los Cuatro Caños donde se construyó el grupo escolar en los años 50), con herramientas para manejar la parva y la paja, un bieldo y un rastrillo, y a la derecha se ve a Basilio Martínez Bernal trillando en la era que tenía en el prado Cortes, que estaba entre las calles del Cerrillo, la calle Galeno (antiguamente calle de los perros) y la actual calle Cortes, llevando sobre el trillo a dos niños que estaban en el pueblo de veraneo.

 en la era  en la era de Cortes

En la foto siguiente se ve a un grupo que posó para hacerse la foto en la zona de Navafría donde estaban las eras, por donde se va hacia el camping y donde se encuentra el supermercado HIBER, distinguiéndose a José Segovia Mazarías, el niño de la izquierda, y los niños de la derecha son los hermanos Pedro y Luis Domínguez Balandín; de pie se encuentran, de derecha a izquierda D. Antonio, de la familia Yagüe, Maximino Segovia Mazarías (Mino), Salvador Masa, amigo de Mino y propietario de una tienda de radio y electricidad en la calle Sagasta de Madrid, Pedro Domínguez Corregidor, padre de los dos hermanos y otro "cebollero" con una vara; sentado y con un cigarrillo en la comisura del labio se ve a Ignacio Mazarías Berrocal, que está delante de su nieto Mino. En esta foto, hecha sobre 1940, se ven también los machos enganchados a los trillos. Las tres personas mayores del centro de la foto tienen sobre sus hombros sendos rastrillos y el "tío Pilaque", segundo por la izquierda, tiene sobre el hombro una horca.

 grupo en Navafría


En la foto mostrada aquí arriba aparece Ignacio Mazarías Berrocal, que fue encargado de la viña de Aniceto González González, y producía el vino en una bodega que había en la calle Barrio de Arriba, (mencionada líneas arriba) utilizando más tarde su familia esa bodega como pajar para guardar el ganado y la paja, la cual la alquilaba la hija de Aniceto llamada Rafaela González Martín-Juste, y otros varios prados como eran el prado de las Erillas, la cerca de la Vega, el prado de las Cañas y el prado Puerta, mostrándose en estas líneas que siguen recibos de alquiler, a la izquierda de la bodega, cobrado a Severina Mazarías Balandín, y a la derecha de varios prados, cobrado a Emilio Segovia González, hija y yerno de Ignacio Mazarías. De la bodega se ha hablado más arriba y se ha mostrado una foto en la que aparece junto a otros edificios del Barrio de Arriba.

 recibo de la bodega  recibo de alquiler

Antiguamente, cuando llegaba el tiempo de la siega, se hacía todo a mano, a base de guadaña o de hoz, dependiendo de lo que se recogiera, si era hierba o si eran cereales o lino.
Con el avance de la ciencia, se desarrollaron nuevas herramientas y llegó a usarse una segadora mecánica, y hoy día se usan máquinas que siegan, recogen el grano por un lado y dejan la paja por otro, y en el pueblo he visto cómo se hacen los paquetes de forma automática, haciendo la máquina la siega por medio de una , carga la paja o la hierba segada recogiéndola por medio de un mecanismo giratorio con púas o dedos, la mete en un compartimento donde a través de un sinfín se va prensado y finalmente suelta el paquete por la boca de salida.

En la foto de la izquierda se muestra una antigua empacadora que se cargaba de paja por la parte superior, se prensaba, se ataba y luego se abría para que saliera el paquete de paja o paca por el lateral y en la de la derecha se muestra una empacadora moderna que recoge la hierba o paja apilada en hileras, preparada por el hilerador o aislador como dicen en el pueblo, y la empaqueta automáticamente, dejando las pacas en el suelo, viéndose una paca a punto de salir de la máquina.

 empacadora manual  empacadora automática

El rastrillo conocido como hilerador de soles (o aislador) se usa para amontonar la hierba haciendo hileras, de manera que permita recogerla facilmente por la empaquetadora mecánica y hacer las pacas,
Una vez segada la hierba, se pasa este rastrillo hilerador sobre la hierba segada, que con el movimiento de sus elementos metálicos llamados dedos o púas de los rotores va barriendo de modo continuo la hierba esparcida por el campo, acumulándola de manera que se van formando cordones o hileras de hierba que quedan dispuestas para una fácil recogida. El hilerador presenta una ventaja, y es que se adapta a las irregularidades del terreno
Una de esas máquinas usadas como ayuda para las labores de recogida de hierba se muestra seguidamente en esta foto, y es una hileradora de cuatro
soles de montaje radial en un eje giratorio, la cual está recién desenganchada del tractor, una vez usada por José González Navarro, conocido como "Jose el gallo", utilizada en la recogida de la hierba sembrada en uno de sus prados en la zona de los cercados de Fuentidueña.

En los rastrillos de soles se utilizan generalmente 4 rotores, aunque se pueden usar de 5, 6, de 8 o más, dependiendo del ancho de la zona de trabajo, la cual puede entre los 2,50 y 4,80 m. en los pequeños, y entre los 5,20 y 9,00 m. en los grandes, de modo que al barrer un rotor le pase la hierba al contiguo y así sucesivamente, dejando la hilera de hierba tanto más ancha cuantos más rotores haya, dependiendo el número de soles de las posibilidades del labrador y de la potencia del tractor.

 hilerador  prado con pacas

En la foto de la derecha de aquí arriba se muestra un prado de los Cercados de Fuentidueña, prado que se encuentra a la izquierda de la calle Pradera Concejo, donde se encuentra el polígono ganadero, y se ve en esta foto el conjunto de pacas que la empacadora ha ido dejando esparcidas por el terreno.

En las fotos que se han mostrado antes, se ven herramientas y maquinas usadas en tiempos modernos, pero para la recogida de la hierba o forraje, antiguamente, como se ha dicho más arriba, se usaban carros tirados por yuntas, y en la foto que sigue se muestra un carro de Pedro Domínguez Corregidor, conocido como el "tío Pilaque" en las eras del prado del Caño (cerca de la iglesia), con gente montada para hacerse la foto, y se ve a Pedro Domínguez Balandín, hijo del "tío Pilaque", con la aguijada en la mano para arrear a las vacas de la yunta.

 carro con gente

Antes de finalizar esta web dedicada al medio rural en el que los ganados vivían, se alimentaban, crecían y se multiplicaban, los ganaderos a veces hacían de agricultores con el fin de procurarse de la tierra alimento para su familia y su ganado, quiero hacer mención a las Cañadas, esos caminos usados por los ganaderos para desplazarse con su ganado en determinadas épocas del año con el fin de buscar los mejores pastos para alimento de lo que era su medio de vida. Esos caminos se remontan a la historia castellana de la edad media, y eran las vías pecuarias por las que se desenvolvía la trashumancia, es decir pasar de las dehesas de invierno a las de verano y viceversa. Por nuestro pueblo pasa la Cañada Real Segoviana en su ramal oriental, que recorre unos 500 km. desde la comarca de las Cinco Villas, en el suroeste de La Rioja, pegado a la provincia de Burgos, cerca de la sierra de Neila, y acaba en tierras pacenses, exactamente en Granja de Torrehermosa, de la provincia de Badajoz, y antiguamente la parte de la Cañada que pasaba por nuestro pueblo era lo que hoy conocemos como carretera M 608 que por un lado viene desde Collado Villalba, pasa por lo que es la calle España, pasa por donde está el polideportivo y dejando la carretera antedicha sigue por el polígono de la Encinilla continuando hacia Manzanares el Real.
En invierno se bajaba a tierras extremeñas y en verano se subía a tierras sorianas, pues con los calores estivales, los pastos en la zona sur se agostaban más rápido de lo deseado, sin embargo, en la zona norte se conservaban durante un periodo más largo y daba tiempo a que con la llegada del otoño e invierno, se pudiera volver a los lugares de origen donde los pastos ya pudieran alimentar al ganado.
Las agrupaciones de pastores y ganaderos se fusionaron en la "
Real sociedad de ganaderos de la Mesta", por un Real Privilegio de 1273 dado por el rey Alfonso X el Sabio, y con su creación, se intentaba evitar los posibles conflictos que se producían entre agricultores y ganaderos, ya que los ganaderos tenían que atravesar las tierras de los agricultores con sus rebaños durante dos veces al año, con lo que normalmente se producían daños en sus cultivos, y aunque en un pricipio "Mesta" era la palabra para designar los pastos comunales, acabaría por dar nombre a las asociaciones y asambleas de ganaderos, cuya fin era el establecimiento y la organización de las rutas y zonas de pasto así como la prevención de conflictos y su resolución.
La trashumancia era ese trasiego de ganados y sus pastores a través de largos recorridos, pero había otra variedad menor de la trashumancia con recorridos bastante más cortos y se conoce como trasterminancia, movimientos que hacían los ganaderos de nuestro pueblo, llevando su ganado a zonas del oeste de la provincia madrileña o a tierras abulenses, pero el tema de la trashumancia será tratado en la web dedicada a la ganadería.


bibliografía : Urbanización y crisis rural en la Sierra de Madrid - de Manuel Valenzuela Rubio
Memoria sobre el Fuero de Madrid del año 1202 - de Don Antonio Cavanilles
Cuentos del viejo Mayoral - de Luis Fernández Salcedo

© 2006 - Antonio López Hurtado