El día de la caza

*** para ver la leyenda pasa el puntero sobre las fotos ***


A lo largo del tiempo, durante la celebración de las fiestas patronales, que antiguamente se celebraban alrededor del día siete de octube, fiesta de Ntra. Sra. la Virgen del Rosario que es la patrona de esta Villa, tenía lugar, como colofón de los acontecimientos festivos, el día de la caza seguido de la cena y rematado con el baile del Rondón (de ahí el nombre de una calle cercana a la plaza), esa jota segoviana que bailaban las parejas formando dos círculos concéntricos en la plaza y que era anunciado en los carteles que comunicaban los actos a celebrar durante las jornadas en las que se descansaba de las labores cotidianas, salvo aquellos que tenían que atender el ganado, y como muestra se puede ver en el cartel de las fiestas de 1948, escrito con un buen humor y en el que se intuyen las ganas de tener unos días de jolgorio, pero que también dice verdades de lo que sucedía a la hora de colaborar, aunque esté escrito en ese tono.


 parte del cartel con la fecha de las fiestas


y el anuncio de ese día de la caza, escrito con bastante guasa ya que para eso se estaba en fiestas


 parte del cartel con el anuncio de la caza

Ese día se reunían los mozos del pueblo que, acompañados de sus perros y armados con buenos palos de fresno generalmente acabados en una bola o cabeza abultada, lo que es una cachiporra, salían por la mañana a hora temprana y se dirigían hacia El Palancar por el camino que lleva a Hoyo de Manzanares y que discurre entre Peña Cardín y la Solana, pasando cerca de la casa del guarda del Cerro, el tío Juan, con el ánimo de pasar una agradable jornada y coger un buen número de conejos. Y como vale más una imagen que mil palabras, paso a mostrar unas fotos que algunos amigos del pueblo conservan como recuerdo en sus casas y me cedieron para poder dar a conocer una de las cosas que se hacían antiguamente en el último día de las fiestas patronales.
En las fotos siguientes se ve a la izquierda un nutrido grupo de "cazadores" en un momento de descanso durante la jornada cinegética y a la derecha se aprecia como ya tienen unos conejos en sus manos, distinguiéndose en ella a Adrián Guillén sentado en el suelo y con las piernas estiradas, que era conocido como "el churrero".

 uno de los grupos de cazadores haciéndose la foto  mostrando algunas piezas ya cobradas

En la época en que se hacía este día de la caza, el campo estaba lleno de conejos pues todavía no se había desarrollado la mixomatosis ni la neumonía hemorragicovírica, que diezmaron la población de conejos en la Península Ibérica y fue la causa principal del declive del águila imperial ibérica así como del lince ibérico, ya que era su principal sustento. La mixomatosis es una enfermedad infecciosa de los conejos, que produce hinchazón o tumefacción en la piel y membranas de estos animales, sobretodo en la cabeza y zonas genitales, generando al poco una conjuntivitis aguda y a veces ceguera, produciendo apatía y pérdida del apetito en el animal y finalmente la muerte. Como había tantos conejos, fue un médico francés, Armand Delille, el que buscando un remedio contra la plaga en que se habían convertido, creyó que había encontrado la solución en 1952 e introdujo en Francia unos cuantos conejos inoculados con el virus productor de la mixomatosis, extendiéndose rápidamente la enfermedad y provocando ese problema tan grave que causó el hambre de esa rapaz y ese felino dichos anteriormente e incluso para el sustento de muchas familias en el medio rural que antiguamente tenían en esos animales la carne para su alimentación. La neumonía hemorragicovírica causa en los conejos problemas de coagulación y les produce hemorragias en distintos órganos con lo que les sobreviene la muerte.
En las fotos que siguen, a la izquierda se puede ver el grupo formado por esos diez "cazadores" (la mayoría ya nos dejaron) enseñando sus trofeos y a la derecha se ve a Francisco Sabariegos con su hijo Paco en el año 1950 con unos cuantos conejos y en pose para la "prensa".

 un grupo de amigos con unos cuantos conejos  padre e hijo posando para el futuro

Como eran pocos los que tenían escopetas para cazar, la mayoría iba con los palos, y eran los perros los que levantaban la caza, a lo que los mozos lanzaban la cachiporra y atinaban a las piezas que sus perros luego les traían. En una de las últimas celebraciones de la caza de esta manera, (sobre el año 1956) los mozos se adentraron por la zona de la Germana (que se encuentra por los Llanillos, cerca del límite de Moral y Cerceda, en el campo de tiro del Palancar), despertando el enfado de la mujer pues decía que la robaban los conejos de su zona, pero con tanta gente y con tal algarabía, al final la mujer se resignaba y ese día se cogieron alrededor de doscientos veinte conejos, lo que da una idea de la abundancia que había de animales, pero aunque la mayoría iban con palos, también algunos, aunque pocos, llevaban sus escopetas con las que cazaban.
En las siguientes fotos se pueden ver a un cazador con su palo y el par de perros, Vicente López hacia el año 1950 y a la derecha se ve a Julio Hernández posando con escopeta y un par de trofeos colgados de la cintura, también sobre esa fecha.

 otro cazador con su palo y perros y un grupo al fondo  Julio posando con escopeta

En la jornada festiva que se celebraba en el campo, se prestaba a pasarlo bien y se gastaban bromas como la que le hicieron a "Pedrito" el cura, siendo Justo "Baturro" el que llevando colgado a la cintura un conejo que había cobrado, le dejó "apiolao" el trofeo entre unos tomillos al tiempo que le decía :

Pedrito, Pedrito, ahí tienes uno

y Pedrito soltaba el garrotazo sobre el conejo pero se daba cuenta que ya estaba muerto y al ver que todos los de alrededor reían, se medio enfadaba pero admitía la broma con una gran carcajada.
Se cobraban un buen número de piezas y a mediodía, Antonio "Pitorro", que había llevado en el caballo un par de pellejos de vino para calmar la sed de los cazadores, bajaba al pueblo un montón de conejos y en la plaza se preparaban para guisarlos, encargándose de desollarlos Adolfo González el "Gallo".
En la siguiente foto de la izquierda se puede ver en la parte de la derecha a Andrés González con tirantes, gorra y un conejo en la mano encontándose a su derecha su padre el "tío Gallo" con la cabeza descubierta, un cigarrillo en la boca y con otro conejo en la mano y en la foto de la derecha se ve ese grupo de siete compañeros de cacería con un par de perros y en la que se puede apreciar a los hermanos Rufi y Domingo, hijos de la "tía Chon" y los hermanos Lorenzo y Manolo, los "Raimundos".

 un grupo entre los que se encuentra el"Gallo"  grupo con sus palos preparados para la foto

Después de haber pasado la jornada en buena armonía y haber comido la apetitosa merienda llevada al campo y bebido buen tintorro de las botas y cantimploras, las cuales se iban reponiendo del vino que habían llevado, como en ese año llevó "Pitorro", regresaban las cuadrillas de mozos y menos mozos con los conejos cazados por la tarde y se agregaban a los llegados al mediodía, prestándose las mujeres a guisarlos para cenar en buena camaradería, reuniéndose vecinos, familias, amigos a disfrutar de una velada que ya solo queda en el recuerdo de algunos.
En la siguiente foto de la izquierda se ve un grupo de cazadores descansando después de haber dado unos cuantos "garrotazos" y comido la merienda y algunos de ellos calmando la sed con el vino de las botas, foto junto con otra de las anteriores cedida por Lorenzo González y a la derecha se ve a seis compañeros de caza fumando un pitillo en un rato de descanso, foto cedida por Justo García, apareciendo él tumbado a la izquierda y detrás Teodoro "el mozo", Tasio, Mariano, Ladis y otro amigo .

 otro grupo de cazadores refrescándose con buen vino  otros seis amigos descansando

En la cena, que era para los socios y normalmente en aquellos tiempos solo se hacían socios los varones, éstos iban hacia donde se encontraban la mesa con las tajadas o los calderos, pinchaba la tajada y retrocedía sin dar la espalda bajo multa de 5 pesetas, como se puede ver en el cartel puesto arriba, y se la comía o se le daba a algún familiar y vuelta a por otra tajada.
Para los que vivieron esos acontecimientos y refresquen su memoria y para los que no lo vivieron sepan lo que era aquello, ahí van estas fotos de cuando se guisaban los conejos en la plaza para hacer la cena.
En las fotos que siguen, a la izquierda se ve un grupo de cocineras con sartenes y calderos cocinando junto a la tapia de los toriles que había en la plaza y a la derecha unas cuantas mujeres del grupo de las que preparaban las sabrosas tajadas, entre las que se ve a Julia Puente, Severina Mazarías y sus hijas Julia y Carmen, Raimunda Bermejo,... y a Antonio Oliveras entre ellas.

 preparando la cena a base de conejo junto a la herrén de la plaza  algunas de las personas que prepararon la cena

En las siguientes fotos se puede ver otro grupo de personas que prepararon la cena (foto del 6 de octubre de 1949 y otro grupo de comensales en reunión comiendo tajadas de conejo una vez hecho el guiso, entre los que se ve a Carlos González Sepúlveda, Genaro Azañedo y su mujer Ramona, Luci Prados, Ana Segovia, Rufino Estévez, Eusebio González con su mujer y su hijo Carlos y otras cuantas personas.

 personas que prepararon la cena en otro año  amigos y familias cenando en hermandad


En las fotos que siguen, se ven grupos de amigos comiendo tajadas de conejo en esa noche de la cena, en la primera de la izquierda están Pedro Sanz (el de la Antera), Julio Alcón, uno con la cara de perfil, Miguel González, Alberto Sánchez, Teodoro Reguera y Manuel González Morato (Sarín), y agachados están Francisco de Miguel (el hijo del tío Gregorio el zapatero), Ricardo Balandín Cuena (aguilucho) y Pedro Domínguez.
En la foto de la derecha se ve un grupo de mozos y mozas y se puede distinguir a los hermanos Santiago y Eugenio González (los "mozos"), una pareja (él primo de Eugenio y Santiago) y otro de pie, y un poco más abajo se ve a Aurora Mansilla y a Isidro González. Abajo están Elisa Balandín, Manuel González (Sarín), Encarna Segovia, Baldomera González y Juan Segovia.

 grupo de amigos comiendo tajadas en la plaza  amigos y parejas cenando en buena armonía


Y en la siguiente, hecha el año 1957, se ve a otro grupo a la puerta del bar de Paco en la plaza cenando en una mesa hecha con un burladero dado la vuelta y apoyado sobre unas cubas, entre los que se distingue a Leonor Moral, a su cuñada Josefina Fernández y los hijos de ésta, y a varios matrimonios como Alberto Sánchez y María, Alfonso Segovia y Marina, Baldomero González y María con su hija Rocío, y más personas como Rufino Blanco (Rufi), Jacinto Martín (zalagarda, en la puerta del bar) y abajo a la derecha se distingue a Andrés Segovia con gorra (el giro) y junto a él a Ignacio Moral (pianola) mirando a los niños .

 grupo a la puerta del bar de Paco

En la que sigue se ve otro grupo en la plaza y se distingue a una mujer morena, Magdalena y Crisanta Gasco, Aurora Mansilla y Concha Domínguez dándose las tajadas la una a la otra, Modesta Moreno, y Ricardo Segovia, y abajo se ve a Baldomera González, Encarna Segovia, Luis Martín Vázquez, Guillermo Balandín y Elisa Balandín Bermejo.

 grupo en la plaza


Y ésta es otra de tantas cosas que he querido poner en esta web como recuerdo de acontecimientos tradicionales de las fiestas del pueblo.
Tengo que agradecer la colaboración prestada por las personas que me han dado información y cedido las fotos que conservan como recuerdo, entre ellas a Rosario Guillén, Justo García, Juanjo Sabariegos, Vicente López, Lorenzo González, Alfonso Segovia, Aurora Mansilla, Encarna Domínguez, Santiago Estévez y Pepa.

© 2006 - Antonio López Hurtado