Labores ganaderas en Moralzarzal
- El herradero -

*** para ver la leyenda pasa el puntero sobre las fotos ***

El ganado vacuno ha sido una fuente de ingresos en la economía de este pueblo, tanto en lo relativo al ganado bravo como al dedicado a la carretería, así como también al ganado destinado a la producción de carne, y dando datos, en 2009 el rebaño ganadero de esta pueblo lo componían unas 40 reses de Josete, 20 de Borja, 200 de los hermanos Vicente y Manuel López, unas 80 de Monchi, 30 de Jaime, 30 de «Zancadilla» y otras 30 de Juanjo, es decir, que había unas 600 cabezas de ganado para carne que juntaban los ganaderos del pueblo.

Hay labores y trabajos que son comunes para esos tres tipos "singulares" de ganado dicho líneas arriba, como es el herradero de las reses, y quiero dejar constancia de la "fiesta del herrado del ganado" a la que fui invitado por José Carlos Moreno González y que tuvo lugar en el año 2009, así que voy a contar como lo vi, y otra invitación que me hicieron cuando los hermanos López Luna, Vicente y Manolo, quisieron que fuera a ver su fiesta del herradero en sus establos de los «Tollares» el día 27 de marzo de 2010.

Según el Diccionario de la Real Academia Española,
herradero, que viene de herrar, tiene varias acepciones y se expresan seguidamente :

1.- Acción de marcar con un hierro candente los ganados.
2.- Sitio destinado para hacer esta operación.                    
3.- Estación o temporada en que se efectúa.                      

O sea, que se puede resumir diciendo que el herradero es la acción y efecto de señalar con el hierro los ganados y sitio o temporada en que se efectúa esta operación.
Hay otro significado que se da a esa palabra y que se usa como un despectivo para decir que es una corrida de toros que se desarrolla desordenadamente.

Pero hagamos un repaso de las tareas que hay que hacer en el herradero, que consiste primeramente en el apartado de los becerros, tanto machos como hembras, que van a ser herrados, y es que una vez apartados del resto del ganado, se van enchiquerando, es decir, se meten o encierran a las reses en el chiquero y cuando se trata de reses bravas, es a la llegada del veterinario cuando se procede al comienzo de la labor.

Seguidamente se muestra una foto de las novillas apartadas del resto del ganado en una zona del prado «Concejo», y se aprecia a «Josete» que va hacia ellas para irlas pasando a los distintos chiqueros hasta seleccionar la que va a ser marcada, que se aislará de los demás animales y la pasarán seguidamente por una manga para llevarla hasta el cajón o jaula para herrarla, viéndose a unos chavales que acudieron a esta fiesta celebrada el día 7 de marzo de 2009, subidos en los tubos del cerramiento para evitar ser atropellados, pues por ahí van a pasar las reses.

en el corral

La faena del herradero consiste en marcar, principalmente a fuego, a los animales. La marca, según exige el libro genealógico, se compone de un número en la paletilla, que corresponde al último dígito del año de nacimiento de la res, teniendo en cuenta el concepto de "año ganadero", el cual no coincide con el año natural. El "año ganadero" comienza el uno de julio, y termina el treinta de junio del siguiente año, de modo que los animales nacidos durante el primer semestre del año se marcarán con la última cifra del año propio en el que han nacido, y los que nazcan en el segundo semestre llevarán la última cifra del año siguiente.
Se les pone otra marca, que normalmente se coloca en la parte superior del anca, y es el hierro distintivo de la ganadería, y para el ganado bravo, la ganadería ha de estar dada de alta en alguna de las cuatro asociaciones que existen en España, marcándose este ganado con un hierro de la agrupación a la que pertenece, siendo esa marca una letra que depende de la agrupación y que se indica seguidamente :
1.- Una "A" para todos los que pertenezcan a la Asociación Nacional de Ganaderías.
2.- Una "U" para todos los inscritos en la Unión de Criadores de Toros de Lidia.      
3.- Una "E" para todos los que sean de la Agrupación de Ganaderos de Lidia.           
4.- Una "L" para todos los que pertenezcan a Ganaderos de Lidia Unidos.                  

También, cada animal es marcado en los costillares con su número de identificación, que es el número consecutivo dado a las reses en el conjunto del rebaño, siendo obligatorio para el ganado bravo, y todo ello es tomado en cuenta y anotado por el veterinario presente en el herradero, aunque no es de obligado cumplimiento marcar con ese número de identificación al ganado destinado a carne, siendo optativo del ganadero.

La fiesta del herradero celebrada por José Carlos Moreno González «Josete», tuvo lugar el día 7 de marzo de 2009 en sus pajares del polígono ganadero del Robledillo en la zona de la Cacera Concejo, en pleno polígono ganadero, a la que estuve invitado y donde estuve disfrutando de un acontecimiento que es entretenido y muy interesante.
Allí estaban su tío José González Navarro apodado «Gallo» como también se apodaba a su padre, tíos y abuelo Adolfo, todos ellos ganaderos, y unos cuantos parientes y amigos de Moral y pueblos de alrededor, de Boalo, Becerril, Cercedilla, Navacerrada, Manzanares y hasta de Cantabria.

En las fotos que siguen, a la izquierda se ven las 13 novillas y un novillo de «Josete» que van a ser herradas, que las han pasado desde el prado a un corral, junto con la novilla de Juanjo Sabariegos y a la derecha se muestran varias novillas pasando por chiqueros hasta un apartado, del que pasarán una sola por una manga hasta llevarla al cajón o jaula para herrarla, distinguiéndose a la derecha el novillo con más cuerpo y "rubio".

apartadas apartadas

Como era una fiesta, una vez que fueron preparados los corrales para meter el ganado, a continuación se celebró un almuerzo a base de productos de matanza, lomo, chorizos, salchichón, costillar seco de ibérico hecho como cecina, quesos, vino y refrescos y después de almorzados, se fue a por el ganado y se metieron las novillas en un corral, comenzando a continuación las labores para herrar las reses. Aparte de la hoguera hecha para calentar los hierros, se encendió la «parrilla» y se metieron los hierros por unas ventanas para ponerlos casi al rojo y mientras tanto, Silvestre se afanaba en preparar ensalada y una fabada para la comida a celebrar cuando se acabara el herradero.

Josete anunció la fiesta colocando carteles en lugares estratégicos del pueblo, y en el polígono ganadero, y seguidamente e ve parte del cartel que lo anunciaba, pudiéndose ver el nombre del anfitrión, los de algunos de los invitados, el lugar donde se celebró, parte del programa, raza de las novillas, labores a realizar por algunos de los invitados, la hora del almuerzo y la comida, el nombre del cocinero y anuncia además la celebración de una becerrada por la tarde.

cartel anuncio cartel anuncio

En la fiesta de Josete, estábamos, ganaderos, invitados y arrimados, herrándose 14 novillas y un novillo de Josete y también se herró una novilla de Juanjo Sabariegos Leiro. Las novillas de «Josete» eran todas de raza avileña negra ibérica y entre los asistentes estaba Borja Lorente como invitado, que es el ganadero más joven del pueblo, siguiéndole «Josete».
Como nombres de invitados se ve en el cartel a Ceferino Ferreiro, Borja González, Israel de Lema, Borja Lorente y Ramón López de Lema, Luis Leiro, Guillermo López Leiro, y consta también en el cartel, que estará con música de "pincha" Kiko, hermano de «Josete».

Algunas novillas se herraron según el método tradicional, es decir, unos cuantos mozos agarraban al animal, lo derribaban y lo mancornaban de manera que no pudiera moverse y tumbados en el suelo lo herraron. El método moderno consiste en hacer pasar al animal por una manga o callejón desde el chiquero a donde se le ha ido llevando, hasta un cajón de herrar o jaula de hierro en la que hay como ventanas laterales que se pueden abrir para poder introducir por ellas los hierros incandescentes y así ponerlos sobre las reses sujetas con arneses o cinchas.
La res se hace pasar por la manga hasta dicho cajón de herrar, el cual tiene a la salida un hueco para que meta por él la cabeza el animal y por medio de una palanca se le sujeta la cabeza de modo que la deja inmóvil y entonces se abre un lateral del cajón para pasar unas cinchas, correas o cadenas por debajo del cuerpo del animal de manera que quede bien amarrado y entonces se procede a marcar a la res con los hierros correspondientes. Aparte de herrar a las novillas, una persona de las presentes produce sendos cortes en las orejas valiéndose de una navaja bien afilada y que apenas hace salir sangre por el corte, y a cada novilla herrada, Josete la ponía un cencerro a estrenar, que el ganadero había comprado en el vecino pueblo de Navacerrada.

Seguidamente se muestran dos fotos en las que se ve en la de la izquierda a un grupo de voluntarios sujetando una novilla después de derribarla, y la marcan en el suelo, pudiéndose apreciar de pie a un chaval ayudando a Josete a herrar marcando en el anca derecha del animal con el hierro de su ganadería y en la parte izquierda de esta foto, agachado y sujetando a la novilla, se ve al tío de Josete, José González «Gallo» con chaquetilla beige. En la foto de la derecha se muestra el cajón o jaula con una novilla dentro y a Josete marcando con el hierro del 8 para poner el año de nacimiento de la novilla.

método tradicional método moderno

Las novillas fueron marcadas con el "guarismo 8" que es el correspondiente al dígito final del año de nacimiento de las reses, 2008 y además se marcaron con el hierro de la ganadería correspondiente, JM para el ganado de Josete Moreno y SG para la de Juanjo Sabariegos que ha cambiado de hierro, pues antes era SL correspondiendo a las iniciales de sus apellidos, y que cambió por S de Sabariegos y G de García, el apellido de su entonces novia, la hija de Manolo García Martín «Perola» y de Belén Navarro.
Juanjo puso el número 1 a su novilla por ser la primera res de su nuevo hierro.

A continuación se muestran un par de fotos y se ve a la izquierda una novilla de Josete atada en la jaula y ya marcada, y en la foto de la derecha se ve la novilla de Juanjo Sabariegos con la marca en el anca derecha de su nuevo hierro
SG dicho anteriormente, el 1 en los costillares al ser su primera res herrada con su nuevo hierro, y se aprecia también la marca del 8 en la paletilla derecha, última cifra del año de nacimiento de la novilla.

novilla herrada novilla de Juanjo

Una cosa curiosa que observé fue que el cajón en el que metieron las reses para inmovilizarlas y poder marcarlas, tenía el hierro de un ganadero de Cercedilla llamado Teodoro Saez de Miera, que junto con su hermano Marcos, ambos ganaderos, trajeron durante unos cuantos años los novillos para lidiar en las fiestas del pueblo.

«Josete» no marcó en esta ocasión a sus novillas con el número identificativo de cada animal de la ganadería, pero si que puso a cada res herrada un cencerro nuevo de los que había comprado en el pueblo de Navacerrada, así que cada animal herrado estrenó ese día su cencerro, pudiéndose ver en la foto que sigue a «Josete» con los quince cencerros en su brazo izquierdo, acompañado de su tío abuelo Gerardo González (otro de los «Gallos»).

con los cencerros

Una vez acabados de herrar todos los animales, se empezó a caldear el ambiente con mucha alegría, con música (estuvieron los «Janeiros»), baile, la "conga", unas cervezas, refrescos y a comer la fabada que había preparado Silvestre. Algunos de los asistentes no comieron mucho para poder estar en forma sin el "buche" lleno, pues cerca de las cinco de la tarde tuvo lugar una becerrada, con toreros como «Zancadilla», el chico de Paulino que sufrió algún revolcón, Jose «El Gallo», un amigo ganadero de Becerril conocido como «Lagartijo», Guillermo López Leiro, mozo de Moral con una gran afición taurina, y otros cuantos aficionados a dar capotazos a las vaquillas.

Como no estaba cansado de ver cosas que normalmente no se ven, también asistí, atendiendo a la invitación hecha por los ganaderos hermanos López Luna, Vicente y Manolo (como he mencionado más arriba), a la fiesta del herradero de su ganado celebrada el día 27 de marzo de 2010 en donde tienen sus establos y pajares a las afueras del pueblo, en un lugar llamado "Los Tollares". Estos hermanos siguen la tradición ganadera de su padre, Vicente López Barbero, su abuelo, Vicente López Antuñano, y su bisabuelo, Manuel López Sastre.

El procedimiento para aislar una res y poder herrarla, es el mismo dicho arriba, cuando la fiesta del herradero de «Josete» a la que asistí el año pasado también en el mes de marzo. En esta ocasión se marcaron unos cuantos animales más, concretamente eran 23 reses y tres de ellas ya paridas puesto que el año anterior no pudieron herrar, así que una vaca tenía más de dos años.

Arreando al ganado para pasarlo de un chiquero a otro, se encontraba Vicente, uno de los hermanos, el cual manejaba una "aguijada" para pinchar a los animales y obligarlos a ir por la manga que quería el ganadero. La "aguijada" es el palo o vara que acaba en una punta metálica y que usan los ganaderos para arrear el ganado o arrastrarlo y según el diccionario de la Real Academia de la Lengua una de sus acepciones es :
«vara larga que en un extremo tiene una punta de hierro con que los boyeros pican a la yunta».
Así que con esa aguijada arrean a la yunta, aunque también se usa, como es el caso que nos ocupa, para arrear a los animales y llevarlos a donde quiere el ganadero.

En la foto de la izquierda aparece Vicente subido en lo alto de una tapia de separación de chiqueros con la aguijada para arrear a los animales y llevarlos por donde quiere para pasarlos de chiquero en chiquero hasta la manga, y en la foto de la derecha se ve el paso de unas reses de chiquero a chiquero.

Vicente seleccionando

Antes de comenzar a herrar sus 23 reses, las escogieron de entre todo el ganado, las recogieron del prado de los Tollares y las llevaron a un corral, donde fueron seleccionando las reses de manera que pasando del corral a un chiquero, luego los pasaron a otro chiquero, y así aislaron a un animal para seguir guiándolo y a base de arrearlo con la aguijada, lo llevaron hasta una manga que daba directamente a la entrada al cajón o jaula de herrado.

En las fotos que siguen se ve el paso de uno de los animales escogidos para marcar, por el interior de la manga que daba directamente a la entrada de la jaula, y en la otra foto se puede apreciar la entrada de la novilla a dicha jaula, con la barra que hace de palanca, retirada, y que se usa para inmovilizar la cabeza de la res una vez esté dentro de la jaula.

en la manga al cajón

Mientras se hacía la labor de pasar al animal al cajón, otros estaban preparando los hierros a utilizar en la operación de marcado del ganado, y aparte de vigilar la hoguera donde calentar los hierros, tenían encendida también la "parrilla" en la que introducían los hierros de manera que se pusieran al rojo vivo y poder marcar al animal. En esta fiesta de herrado de los animales de los hermanos Vicente y Manolo, utilizaron dos hierros con la «V» distintiva como hierro de esta ganadería y a las reses las pusieron el número de identificación, que como está dicho líneas arriba, para este tipo de ganado es optativo del ganadero, y en esta operación tenían hierros con los nueve dígitos del «0» hasta el «9», faltando el «6» ya que para este se usa el del nueve poniédolo al revés, o para el nueve se usa el seis. En esta ocasión el dígito del año de nacimiento de los animales no se marcó.

A continuación se muestran dos fotos, a la izquierda se ve la hoguera y dos hierros con la «V» de la ganadería y a la derecha otros hierros metidos en la "parrilla".

hoguera parrilla

Pasando de chiquero a chiquero, iban aislando el animal al que le correspondía ser herrado, y el trajín que se traía Vicente se podía ver en este ganadero que se hallaba en la parte alta de los toriles abriendo y cerrando puertas y arreando al ganado con la "aguijada", mostrádose la foto siguiente en la que aparece cerrando una puerta entre chiqueros, después del paso de una de las reses.
Se aprecia también en la foto a un "cebollero" muy aficionado al mundo de los toros y del ganado en general, que tuvo sus días de usar el capote, siguiendo la tradición de su padre Natalio y toda su familia, y es José Luis Reguera Sánchez, conocido en el pueblo como «Chevís».

cerrando puertas

Había muchos invitados y gentes del mundo del ganado, algunos ayudando de manera que realizaban el marcado de las reses echando una mano a Manolo, el otro ganadero propietario de esta ganadería.

En las fotos que siguen se ve a Manolo con su coleta de fuerte pelo y a dos ayudantes marcando a una novilla, Manolo poniendo el hierro de la ganadería y los otros dos marcando con los hierros para numerar al animal, y como en esta ocasión la identificación era de tres dígitos, después de actuar estas tres personas, hubo otra que puso el hierro con el dígito que faltaba, el cual se ve en la foto de la izquierda esperando para marcar con el hierro del «0», pues a esa novilla se la marcó con el número 500.

Los animales deben sufrir bastante al ser marcados simultáneamente en tres partes de su puerpo, en el anca y en los costillares del mismo costado, lo que se aprecia en la foto de la derecha con la novilla berreando y echando espuma por la boca.

marcando berreando

Como antiguamente se juntaban todas las reses de un ganadero con las de otro al llevarlas a pastar a las dehesas del pueblo, a veces se olvidaba de quién era cada animal, pues había mucha semejanza entre unos y otros, así que con esta labor de marcar los animales, ese problema desapareció, como me comentaba un ganadero ya jubilado y bien entrado en años, y ademá de marcar con los hierros a los animales, a veces se marcaban en la oreja haciendo un corte de manera que era otra de las señas distintivas de las reses de los ganaderos.
Una vez acabados de marcar a hierro los animales, eran soltados al campo en la finca donde el ganadero tenía pastando su rebaño de ganado.
En las fotos que siguen, a la izquierda se muestra cómo se hace el corte en la oreja de una novilla, en la fiesta del herrado celebrada en la finca los "Tollares" de los hermanos López Luna, y en la foto de la derecha se muestra una novilla encerrada en un chiquero, ya marcada con el hierro de la ganadería y con el número de identificación «503», y preparada para soltarla al prado para ir a pastar.

marca en la oreja novilla marcada

Así que el hierro y la señal de la oreja sirven para distinguir el animal de otras ganaderías y el número vale para distinguir las reses dentro de la propia ganadería, siendo a mediados del siglo XX cuando se empezó con la costumbre de numerar las reses, y el hierro y la señal es de tiempos anteriores ya que se herraba todo tipo de ganado.

De todas las labores realizadas en esta fiesta del herrado de las reses, estuvo atento y tomó nota el veterinario, y se ve en la foto que sigue apuntando en su cuaderno las caracterícticas y otros datos, como el número de identificción de cada animal.

tomando notas

Resumiendo lo realizado en esta fiesta del herrado de las reses, la jaula o cajón de herraje es un habitáculo de hierro el cual tiene en un extremo un hueco para que pueda meter la cabeza el animal y a su vez tiene en ese mismo extremo una palanca con la que se le atrapa la cabeza, de manera que quede inmóvil, y una vez atrapada la cabeza se abre uno de los laterales del cajón, el derecho si se van a herrar los animales en el lado derecho, o el izquierdo si se hierran de ese otro lado. Se pasan dos cadenas, sogas o cinchas para rodear el cuerpo de la res, y una vez se tiene al animal totalmente amarrado, es el momento de realizar todas las faenas que se hacen con esta labor del herrado del ganado, que pueden ser marcar con el guarismo de su año de nacimiento que se le pone en la paletilla, después su número correspondiente marcado en los costillares, también se marca, si son reses bravas, con el hierro de la agrupación a la que pertenece la ganadería como se ha dicho líneas arriba, que se coloca en el anca, y finalmente se marca con el hierro distintivo de la propia ganadería.
Y esta es una breve historia de un hecho poco conocido dentro del mundo de la ganadería del pueblo, y que tuve la suerte de vivir al ser invitado por los ganaderos mencionados, que con gran deferencia, consideración y amabilidad me brindaron.

© 2006 - Antonio López Hurtado