La carretería en Moralzarzal

*** para ver la leyenda pasa el puntero sobre las fotos ***

Dentro de los sectores que conformaron el pilar de la economía de este pueblo, como era la ganadería, hay que hacer distinción de la cárnica, la láctea y la de transporte, y dedicaremos esta sección a la mencionada en tercer lugar, puesto que la ganadería láctea se ha desarrollado ya en otra sección de este sitio web de «conocermoralzarzal», así como también lo relativo a la ganadería ovina, por lo que esta parte estará dedicada a la ganadería bovina desde el punto de vista de la carretería y a esta misma.

Las noticias más antiguas relativas a carreteros y donde aparecen los nombres de tres que hubo en nuestro pueblo, se pueden ver al principio del texto extraido del libro de Bartolomé Benassar que trata de la Inquisición Española, y en la que se dice de un hecho acontecido en el domingo de Lázaro, el que corresponde al V domingo de Cuaresma, es decir, el domingo anterior al Domingo de Ramos, y en el relato se nos da como información el nombre de un tabernero de Moralzarzal en el año de 1570, Juan Montero, que se fue a por vino a Navalcarnero y le acompañaron tres carreteros con sus carros, y los nombres de esos carreteros eran Andrés Benito, Pablo de Salamanca y Phelipe de Salamanca, tiempo en el que regía el pueblo el alcalde Antón Morales.

A finales del siglo XVIII se estima que existían 214.000 mulas en las tierras de Castilla, poco para los dos millones de labradores censados. El número de caballos podía ser de 230.000, el de asnos de 237.000 y el de bueyes de 1.650.000 cabezas, correspondiendo al tipo cabaña ganadera clasificada en la documentación catastral, como ganado mayor, y con respecto a la riqueza del pais, el conjunto de las actividades ganaderas suponían el 15 % de la renta generada en Castilla.

En el siglo XVIII ya se dispone de los datos que nos aporta el Catastro de Ensenada, primando el ganado vacuno sobre el mular en la zona serrana, dato que tiene su razón de ser en que se empleaba ese ganado para el acarreo o transporte de mercancías a Madrid, como eran la leña, el carbón y la piedra granítica principalmente, y en las zonas más bajas de la región meridional de nuestra Sierra, es donde predominan el ganado lanar y el cabrío.

Del Catastro de Ensenada, sobre la ganadería existente en los primeros años de 1750, se sacan los datos de las respuestas generales dadas, y de los relativos a Moralzarzal se tienen 230 cabezas de ganado bovino, 82 de ganado caballar, 400 de ovino, 550 de cabrío, 130 de porcino y 4 de asnal.

En la encuesta que era el Catastro, a la pregunta número veinte que pedía :
«De qué especies de Ganado hay en el Pueblo, y Término, excluyendo las Mulas de Coche, y Cavallos de Regalo; y si algun Vecino tiene Cabaña, o Yeguada, que pasta fuera del Término, dónde, y que número de Cabezas, explicando el nombre del Dueño.»

Empezando la contestación a esa pregunta de la siguiente manera :
Ala veinnte Dijeron que en este tero ai de Differenttes Vecinos y pasttan en su Término los Ganados Siguienttes :

Y seguidamente se muestra la parte del escrito correspondiente a la contestación de esa pregunta número 20 del Catastro, donde se da cuenta de la distribución del ganado que se dice había en Moralzarzal en esa época.

parte de la respuesta

Se puede ver la contestación, en la que nos dice los animales que había para las labores de la carretería en lo mostrado aquí arriba además de otros tipos de ganado :

Bueyes de Labor y Tragino como cientto y diez poco mas, o menos : Bacas de Bienttre como Ochentta : Crias terneros, como quarenta: Yeguas como quarentta, y veintte potros : Obejas como quatrocienttas poco mas o menos entre las quales habra algunos corderos : Cabras como trescienttas y cinquenta :

Es decir, ya consta que en 1751 había en nuestro pueblo ciento diez cabezas de ganado bovino dedicadas al transporte como se ha visto en la respuesta dada por las gentes de Moral en el Catastro («Bueyes de Labor y Tragino»).

En el Catastro del marqués de la Ensenada se ven referencias tanto a la producción agrícola como a la ganadería de Moralzarzal, y fue una encuesta mandada realizar por el rey Fernando VI en todos los lugares de la Corona de Castilla, a excepción de las provincias vascas (que estaban exentas de impuestos), encuesta hecha a propuesta de su ministro de Hacienda Zenón de Somodevilla y Bengoechea, marqués de la Ensenada, comenzando a realizarse en el año de 1749, con lo que se pretendió averiguar sobre la población, propiedades, rentas, ganados, oficios, e incluso las características de las poblaciones desde el punto de vista geográfico, lo que se conoce actualmente como Catastro de Ensenada.

Como consecuencia de las labores desarrolladas por los ganaderos y agricultores había necesidad de hacer el transporte de los alimentos para el ganado como eran los sacos de algarrobas, cebada, hierba, paja, y también, en tiempos más modernos, la leche en las cántaras recogidas en los establos para llevarlas a la estación de Villalba, y además había que acarrear las piedras de las canteras y llevarlas a los talleres para trabajarlas y luego, una vez labradas, llevarlas al lugar de destino, como se hizo con piezas para la fachada del edificio del Banco Central de la calle Alcalá esquina a la de Barquillo, llamado edificio de las Cariátides y que ha albergado a lo largo de los años a distintas instituciones generalmente relacionadas con el mundo financiero y que últimamente es la sede del Instituto Cervantes, piedra que se sacó de la cantera que había junto a lo que hoy es el polígono ganadero de la calle Cacera Concejo, así que se hizo necesario un buen número de carros para hacer el transporte, y como consecuencia de ello, hubo gentes del pueblo que se dedicaron a la carretería, de modo que los carreteros se ganaban la vida haciendo el transporte en carros de bueyes o de vacas.
De esa cantera de la Cacera Concejo se extrajo otra piedra que forma el dintel de la puerta principal del Banco de España, puerta que da a la plaza de Cibeles, y para su acarreo se emplearon 16 yuntas de bueyes que arrastraban el «carro» sobre el que se llevaba la piedra, uno especial hecho en Becerril de la Sierra, de ruedas más pequeñas de lo normal y que se llamaba «cureña», y para subir la piedra a la carreta se usó de mucha habilidad y destreza, es decir mucha maña y con la ayuda de palancas y aprovechando el tiro de yuntas.

Antiguamente hubo una gran cantidad de carretas en el pueblo en relación con la población y si se compara con las que había en los pueblos de alrededor la cifra era bastante alta pues según el Catastro de Ensenada, en el año de 1750, en los pueblos limítrofes se contabilizaban en El Boalo 6 carretas, 50 en Becerril de la Sierra, 6 en Manzanares el Real (para llevar jara a Madrid según dice el Catastro), 8 en Mataelpino y en Moralzarzal 60, siendo la población de nuestro pueblo, según dicho Catastro, de 100 vecinos, lo que es equivalente a entre unas 400 a 500 personas.
Seguidamente se muestra la parte de la respuesta a la pregunta nº 32 del Catastro de Ensenada, donde se ve lo dicho en líneas anteriores.

número de carretas

En esta parte de la respuesta a la pregunta número 32 de la encuesta del Catastro de Ensenada, que pedía lo que se muestra seguidamente

 pregunta 32

Y la contestación dada por el pueblo de Moralzarzal, que se ha mostrado unas líneas arriba de ésta, fue la siguiente :

que habra en este Pueblo como sesentta Carretas qe esttas son delos que se dizen Labradores, qe con el motibo de las cortas labores las emplean en Conduzir Piedra, o Carbon ala Cortte enqe les pareze se emplearan los seis Meses del año y qe en cada dos Meses haran Cinquo Viajes qe hazen quinze y Cada uno se pasa de utilidad cinqta. y seis rs. vn. Respectto de qe lo demas del tiempo lo emplean en Las Corttas Labores Recoleccn. de Fruttas, de Pan y de Yerba y muchos dias que no trabajan pr. continuazn. de Niebes, y LLubia.

Hubo en el pueblo algunos que se dedicaron a reparar carretas con las que los que ejercieron como carreteros en el sentido de transporte con carretas, se dedicaban a arreglar los carros y carretas, ejerciendo ese oficio, entre otros, Manuel Sepúlveda Martín, León Bordón González, Gavino Bordón Sastre, Marceliano Moral Arranz y el último fue su hijo Ignacio Moral Martín.
Marceliano era natural de Pinilla de los Barruecos, pueblo de la provincia de Burgos, y era conocido como el tío carretero, que tuvo como ayudante al tío «Lucio», del que dicen que al verle ya daba miedo, y otros ayudantes que tuvo fueron Juan Penche, natural también de Pinilla de los Barruecos y además Julio Hernández Hernández, el hijo del tío Amancio, pudiéndose ver en el apartado de este sitio web dedicado al taller de carretería una foto donde aparecen Marceliano, su esposa Gregoria Martín, su hija Carmen y el ayudante Julio Hernández.
León y Gavino tuvieron la carretería en casa de la Sra. Hilaria, donde la confluencia de las calles Escuadra y travesía de Antón, y Marceliano la tuvo en la calle del Cerrillo esquina con la calle Cortes.
El carretero León Bordón González, que era natural de nuestro pueblo, se casó cuando tenía 25 años con Savina de la Rubia Pintado, natural del vecino pueblo de Cerceda, en diciembre de 1885, y falleció joven, pues apenas tenía 43 años de edad, y el taller lo tuvo en la calle de la Peñuela, casi esquina con la calle del Cerrillo.

Los Bordón eran carreteros, como Pascual Bordón Martín, que procedían de cercano pueblo de Alpedrete, y en Moral se dedicaron a hacer carros y carretas y también a arreglarlas.

Hubo otros carreteros que se dedicaron a carretear, es decir, a conducir cosas o mercancías en carretas o carros, guiando los animales, bueyes, vacas o las caballerías que tiraban de los carros, haciendo el transporte de diverso material por la zona del término, o más lejos, y los 4 últimos que hubo en el pueblo, por los años 50 del siglo XX, fueron Teodoro Balandín Madrid, padre de Irene Balandín Morato, la persona que tuvo la tienda de vinos o bar al que le llamábamos "el Pozo", siendo Teodoro conocido por el "tío Sana", que tenía una vaca para el tiro llamada "palmera", llevando normalmente en el carro a su hijo Julián, de ahí que fuera conocido dicho hijo como Julián "Palmera".

Las gentes del pueblo que se dedicaban a labores del campo, solían tener carretas para el transporte de sus cosechas o los materiales relacionados con esas labores, pero no siempre estaban dedicados a esos menesteres como ya acontecía en el siglo XVIII y se decía en el Catastro de Ensenada lo cual ya se ha mostrado líneas arriba, y en ese tiempo «libre», se dedicaban a otros menesteres para aprovechar los carros y transportar otras cosas. Como recuerdo de gentes del pueblo que hacían transporte de mercancías con los carros, se muestra seguidamente una foto de la época de 1940 en la que se ve a esa pareja de vecinos del pueblo junto al carro con las vacas uncidas a él, siendo Mariano López González y Vidal Sanz Solís, que aparce con la aguijada en la mano para arrear a las vacas, en la plaza del Caño junto a la torre de la iglesia después de dejar unas piedras que llevaba como carga, aunque Mariano aparece no como carretero, pues no se dedicaba ello, pero salió en la foto al ir a ver a su amigo Vidal ya que vivía enfrente de donde se hizo esta foto.

vacas uncidas

Vidal trabajaba para Tomás Sepúlveda Antuñano, que era el dueño de carreta y vacas, y entre los últimos carreteros tenemos que mencionar a Marcelo González Tailet, conocido como "Marcelo Sagasta", Antonio Sanz Sepúlveda (a) "Pitorro" aunque hacía labores de transporte pocas veces, y otro carretero fue Doroteo Sanz Solís, que tuvo como ayudante, cuando ya valía para el oficio, a su hijo Pedro. Pasaban grandes calamidades pues a veces los carros se atollaban en algun lodazal cuando el tiempo estaba lluvioso y otras veces volcaban, con lo que se perdía mucho tiempo y se ocasionaban accidentes en el tiro. Me contaba Pedro el hijo de Doroteo que una vez llevaba el carro cargado hasta los topes y como se quedó atollado, tuvo que descargar el carro, sacarlo del charco donde se había quedado y volver a cargarlo, así que la jornada fue bastante más larga de lo normal. Doroteo bajaba a Villalba a por la leña que le enviaban desde Segovia a Marceliano Moral Arranz, el carretero que arreglaba las carretas, y también subía desde Villalba las teleras que pedían para el uso los cabreros y ovejeros.
Otros carreteros fueron Bernardino Segovia Molero, Saturnino Herranz Herranz, que fue alcalde en 1836, Lucio Lázaro Berrocal casado en 1875, Joaquín Balandín Estévez, casado en 1808, Miguel Palacios, que consta en los libros de bautismo como testigo de un bautizo en 1849 y del que se dice que era carretero.
Hay que recordar también al tío Felipón, como era conocido Felipe Solís González, que se dedicaba a labores de carretería y a su padre Pedro Solís Sepúlveda que tembién tenía una yunta y su carreta.
Otros carretero fue Félix Gasco Alonso, que bajaba a Villalba a por material de construcción para maestros de albañilería del pueblo como era Martín González Puente, haciendo Félix de carretero cuando volvió licenciado de prestar el servicio militar, con la yunta y carreta de su padre Aniceto Gasco Gutiérrez, y Pedro Domínguez Balandín que con 14 años también bajaba a Villalba a por ladrillos y otros materiales para el tío Raimundo, como era conocido Raimundo González Bermejo, «cebollero» dedicado a la albañilería, y cogía el material de casa Capote de Villalba, abasteciendo además de diverso material de construcción a Cayo Segovia Alcón. Pedro iba también con la carreta a la calle Juncarejo a recoger arena para la construcción al lugar donde algunas mujeres del pueblo lavaban la ropa.
Todos los hombres que tenían de oficio el trabajo de las labores del campo, eran propietarios de yuntas y de carretas, las cuales las empleaban para el transporte cuando venían tiempos en los que las labores como labradores eran pocas o nulas, pues era la manera de sacar dinero para poder sanear sus escasas economías.

Para muestra de una de las labores que hacían con la carretería, como era el transporte de piedra, se expone la foto que sigue en la que aparecen varias carretas descargando piedra en la puerta del Sol de Madrid.

carros en Sol

También para dar a conocer los nombres de otros habitantes del pueblo que se dedicaron a la carretería, se expresa lo que se expone seguidamente, y son datos sacados de actas del Ayuntamiento con motivo de la celebración de fiestas tradicionales que había hace años, y veamos de qué se trataba.

En un acta de la sesión habida en el Ayuntamiento con fecha 8 de enero de 1900 se puede ver que con motivo de haberse empezado a utilizar el nuevo cementerio camino de Alpedrete en el año 1898, se tuvo que construir un camio que llevara hasta él, y consta en el acta que se trató de construcción de camino al cementerio, habida cuenta de la falta de trabajo de la clase jornalera ..., y el día 13 de ese mismo mes se trata, según se ve en el acta de construir un camino al cementerio; hay una lista de jornaleros al efecto y se ha hecho la clasificación del precio a que debe pagarse el jornal de los que se inviertan en el camino del cementerio según se consigna para cada individuo en las listas de trabajo formadas al efecto; jornaleros para construir el camino : Doroteo González González, Pío Prados Maya, Pablo Torres, Hermenegildo Balandín, Claudio Segovia, José Gil y Casimiro López. Carreteros : Anastasio González y Ángel González Mazarías.

La noche de la víspera de la festividad de San Sebastián, que se celebra el 20 de enero, tenía lugar la fiesta de la Luminaria, y antiguamente, el Ayuntamiento nombraba a los que tenían que ir a por leña para prender la hoguera, que eran los vecinos que que se habían casado el año anterior, y también se nombraba a los encargados de ir a recogerla, que solían ser los nuevos carreteros, constando, en actas de las sesiones celebradas en el Ayuntamiento a principios del siglo XX, los nombres de aquellos que se tenían que encargar de transportarla hasta el pueblo, concretamente a la plaza. Entre ellos se puede ver que en el acta celebrada el día 18 de enero de 1901, además de nombrar a los encargados de ir a cortar la leña, constan los nombres siguientes : Julián Balandín y Angel Mazarías para conducirla. Además consta que Se encarga al Sr. Cura de la función religiosa, pues siempre se acompañaba la fiesta con una función religiosa que corría por cuenta del municipio. Constan solamente con el primer apellido, pero realmente son Julián Balandín Solís y Angel Mazarías Berrocal.
Para la luminaria de 1904 son nombrados siete "exmozos", de los que tres se casaron en 1902 y otro en 1901, siguiendo en el acta :
y como carreteros Ramón González y Ángel González Mazarías (Ramón era González Mayoral).
Siguen en otros años como carreteros Felipe García de Frutos y Manuel Taillet González, Regino Alonso (González) y Celestino Morato (González), Ramón Sanz (González) y Florencio González (Balandín), Federico González González y Pascual González Turégano, ofreciéndose éste como voluntario para la fiesta de 1911. Pedro López y Francisco González (Segovia), Antonio Morales (López) y Teodoro Balandín (Madrid), Celestino Sepúlveda González y Esteban González Morato.

En la siguiente foto que data aproximadamente del año 1953 se muestra a Félix Gasco conduciendo la yunta de vacas que tira de su carro, con los varales puestos, por la calle Antón junto a la tapia de la finca Los Navazos, terreno donde se construyó y allí se encuentra la urbanización de chalets «La Ermita» y más a las afueras del pueblo la «Herradura».

carreteando

El tiro, formado generalmente por dos bueyes, vacas o mulos, se uncía o ataba al yugo por medio de unas sogas o tiras de cuero llamadas coyundas y el yugo se enganchaba atándolo a la viga o pértiga por medio de una maroma (cuerda hecha de esparto o cáñamo) o un correa fuerte llamada sobeo con la que se ataba el yugo a la pértiga del carro en la parte delantera, por donde los dentellones (en una de las fotos que siguen se puede apreciar como iba atado el yugo a la viga y los dentellones).

De los carros de bueyes o carretas que había, quedan un par de ellos para usos festivos, como son las cabalgatas y cortejos en algunos días señalados como la romería del día de San Isidro.

Antiguamente se utilizaban también los carros para cerrar la plaza con motivo de las novilladas locales celebradas durante las fiestas patronales, y recuerdo que sobre los años de la década de 1960, cuando ya había disminuido el número de carros en el pueblo y no había suficientes para cerrar la plaza o no podían acoger a tanta gente, debido al crecimiento de la población local o foránea que quería presenciar las novilladas, íbamos a buscarlos a los pueblos cercanos, como Cerceda, con un par de yuntas de bueyes y traíamos unos cuatro carros por yunta enganchados unos a otros para poder cerrar la plaza y una vez finalizada la fiesta se devolvían a sus dueños por el mismo procedimiento. Incluso se usaron para desfilar la mozas sobre ellos durante las celebraciones festivas, lo cual se puede apreciar en las fotos que se muestran a continuación, la de la izquierda tomada sobre 1952 y la de la derecha sobre 1943.

carros cerrando la plaza mozas sobre un carro en fiestas

Aquellos que vean esta web y estuvieron por el pueblo sobre la década de 1950, recordarán cuando en pleno verano se hacía una excursión a La Pedriza para pasar un día de campo bañándonos en el río Manzanares, en la charca de La Ermita, y la excursión se hacía llevando las bolsas con la comida en un carro de bueyes y aquellos que se cansaban montaban en el carro, sobre todo algunos pequeños y las personas mayores que no aguantaban mucho tiempo caminando, pues el recorrido desde Moral a esa charca era de unos 12 km, siendo a la vuelta, ya cansados, cuando había más "voluntarios" para montar sobre el carro.
Y en estos tiempos se ven los carros con motivo de algún acontecimiento extraordinario que se celebre en el pueblo como por ejemplo la romería que hacen los ganaderos con motivo de festejar el día de su patrón, San Isidro, y alguna cabalgata con ocasión de la fiesta de los Reyes Magos. En las fotos que siguen se puede apreciar, en la de la izquierda, como van uncidos los bueyes y atado el yugo a la vara o viga del carro, con la coyunda pasada entre los dentellones y en la foto de la derecha, también en la romería de San Isidro, como llevan al patrón sobre el carro por las calles del pueblo.

bueyes atados al carro carro en una procesión


José González Navarro, hijo y nieto de ganaderos y su sobrino José Moreno González, conocido como "Josete", conservan también carros en sus pajares del polígono ganadero del Robledillo, y este último me invitó, en una jornada de finales del invierno de 2009, a ver su yunta de bueyes y a saborear una cosa ya olvidada en el pueblo, enganchar los animales de tiro al carro para recordar lo que hicieron muchas gentes de Moral que tuvieron por oficio la carretería, y cosa que hicieron su abuelo y su bisabuelo cuando tenían que acarrear distintos materiales en su oficio de ganaderos y las labores del campo. También me invitó, una vez enganchados los bueyes, a dar un paseo en el carro.

El día 8 de marzo de 2009 Josete me invitó a ir a sus pajares del polígono ganadero que hay en la zona del Robledillo, en la Cacera Concejo, para ver como se uncía la yunta de bueyes que había traído de Cantabria, yunta comprada a un ganadero de la zona de Comillas, dos bueyes cruce de raza Tudanca, pareja de hermanos que difieren un año y medio de edad, hijos del mismo toro y de la misma vaca, a los que llama «Josco» que tiene un peso aproximado de unos 800 kg. y «Alegría», el cual tiene un peso aproximado de 1000 kg.

En la foto que sigue se ve uno de los bueyes hermanos traido desde el prado hasta los corrales y establos que tiene en dicho polígono ganadero.

tudanco

Se fue al prado que tiene pegado a sus corrales y pajares, donde se encontraban los bueyes y una vez traidos a uno de los corrales, los dispuso en paralelo y unos de los que estaban viendo la tarea, le acercaron un yugo y se dispuso a uncirlos, empleando unas correas de cuero llamadas coyundas, y pasando las coyundas por un lado y otro alrededor de los cuernos, los bueyes ya los dejó uncidos al yugo.
Les puso una collera con campana muy bonita traída de Suiza y los frontiles para amortiguar la presión de las coyundas en la cara y en la frente de los bueyes. Una vez uncidos, los enganchó a la pértiga del carro mediante otra correa de cuero llamada sobeo y salimos a dar un paseo con el carro arrastrado por su yunta de bueyes saliendo por la calle Cacera Concejo y siguiendo por la llamada Vía del Berrocal, calle que hay entre la Dehesa Vieja y la urbanización la Herradura, zona cercana a su prado y sus pajares. Era una estampa muy bonita el poder contemplar esa imagen recordando tiempos pasados y sobre todo ver la cara de satisfacción y gozo que mostraba Josete arreando con la «aguijada» a su yunta uncida al carro. Me enseñó también unas colleras con sus campanillas y diverso material que tiene para el ganado.

Seguidamente se muestra una foto en la que se puede apreciar la campana puesta en uno de los bueyes, en la que aparecen la palabra MORZINE y que en la parte contraria hay en relieve un escudo con una cabra montesa, una ardilla y un arbol tipo abeto, viéndose en esta foto la palabra dicha.

detalle

Los bueyes, traidos de Cantabria, son cruce de raza Tudanca y los fuimos a buscar al prado Concejo, donde pastan, para traerlos al pajar y engancharlos al carro. Los bueyes presentan un buen porte y tienen por nombre "Alegría" y "Josco", siendo hermanos de padre y madre, el segundo un año y medio más viejo que su hermano "Alegría", teniendo éste un peso de alrededor de mil kilos, unos doscientos más que su hermano mayor, los dos con una gran fuerza. Una vez en el patio del pajar, los engancharon con unas cuerdas, los pusieron los frontiles de cuero con adornos en la frente colgándole al cuello a cada uno una correa de cuero con una campana, y a continuación, mediante las "coyundas", (en este caso de cuero), los uncieron, es decir, los ataron al yugo. Una vez uncidos, los llevaron a donde estaba el carro, los dispusieron de manera que la viga o pértiga quedara entre los dos animales y por medio de una correa de cuero llamada "sobeo", ataron el yugo a la pértiga por entre los dentellones y así ya estaba el carro y el tiro preparado para poder dar un paseo.

empezando a uncir con los frontiles

Es algo tan sencillo y a la vez tan curioso el ver una cosa que antiguamente se usaba a diario en el pueblo, que al poder caminar montado en el carro o junto a él y los bueyes, que parece que se estuviera en otros tiempos, y la verdad es que puede disfrutar de ello, y más aún viendo la cara de satisfacción y gozo del carretero "Josete".
Continuando con su labor, Josete pasaba la correa de cuero llamada sobeo por entre el yugo y la pértiga o viga por donde están los dentellones de manera que quedara bien fija la unión de ambas partes del carro y no se resbalara el yugo.

En las fotos que siguen se ve a Josete en su menester de unción de los bueyes y una vez acabada la tarea, se le ve al jóven ganadero guiando a los bueyes, con la aguijada en mano, llevando el carro por la calle Vía del Berrocal junto a los bloques de la urbanización la Herradura.

unciendo a la pértiga de paseo

Esos bueyes los reemplazó por otros de raza Asturiana de los Valles, siendo ésta una raza bovina autóctona que se cría principalmente en una parte de la Cordillera Cantábrica y dado su carácter muy apacible es excelente para su cría en condiciones extensivas, pues además se desenvuelve muy bien en terrenos accidentados y soporta extraordinariamente bien las temperaturas extremas.
Las vacas de esta raza son mansas, buenas madres, tienen facilidad para parir y destetan terneros de grandes pesos con una buena conformación, y parece ser que debido a su antigua utilización como vaca lechera, tiene una gran capacidad de cría.
Seguidamente se muestra una foto con la yunta de bueyes «Asturianos de los Valles» uncida a un carro, esperando a la puerta de la iglesia para ir hasta la ermita de la Santa Cruz en el parque de la Tejera en el día de San Isidro del año 2014, fiesta de labradores y ganaderos, viéndose al fondo a la izquierda a «Josete»

asturianos


Y esta es parte de este sitio web donde se ha pretendido recordar cosas y hechos de la historia de nuestro pueblo, para que algunos sepan lo que hubo y para que otros recuerden tiempos pasados que retendrán en su memoria.


bibliografía : Urbanización y crisis rural en la Sierra de Madrid - de Manuel Valenzuela Rubio



© 2006 - Antonio López Hurtado