La fuente de la Cuesta

El agua es un bien tan valorado, que le damos una importancia muy grande al ser de una necesidad vital para la vida del ser humano, tanto para su consumo como para el de los animales que son su medio de sustento directo o indirecto, como alimento o como medio que utiliza para desarrollar las labores necesarias para alcanzar su mejora y progreso indispensable de su vida.
Hasta ahora se ha expuesto el tema del agua en nuestro pueblo hablando de manantiales, arroyos y distintos medios de procurarse ese apreciado y fundamental medio para la vida, y se conseguían hacer fuentes para poder aprovisionarse de agua para beber, cuidar su higiene, limpiar los utensilios de la casa y la propia casa, y también proporcionar agua a sus animales domésticos, y a lo largo de la histora del Moral se han visto actitudes y acontecimientos para llevar el agua cerca de las viviendas y los establos o pajares, como la construcción de la fuente Vieja con los caños pequeños de la de los Cuatro Caños en 1817, la fuente Nueva con los otros dos caños también en esa misma fuente en 1885, la fuente de Matarrubia en 1925, y así otras fuentes como la de la Salud, la fuente Antigua, etc., pero hay un tema que me llamó extraordinariamente la atención y fue al ver el documento de un acta del pleno del Concejo del Moral celebrado el último día del mes de diciembre de 1606 en que se tratan temas como la subasta de la taberna del Moral y la del Zarzal, la de la tienda y otros temas, acta que empieza diciendo :
En el lugar Del moral Postrero dia de Pasqua del Santisimo nascimiento de nro Señor Jesucristo que se quenta en treinta y un dias del mes de diziembre de mill y seyscientos y Seis años en presencia de mi Sebastian Martinez scriuano del Rey nro Señor ... y sigue diciendo que estando en Concejo público al son de campana tañida, según lo tienen de uso y costumbre, se juntan Antón Muñoz y Alonso Barroso, alcaldes en el dicho lugar, y Francisco Rubio procurador y con ellos Asenjo Martín, Juan de Alonso Rubio, ... y así se van nombrando vecinos del pueblo presentes en la reunión, y pasando lo expresado en el acta relativo a la subasta de la taberna del Zarzal, se ve escrito al margen del acta, "tauernas", lo cual se muestra a continuación.


En eso escrito se ve en las recomendaciones o exigencias requeridas por las autoridades locales a aquellos vecinos que regentaban las tabernas y que dice, expresado en lenguaje actual :
"
Han de tener los taberneros sábanas limpias encima del barreño y medidas y agua de la Cuesta y no han de tener vino en tinajas sino en cueros y medir a piezgo del cuero por que con esta condición se remata en ellos las dichas tabernas, los cuales dichos Antón Esteban y Sebastián Montero lo aceptaron.
Es decir , que bien claro se ve, "agua de la Cuesta", y en vista de eso, surge la pregunta de qué es eso, a qué se refiere con esa expresión, pero la explicación apunta a que era agua de la fuente de la Cuesta, y la respuesta a esa pregunta aflora cuando se ven actas de reuniones en las que se hace mención a dicha fuente en fechas posteriores, y empezaremos por una de 1618, pero antes de entrar en esa reunión del Concejo de este año, debemos ver primero lo que se habló en otra de 1614 y es que entre las actas encontradas en el Archivo Municipal relativas al agua, hay una de este año que nos indica que el agua llegaba al pueblo por una cacera o canal que pasaba por la plaza, y es la que empieza "
En el lugar del Moral a veinte y tres días del mes de junio de mil seiscientos y catorce años estando en Concejo público a campana tañida según lo tienen de costumbre de se juntar Juan Muñoz Cruzado y Juan Crespo alcaldes de este dicho lugar y Bartolomé Gómez procurador general de este dicho lugar y Asenjo Martín y Miguel Esteban, Juan González, Francisco Herranz y Eugenio Martín, Bartolomé Mingo, Mateo de Sepúlveda, Domingo Arroyo vecinos del dicho lugar y estando en el dicho Concejo se hizo lo siguiente". Se trataron varios temas y se llegó al del agua que dice "otro sí se acordó que en lo que toca al pleito que tiene comenzado Asenjo Martín sobre la cacera del agua que pasa por la plaza que en esto se guarde la costumbre antigua y se aderece la cacera antigua y por allí vaya el agua y así se acordó testigos los dichos y firmolo por testigo Alonso Millán vecino de este lugar", viéndose la firma de Bartolomé Gómez, y seguidamente se puede ver lo dicho en la muestra que se expone de parte del acta de esa reunión del Concejo.


Cacera es, según el diccionario de la RAE, una zanja o canal por donde se conduce el agua para regar, o lo que es lo mismo, reguera o acequia.

Lo que nos deja claro el texto mostrado, es que el agua "corriente" que llegaba al pueblo venía directamenta hasta la plaza por una cacera, y se dijo en esa reunión del Concejo citada, que se aderece o componga el canal por donde viene el agua, pero en el Moral se trató unos años más tarde de canalizar y construir una fuente, la de la Cuesta, para traer agua al pueblo, y veamos lo que se hizo en la junta del año 1618 en la que se trató ese tema.
Del acta correspondiente de una reunión habida por el Concejo en ese año, se saca la respuesta a la pregunta que nos hemos hecho de qué era eso de que los taberneros debían tener en el barreño agua de la cuesta, y en el acta se ve escrito que dice "
En el lugar del Moral a veinte y un días del mes de octubre de mill y seiscientos y diez y ocho años, estando en Concejo público a boz de campana tañida según lo tienen de costumbre, Bartolomé Gómez y Juan de Antón Muñoz, alcaldes en el dicho lugar, y Juan García, Juan Gonçález, Alonso Muñoz, Pedro Álvarez, Pedro Rubio, Sebastián Montero, Pedro Martín, Juan del Pozo, Llorente la Parra, vecinos del dicho lugar y estando en el dicho Concejo se trató que por cuanto el Concejo de este lugar tiene acordado que la fuente de la Cuesta se encañe y se haga un caño por bajo de la cuesta, por tanto ahora de nuevo acuerdan que se haga el dicho caño como más convenga y en la parte donde más conveniente fuere y para hacer el concierto con los maestros que han de hacer las zanjas y que han de hacer la fuente y el caño dieron su poder cumplido según se requiere de todos a los dichos Bartolomé Gómez y Juan de Antón Muñoz, alcaldes". Después de esta exposición pone que no se otorgó.
Que la fuente se encañe quiere decir que el agua se lleve por tubos o conductos, y que se haga un caño por bajo de la cuesta es decir que se haga una fuente y se ponga un tubo por donde salga al agua, un caño.

Hay otra reunión del Concejo en el año 1619 en la que se trató el tema de esta fuente y se lee en el acta, que después de tratar diveros asuntos antes del correspondiente al de la fuente, sesión que se celebró el día primero de mayo de 1619 estando presentes los alcaldes Juan Muñoz Cruzado y Juan del Pozo y el procurador general Juan Herranz junto con algunos vecinos del pueblo, pregonándose en primer lugar la caridad de la Ascensión, y acto seguido se continuó con el tema de la fuente, y se puede leer en el acta : "
Otro sí, en este Concejo se leyó el auto proveído por el Señor Gobernador Bernabé Roche Fenolet sobre el bajar la fuente, y visto, dijeron y acordaron que atento ahora hay otras obras comenzadas y poca posibilidad del pueblo que se quede ahora de presente y así lo acordaron y lo firmaron los que supieron", es decir que de momento queda paralizada la obra, y acaba con las firmas de Juan Herranz, Diego Martín y Juan Domínguez.

A continuación se muestra la parte del acta de esa reunión de primero de mayo de 1619 en la que se trata de la fuente, y se ven las firmas.


Luego se acordó que por ahora se quede el tema en espera, porque no hay posibilidades de hacerla por haber otras obras en curso, pero siguió tratándose el tema en posteriores ocasiones como veremos.

Existe un acta de concesión de poder que fue otorgado en 1620, según se ve en ella, que registra esa concesión, y que va titulada como "
Poder del qo del Moral a Luis de Royuela y a los alcaldes para bajar la fuente de la cuesta y hacer el caño y a Juan Martín procurador", y comienza como todos los poderes que se dan en las actas de esa época diciendo "Por cuantos esta carta de poder vieren como nos, el Concejo, alcaldes y vecinos del lugar del Moral, jurisdicción de la villa de Manzanares y estando como estamos juntos en nuestro concejo a voz de campana tañida según que lo habemos de uso y costumbre de nos juntar para las cosas tocantes y cumplideras al dicho nuestro Concejo, estando presentes en él nos Sebastián Montero y Juan Mingo alcaldes en el dicho lugar y Francisco Rubio, Miguel Collado, ...", y sigue un buen número de nombres de vecinos presentes en esa junta, y eran tantos que el mismo escribano puso "muchos vecinos del dicho lugar que por evitar prolijidad aquí no van declarados", y sigue diciendo que "otorgamos y conocemos ante esta presente carta que damos y otorgamos todo nuestro poder cumplido y bastante según que este dicho Concejo y nosotros juntos en él le habemos y tenemos y de derecho más puede y debe valer a Luis de Royuela vecino de la ciudad de Guadalajara y Sebastián Montero con poder y Juan Mingo alcaldes y Juan Martín procurador general del dicho lugar y a cada uno y cualquiera de ellos in solidum de sustituir un procurador o lo más especialmente para que por nos y en representación de este dicho lugar y Concejo pueda parecer y parezca ante los Señores Justicia y comisarios de millones y del servicio real de ellos de la ciudad de Guadalajara y ante otras cualesquiera jueces y Justicias de su Majestad que de ello puedan y deban conocer y pedir y suplicar se mande dar y dé licencia a este dicho lugar para que de las sobras de la sisa y resisa del vino aceite y vinagre de este dicho lugar del Moral y Zarzal de aquello que ha sobrado y sobra pagado lo que pertenece a su Majestad y a este lugar se cabe en cada un año de lo demás puedan hacer y bajar una fuente que llaman la fuente de la Cuesta que está como suben a la sierra en una parte muy alta y lejos del dicho lugar y donde de ir las mujeres por el agua se siguen muchos daños e inconvenientes y aun se han pretendido hacer fuerzas a algunas mujeres y de bajar la dicha fuente al lugar a la parte y lugar donde la Justicia y el Ayuntamiento señalare se seguirá y sigue mucha utilidad y provecho a todos los vecinos del dicho lugar porque se podrá hacer un pilar y un caño donde beban los ganados, porque no lo tiene el dicho lugar y es muy falto de abrevaderos especialmente en verano y agosto donde no hay abrevaderos sino es muy lejos y que cuando cogen y trillan el pan los ganados padecen y reciben mucho daño y perjuicio por no tener donde beber sino es lejos y de hacer esta dicha fuente y caño, el pueblo y vecinos de él y sus ganados reciben mucha utilidad y provecho y de no hacerse recibirán mucho daño y perjuicio y ...".
Y se ve que el Concejo da poder a los alcaldes y procurador junto al vecino de Guadalajara Luis Royuela para ir a pedir se les conceda permiso para poder usar las sobras del impuesto que se cobraba sobre géneros comestibles, la sisa, y del impuesto de consumos que se cobraba de las ventas al por menor, la resisa, impuestos sobre el vino, aceite y vinagre, y una vez pagado lo correspondiente a su Majestad, y ese dinero constituya un fondo que se pueda emplear para bajar al pueblo la fuente de la Cuesta.
Expone razones de utilidad para los vecinos y el ganado, que cuando cogen y trillan el pan, es decir cuando siegan y trillan el cereal, el ganado no tiene abrevaderos cercanos, lo que es un trastorno y pejuicio, y además dice que estando lejos del pueblo es un peligro para las mujeres que van a por agua a la fuente.
Esto me hace traer a la memoria un hecho sucedido muchos años más tarde, en el mes de junio de 1857, en que una vecina del Moral, viuda, fue enterrada con orden del juzgado de Colmenar Viejo, por haber sido asesinada en el día anterior después de pasada la cuesta que hay para subir a la fuente del Zarzal y antes de entrar en la calleja de dicha fuente, la que fue hallada ya cadáver, estando la fuente del Zarzal también muy separada del pueblo.
Acaba el acta diciendo "
que fue otorgada en el lugar del Moral a diez y siete días del mes de enero de mil seiscientos y veinte años estando presentes por testigos el licenciado Juan Ramírez de Aguilera, cura propio del dicho lugar y Juan de Torres y Antón Muñoz vecinos del dicho lugar y los otorgantes que sabían firmar lo firmaron de sus nombres y por los demás que no sabían, a su ruego lo firmó un testigo, yo el presente escribano doy fe que conozco a los otorgantes".
Al final pone el escribano que hay una parte que está corregida, y que vale, y finaliza con las firmas del cura Juan Ramírez de Aguilera, Bartolomé Gómez, Antón Muñoz, Juan Herranz, Juan Mingo, Miguel Montero, Domingo Morales, Domingo de Luz y la del escribano Sebastián Martínez, viéndose seguidamente la parte final correspondiente a ese acta.


Sigue el tema de la fuente y es que hay necesidad de sacar dinero para bajarla al pueblo y es en otra sesión del Concejo donde se ve escrito al margen : "
Acuerdo sobre el monte que se ha de cortar para la fuente", y se lee en ese acta de la sesión mantenida por el Concejo en el día 24 del mes de agosto de 1622, llamados a son de campana tañida como lo tienen de costumbre, con la presencia de los alcaldes Bartolomé Gómez y Juan del Pozo y varios vecinos, después de tratarse varios temas se llegó al de la fuente que dice : "otro sí en este Concejo se acordó que para bajar y hacer la fuente de este lugar que se ha de bajar de la cuesta ... ", se venda el monte de fresno y roble que tiene el Concejo en los linares de la Nava de Cerrillo Cubillo, que están gordos y secos y para repoblarlo porque es monte viejo y recibirá utilidad, y para ello se pida licencia a su Excelencia y se pueda cortar el monte, así se acordó y firmaron varios vecinos y además el escribano Sebastián Martínez.
Hubo subasta el siguiente día 26 de ese mes y año, habiendo puja por la leña del dicho monte que tiene el Concejo en los linares de la Nava de Cerrillo Cubillo, y pregonado el asunto apareció Antón Muñoz y dijo que para hacer carbón ponía mil quinientos reales y que lo pagaría al mes de rematarlo y en cuanto se traiga la licencia. Luego se presentó a la subasta Alonso Izquierdo, vecino del Moral, y dijo que lo ponía en dos mil y quinientos reales con sesenta reales de prometido y en las dichas condiciones y rematando en él para fianzas a contento de la Justicia de este lugar, postura que fue recibida y admitida en el dicho Concejo, siendo testigos Domingo de Luz, Antón Muñoz y Francisco Rubio, vecinos del Moral y esta postura se pregonó, pero no hubo puja, y lo firmó un testigo a ruego de Alonso Izquierdo.
El día 28 de agosto de ese mismo año se siguió celebrando la subasta ante el alcalde Juan del Pozo y el procurador Juan Herranz, y se presentó Blas Gutiérrez, vecino de Becerril y pujó por el monte en doscientos reales más, llegando a los dos mil setecientos, y cincuenta reales de prometido, no habiendo más posturas, y en el acta se ve que sigue la continuación de la subasta : "
del precedido susodicho en el dicho lugar del Moral en día mes y año arriba dichos ante Juan del Pozo alcalde en presencia de mí el dicho escribano pareció presente el dicho Blas Gutiérrez vecino del lugar de Becerril dijo que sobre sí mismo pujaba y pujó en el dicho monte de los linares de Cerrillo Cubillo doscientos reales con que los llega a dos mil y novecientos reales, con cincuenta reales de prometido de lo que pujó y con las condiciones que están puestas y el dicho alcalde le recibió la dicha postura y le otorgó el dicho prometido, testigos Juan de Antón Muñoz y Miguel Montero, vecinos del Zarzal y lo firmó por testigo el dicho Miguel Montero", apareciendo la firma de este y también la del escribano Sebastián Martínez.
La postura ya estaba hecha pero todavía no estaba rematada, y se siguió con el tema de manera que en otra reunión del Concejo celebrada el día once de septiembre de 1622, primeramente se trató sobre la sisa y finalmente se pregonó el monte de los linares de la Nava, sobre los dos mil novecientos reales en que estaba puesto, pero no hubo ninguna puja, como así mismo ocurrió el día dos de octubre de ese mismo año en que primeramente se pregonó el monte que se quería vender del Ejido de este lugar sobre los dos mil novecientos reales en que lo tiene puesto Blas Gutiérrez, pero tampoco hubo mejora ni puja.
Al parecer el tema era duro de pelar y no se conseguía dinero para empezar la obra, pero la insistencia nos da la idea de que era una obra que los vecinos del pueblo junto con el Concejo estaban ansiosos por llevarla a cabo, y se ve en el acta de otra reunión, que ya se veía la luz, y es que se lee en ese acta "
En el lugar del Moral a nueve días del mes de octubre de mil y seiscientos y veinte y dos años, en presencia de mí el presente escribano, estando en Concejo público, según lo tienen de costumbre, Juan del Pozo alcalde en el dicho lugar, y Juan Herranz procurador general del dicho lugar y con ellos Francisco Rubio, Juan Herranz, Juan González, Juan de Antón Muñoz, Miguel Esteban, Pedro Martín y otros vecinos del dicho lugar y en este Concejo se dijo lo siguiente. Lo primero en este Concejo se pregonó el monte de la leña que se vende en los linares de la Nava y de la herrén de él y habiéndose pregonado se remató.", y sigue con lo que se encabeza así : "Remate de la fuente y caño", que continúa diciendo "Otro sí en este Concejo se pregonó la obra del caño de la fuente de este lugar sobre la postura que tiene hecha Mateo Fernández, cantero, y habiéndolo pregonado por no haber mejor ponedor se remató en el dicho Mateo Fernández y en el precio y según y como se contiene en su postura porque se obliga a los precios y según y de la manera que se contiene en su postura a que se refiere el cual aceptó el remate así del encañar como del aviar la piedra y asentarla y por no haber mayor ponedor se remató en el dicho Mateo Fernández según y de la manera y con las condiciones contenidas en su postura", y se siguió tratando otros temas, pero se puede ver lo que se ha dicho del remate de la fuente y el caño en la parte del acta que se muestra a continuación.


Ya se disponía del cantero que iba a hacer la obra y del dinero de la subasta con el que empezar a bajar la fuente tras la venta de la leña del linar de la Nava de Cerrillo Cubillo, pues se llegó al remate de las subastas, pero aún no termina la historia de la fuente.

Hay otro documento que va titulado "Obligación para el Concejo del monte de la Nava", que tiene puesto en el ángulo superior derecho
De cuatro cientos reales quitado el prometido que a el se le da y en mas a que sesenta Reales que son de prometido de Alonso Izquierdo plazo visto quince de octubre de 1622 años.
Y el texto de la obligación solamente pone
Por cuantos esta carta de obligación vieren como nos Blas Gutiérrez vecino del lugar de Becerril como principal deudor y obligado y nos Miguel Montero y Lorenzo Bravo vecinos del lugar del Moral como sus fiadores, acabando el acta diciendo que fue hecha y otorgada en el lugar del Moral a quince días del mes de octubre de mil y seiscientos y veinte y dos años estando presentes por testigos Juan Prieto, Francisco Gómez, Juan Domingo vecinos del Moral y porque los otorgantes dijeron que no sabían firmar a su ruego lo firmó un testigo, yo el presente escribano doy fe que conozco a los otorgantes y lo firmó Miguel Montero y así mismo fue testigo Francisco Martín, que lo firmó como testigo.
Y aparecen las firmas de Miguel Montero, Francisco Martín y pone a ruego y testigo y la firma de Juan Prieto.

Mateo Fernández presentó dos fiadores para la obra de bajar la fuente, y se ven en el acta que lleva por cabecera "
fianza que dio Mateo Fernández para bajar la fuente", y en el ángulo superior derecho se ve escrito "fiadores Diego Martín y abonador para el fiador Juan Domingo y Pedro Martínez de Pinedo, canteros", y sigue diciendo que se reune al Concejo el día veintisiete de diciembre de mil seiscientos veintidós estando presentes el escribano y los alcaldes Bartolomé Gómez y Juan del Pozo y se presentaron el cantero Mateo Fernández y sus dos fiadores Diego Martín y Pedro Martínez de Pinedo junto con el abonador de dichos fiadores, Juan Domingo el mozo, todos oficiales de cantería. Se dijo que estaba rematada en el dicho Mateo la obra de bajar la fuente "principal de este dicho lugar" y labrar la piedra necesaria así como el ancañado o conducción hasta donde se ha de llevar el agua, que se ha de hacer un pilón y las arquetas necesarias según las condiciones y requisitos contenidos en la postura hecha por Domingo Angulo y Mateo Sánchez, fontaneros de Madrid, y que en la fuente se hará un pedestal cuadrado con uno o dos caños según le ordenen, y que las arquetas han de ser de cantería a hacer donde convenga. La obra ha de quedar "bien fija y acabada y perfeccionada a vista de maestros que lo entiendan".
Se da de garantía un año y un día y si se produce algún fallo lo ha de arreglar a su costa y que ha de acabarse para fin del mes de mayo del año que viene de mil seiscientos veintitres. Se le va a pagar a medida que vaya haciendo el trabajo de manera que tenga para cubrir los gastos necesarios para él y sus oficiales a razón de dos reales y cuartillo cada pie cúbico puesto y asentado de cantería y por cada vara de encañado, un real y medio, y que terminada la obra se le ha de acabar de pagar todo lo que importe, sin que se le deje a deber cosa alguna.
Acaba el acta con : "
Siendo testigos Mateo Esteban y Vicente Martín y Domingo Burgueño vecinos del lugar de Cerceda y Juan Herranz el mozo vecino de este lugar del Moral y los otorgantes a quien yo el escribano doy fe conozco. Lo firmaron los que sabían y por los demás que dijeron no saber a su ruego lo firmó un testigo".
Y aparecen las firmas de Mateo Fernández, Bartolomé Gómez, Juan Domingo, Diego Martín, Juan Herranz y Simón Martín de Uzendo.
Se dice que también apareció Juan Domingo el mozo como abonador, y este es el que que abona al fiador, y en su defecto se obliga a responder por él.

El día 14 de mayo de 1624, una vez reunidos en Concejo unos cuantos vecinos con los alcaldes Francisco Rubio y Juan Mingo y el procurador general Pablo Martín, entre otros asuntos se trató el tema de pagar al fontanero : "
y así mismo el que la fuente que en este lugar se ha hecho, está acabada de hacer y el dicho fontanero alcanza por muchos maravedís al dicho Concejo para todo lo cual es necesario buscar algún dinero y con brevedad, que todos los vecinos vean de donde se podrá sacar porque el Concejo no tiene renta ninguna con que pagarlo", y una vez oído esto dijeron que acordaban se vendan algunos ensanchos o monte, donde menos perjuicio se haga y para pedir licencia del Sr. Duque, vayan el procurador y Juan Muñoz Cruzado y Antón Muñoz, vecinos del pueblo, y el escribano, siendo testigos de lo que se dijo Mateo Fernández, Andrés de Córdoba y Juan Herranz el mozo.
Se dice que el dicho fontanero alcanza por muchos maravedís al Concejo, es decir que el Concejo es deudor en mucho dinero con el fontanero en el ajuste de cuentas de la obra que ha realizado, y se ha de buscar solución para conseguir dinero para pagarle, pero faltaba saber lo que se debía para saldar cuentas de ese trabajo.

El once de junio de 1624, estando en Concejo público el alcalde Francisco Rubio y el procurador general Pablo Martín y otros muchos vecinos del lugar, acordaron lo siguiente : "
Primeramente en este dicho Concejo se acordó en este dicho Concejo que el procurador general de este dicho Concejo y lugar que al presente es Pablo Martín vaya en nombre de este dicho lugar y Concejo y de consentimiento de Mateo Fernández y pedimento suyo a la villa de Madrid y a las demás partes que fuere necesario y traiga un maestro de cantería para en medio de este dicho Concejo y del dicho Mateo Fernández fontanero mida la obra de piedra que ha hecho el dicho Mateo Fernández en bajar la fuente de este dicho lugar para que se sepa lo que monta y que habiéndose medido se pueda averiguar y hacer la cuenta de lo que tiene recibido el dicho Mateo Fernández de este Concejo y que averiguado se sepa si se le debe alguna cosa o no de la dicha obra".
Esto se acordó y lo firmaron, siendo testigos Francisco Martín Sastre, Alonso Collado y Diego Martín, vecinos del dicho lugar y así mismo lo firmó Mateo Fernández como consentidor, y siguen las firmas de Bartolomé Gómez, Mateo Fernández, Francisco Martín, Diego Martín y la del escribano Simón Martín de Uzendo.
Seguidamente se muestra parte del acta en la que se puede leer que se vaya a la villa de Madrid o donde fuere necesario para traer un maestro de cantería para medir la obra y hacer cuentas de lo que se ha pagado y lo que se le debe.


Y se trajo ese maestro cantero para medir la obra hecha, y en el acta levantada por la sesión mantenida por el Concejo del Moral se puede leer esto : "
En el lugar del Moral jurisdicción de la villa de Manzanares a dos días del mes de junio de 1624 ante mi el presente escribano público y testigos de yuso escritos pareció presente Bartolomé de Nabeda maestro de cantería y vecino de la villa de Madrid el cual dijo que él ha sido llamado por la Justicia de este dicho lugar y por Mateo Fernández fontanero que es la persona que ha hecho la fuente que este lugar tiene junto a la iglesia corriente y de conformidad de ambas partes para efecto de medir la cantería y encañadura que en ella hay la cual ha hecho y dijo haber hallado en ella lo siguiente por haberlo medido toda enteramente excepto algunas piedras que están sumidas debajo de tierra las cuales adelante irán declaradas y es como se sigue"
Ya se ha dicho que la fuente se hizo junto a la iglesia y esta es una noticia muy importante porque ya nos la sitúa en el pueblo, pero siguiendo con el acta, vemos que va diciendo las medidas tomadas que corresponden a los tramos entre arquetas, o arcas como dice en el acta, y da las medidas de siete tramos diciendo
primeramente se midió una arca que tuvo doscientos y treinta pies, y sigue con otros tramos de manera que sumando todos se tiene un recorrido de 1819 pies.
A continuación sigue otra parte en la que describe que se midió otra arca que tuvo 182 pies, más dos codillos que están enterrados, dos losas y dos pilas y que hace un total de 37 pìes, aunque esta partida que no se midió por cuanto estaba enterrada, sino que se pasó por lo que dijeron los que estaban presentes, apuntándose 37 pies, y de las losas y piezas que están debajo del pedestal y rallo con su sumidero, tuvieron cuarenta y ocho pies, lo que hace que la suma de estas tres últimas partidas sea 267 pies.
Hay otra parte que la titula como "encañado" donde habla de un tramo de atarjeas y encañado diciendo que ha medido 641 varas y media.
Y así lo declaró, siendo testigos Llorente la Parra, Francisco de Pedrosa y Alonso de Villanueva, vecinos, y estando en el dicho lugar el declarante, a quien yo el presente escribano doy fe que lo conozco, firmó de su nombre, y aparecen las firmas del declarante que tomó las medidas, Bartolomé de Nabeda y la del escribano Mauricio del Álamo.
La fecha puesta en el acta, dos días del mes de junio de 1624, debe ser un "lapsus calami" del escribano, pues en el libro va detrás de un acta fechada el 31 de junio de ese año y antes de otra que tiene por fecha 16 de julio de 1624, por lo que debe ser el dos de julio de 1624, y en lugar de julio puso junio, ya que por la cronología de la obra debe ser julio.

Pero todavía no sa había terminado de pagar al fontanero Mateo Fernández, y casi un año más tarde se celebró reunión y el acta dice
Concejo sobre donde se ha de acabar de sacar lo que falta de la licencia que su Excelencia dio a este Concejo, y su introducción, como la de muchas de estas reuniones dice En el lugar del Moral, jurisdicción de la villa de Manzanares estando en Concejo público según que lo habemos de uso y costumbre de nos juntar para tratar y conferir las cosas tocantes y pertenecientes al bien y procomún de este Concejo y vecinos de él estando presentes en él especial y señaladamente Sebastián Montero y Juan del Pozo alcaldes en el dicho lugar y Antón Muñoz procurador ... y sigue dando nombres de vecinos presentes, y finalmente se llega al tema que nos interesa que dice y así todos juntos en él se propuso por el dicho Antón Muñoz procurador que bien sabíamos y debíamos saber en cómo sus Excelencias el Duque y Duquesa del Infantado, mis Señores, habían dado licencia a este Concejo para que se vendiese hasta en cantidad de cuatrocientos para efecto de seguir el pleito con la villa de Madrid sobre lo que nos pide y para efecto de pagar a Mateo Fernández fontanero de la fuente que hizo en este lugar = y por causa que es necesario y preseguimiento del pleito a la ciudad de Valladolid y no hay dinero de Concejo para seguirle y no estar cumplida la cantidad de la licencia que dieron sus Excelencias que se acordase donde se había de sacar para el dicho pleito lo necesario = y si se vendería algún monte hasta cumplir la dicha cantidad = o si se venderían algunos ensanchos, lo que mejor estuviese a este Concejo = Los cuales acordaron que se vendiese para el dicho efecto algunos ensanchos por ser cosa de menos perjuicio y tener pocos montes este Concejo = y así lo dijeron y acordaron y firmaron, y acaba el acta diciendo que esto fue acordado en el dicho lugar de Moralzarzal jurisdicción de la villa de Manzanares a doce días del mes de mayo de mil y seiscientos y veinte y cinco años.
La parte del acta en la que se dice lo de los Duques del Infantado, mis Señores, que habían dado licencia a este Concejo para que se vendiese hasta conseguir la cantidad para seguir el pleito con la villa de Madrid y para pagar al fontanero Mateo Fernández que hizo la fuente de este lugar, se muestra seguidamente y está entre dos hojas.


Ya se sabía de donde se iba a sacar dinero para ambas cosas y de ese modo acabar de pagar al fontanero que hizo la fuente de la Cuesta.

Es decir, como se ha visto en el acta de fecha 27 de diciembre de 1622 lo del pedestal cuadrangular y que la fuente de la Cuesta se hizo junto a la iglesia, lo que quiere decir que es la misma que en 1817 Julián de Fuentes reformó y que hoy día sigue con su pedestal o columna cuadrangular que aún se conserva y que tiene dos caños por donde sale el agua, que es la fuente Vieja o Caño Viejo de la fuente de los Cuatro Caños.
El manantial está dentro de un círculo alrededor de la actual fuente de los Cuatro Caños como centro, de radio lo que suma las distancias entre arquetas que midió Bartolomé Nabeda. Que 1819 + 267 = 2086 pies (= 2086x0,33 = 635 metros), con lo que los manantiales de Matarrubia, el de la fuente Vieja que está cercano a la Peñota, el del antiguo colmenar que había donde el paso a la ladera desde la calle Juncarejo y el del Zarzal, o el manantial del Zarzal, que estarían dentro del círculo de radio esos 2086 pies. Pero deduciendo para ir eliminando manantiales que pudieran ser lo que en el siglo XVII decían agua de la Cuesta, el primer manantial dicho, el de Matarrubia, queda descartado por ser el que daba el agua a la fuente de Matarrubia que hay junto a la casa del cura en la calle Barrio de Arriba, y que se hizo en 1925.
El del antiguo colmenar de la Ladera también hay que descartarlo puesto que no daba caudal suficiente como aprovecharse para los vecinos y llenar el pilón contiguo, y además era su aprovechamiento de construcción moderna que hizo Luis Granados para llevarse el agua a su casa que está junto a la fuente de los Cuatro Caños y que hace esquina entre las calles Juncarejo y la glorieta del Caño.
El manantial del Zarzal que está entre la herrén del Zarzal o de la Teresita y las Herrencillas, queda descartado también debido a que no casa la distancia ni con los 2086 pies antedichos ni con las 641 varas medidas del encañado y atarjeas dichas anteriormente, pues también lo excede, y además provee de agua a la fuente del Zarzal que está allí mismo, de modo que la opción que queda es la del manantial que hay entre el depósito de Juncarejo del Canal de Isabel II y la Peñota, y está dentro del círculo de las 641 varas medidas y además coincide que en fuente Vieja hay un pesdestal cuadrangular por donde sale el agua por dos caños y está junto a la iglesia.
Y esto es lo que nos faltaba por descubrir, el manantial correspondiente a la fuente de la Cuesta. También hay que situarse en aquellos tiempos, en los que "fuente" era manantial como lo consideramos actualmente, y según el diccionario de la RAE, fuente es "Manantial de agua que brota de la tierra" y también la otra acepción del diccionario, "Obra de arquitectura hecha de fábrica, piedra, hierro, etc., que sirve para que salga el agua por uno o muchos caños dispuestos en ella".

Y como muestra del encañado que había, valga esta foto hecha antes de que el Ayuntamiento realizara la obra de la calle Juncarejo para dejarla con sus peldaños y suelo de piedra que hoy día tiene, en la parte que da acceso a la Ladera de Matarrubia, un paso canadiense, y que tiene una puerta de tubos de hierro y a los pocos metros de encontraba el colmenar de la herrén donde se encontraba el posible manantial de la fuente de la Cuesta que se bajó a la plaza del Caño junto a la iglesia. Se ve en la foto la tubería que se puso encima del encañado de piedra de granito, para aprovecharlo como base para sustento de la tubería, aunque en el ancañado antiguo, la base de granito de sección en U, se encontraba tapado con una piedra encima para hacer como un tubo, no metálico sino, de piedra.


Como complemento aclaratorio de dónde estaba la fuente o manantial del prado donde se encontraba el colmenar dicho, hay que decir que el dicho colmenar estaba entre la calle Juncarejo, la travesía del Juncarejo y las calles camino de la Ladera y camino Benerejo, que es la pegada al monte y que va desde la calle de las Camachas, casi entrando en la calle Arroyo Grande, a la calle Juncarejo en la parte cercana al depósito de agua de Juncarejo, siendo ese el colmenar de Casto Guerra según mapa de la zona que es copia del original que obra en el Archivo Topográfico hecho en Madrid el 9 de febrero de 1876. En los años más cercanos a nuestro tiempo, el colmenar era del Secretario del Ayuntamiento D. José González Marruenda y sobre 1955 lo compró Dª Angelita Pérez Muñoz, ya viuda de Alejandro Martín Vallejo el dueño del Almacén, a D. Luis Granados Gómez. Hijas de Angelita y de Alejandro, recuerdan que desde ese colmenar, Luis Granados se llevaba por una tubería el agua del manantial que allí había hasta su casa, que es la que hay haciendo esquina de la Calle Juncarejo con la glorieta del Caño, justo al lado de la fuente de los Cuatro Caños.
Al parecer el lugar donde se encontraba el colmenar era de la familia Gasco (Aniceto Gasco Gutiérrez), que se lo vendió al joyero de Madrid D. Luis Granados, el cual tenía la joyería en la calle Carretas nº 37 de Madrid, y Dª Angelita Pérez se lo compró a Granados y allí se hizo una casa su hija Mª Cruz Martín Pérez con su marido Pedro Sánchez Valdepeñas, y se llamaba ese sitio El Matorral, el que da nombre a una calle que va desde donde convergen las calles Becerril y la del Raso con la calle de las Camachas, y va hasta la travesía de Juncarejo.

A continuación de muestra una foto aérea hecha el día 17 de mayo de 1956 y en ella se puede apreciar las pocas viviendas que había en la zona, y se indica el colmenar dicho líneas arriba, y anotado como manantial, el lugar donde se encontraba la fuente de la Cuesta que se bajó a la glorieta del Caño junto a la iglesia y entre ella y la calle Juncarejo, en el año 1623. En la foto se indica donde estaba el lavadero, ahora ocupado por el bar El Raso, el matadero que estaba donde está el colego C.E.I.P. El Raso, y el huerto Maya, llamado antiguamente huerto de Matarrubia, que lo explotaban los guardas forestales, del que se conservan las tapias y que se encuentra a la izquierda del camino que sube hasta la torre del telégrafo, foto conseguida en el Centro Cartográfico del Ejército del Aire gracias a la gentil colaboración y ayuda del Sr. D. Marciano Mohedano, gran amante de la naturaleza y de esta zona de la sierra.


Como conclusión de este tema de la fuente de nuestro estudio, hay que decir que consultados distintos vecinos del pueblo sobre qué dicen ellos sobre la fuente de la Cuesta, vecinos mayores y de distintas edades, dedicados a diversas actividades en su vida laboral, sobretodo de trabajos relacionados con el campo, muchos no daban ninguna razón de cual es la dicha fuente, otros que nunca habían oído nada sobre ella, pero si que ha habido quienes estuvieron trabajando en labores de repoblación de los montes de este término y se acuerdan de cuando llevaban espuertas de pimpollos al hombro para repoblar la ladera de Matarrubia recordando que llamaban fuente de la Cuesta al manantial que hemos dicho que era el que hay entre el depósito de Juncarejo del Canal de Isabel II y el Peñote, manantial que muchos conocemos que daba el agua que llegaba hasta los caños pequeños de la fuente de los Cuatro Caños, la fuente Vieja o Caño Viejo.

En 1817 se hizo obra en la fuente de la Cuesta, ya llamada fuente Vieja, a lo largo de su recorrido, y se ven cerca del manantial las cuatro arquetas que tienen tapas de piedra granítica en forma de pirámides achatadas o de muy poca altura, no pasan de 20 centímetros, y alguna es de tronco de pirámide, pero todas con base de entre 100 y 105 centímetros, encontrándose las arquetas a una distancia una de otra de unos siete metros y medio, y para rematar este tema, se muestran seguidamente dos fotos en las que aparecen la parte del murete donde se encuentra el manantial, y una tapa de arqueta con forma de tronco de pirámide con altura unos 45 centímetros, y a la entrada al hogar de los Mayores se encuentra una tapa piramidal de granito que había en una arqueta que estaba más abajo, ya en la calle Juncarejo, hacia el número 8 de esa calle, tapa que se muestra en la página de este sitio web dedicado a los caños pequeños de la fuente de los cuatro Caños, y que era la arqueta repartidora, un tercio para la casa de Julián de Fuentes y dos tercios para la fuente.

  

Y sigue la foto de la tercera de las cuatro arquetas que hay cerca del manantial, con la tapa desplazada dejando al descubierto la arqueta.


Por esa época, pero unos años después, hay constancia de que esa fuente de la Cuesta fue la primera y única fuente existente en el pueblo, y lo avala un documento escrito sobre la primera parte de la década de 1830 en el que se dice
En esta población solo existe una fuente pública compuesta de cañería de piedra cuyas aguas desde el sitio de Matarrubia por sus conductos llegan a la población. Dicha fuente fue reedificada en el año 1817. Lo cual no deja lugar a dudas de que es la que se mejoró en tiempos en los que Julián de Fuentes estaba muy ligado a Moralzarzal y a sus expensas se hizo la obra según se dice en la inscripción grabada en el pedestal cuadrangular de la fuente Vieja donde estan los caños pequeños de la fuente de los Cuatro Caños.

De manera que esta es la historia de la primera fuente construida en Moralzarzal, la cual podemos contemplar en nuestros días.

bibliografía : libros de actas del Archivo Municipal de Moralzarzal

© 2006 - Antonio López Hurtado