(pasando el puntero sobre cada foto se puede ver la leyenda)

Hace unos cuantos años, los campos del pueblo estuvieron muy concurridos de rebaños de ovejas y de cabras, aunque de éstas hubo bastantes menos, pero muchos recuerdan las cabras de Pablo Valle Martín, que tuvo un hermoso rebaño con más de 600 cabezas de ganado (él siempre decía que era cabrero), llegando incluso a tener 900, el cuál fue ayudado por su hijo Juan (conocido en el pueblo por "Rubichi", pues era muy rubio) cuando llegó a una edad en la que podía ser útil para el oficio y echar una mano, rebaño que pastoreaba por la zona de la Silla del Diablo, El Guijo, Guernía, ... y que guardaba en los corrales que tenía en la zona cercana a la casa del guarda del Cerro, por el antiguo camino a Hoyo de Manzanares, y también camino al Palancar, zona que desde hace unos cuantos años es de dominio militar debido a las expropiaciones que se hicieron para el campo de tiro llamado del Palancar. En esa zona hay unos cuantos corrales donde se guardaban las cabras y quedan los restos de otro en la zona cercana a la chopera y al colmenar del tío Perico, al que llaman el chivero.

 el chivero cercano al colmenar del tío Perico

Hay corrales abandonados, en esa zona militar, en los que se pueden apreciar las casetas que usaban los pastores para refugiarse, como es en El Guijo, Guernía, donde la casa de la Germana por Matacerrajoyos y la zona de los Llanillos, a los pies de los Altos de Camenciano, ... De ahí que a media ladera de la zona entre los montes Estepar y la Silla del Diablo se encuentre el manantial llamado de las Cabras según se puede comprobar en los mapas que muestran esa parte del término del Moral.

En la fotos siguientes, a la izquierda se ve una de las tenadas en la zona cercana a la casa del guarda, el tío Juan, por el antiguo camino al Palancar, y a la derecha la que hay a los pies de los Altos de Camenciano, al lado del arrroyo de Lanchamosa, arroyo que nace en la vertiente Norte de la Silla del Diablo por la zona entre Peña Covacha y el mencionado monte Silla del Diablo, lugar donde se encuentra el manantial llamado fuente de la Mesa.

 tenada cercana al antiguo camino al Palancar  corral al lado del arroyo de Lanchamosa

Hay que recordar a ganaderos que tuvieron rebaños con más de trescientas cabezas, como fueron Manuel López Antuñano, Ramón González Berrocal que en tiempos fue ayudado por sus hijos Ramón y Miguel Angel y que éstos a su vez tuvieron más de seiscientas ovejas hacia el año 1977 y Tomás Sepúlveda Antuñano que tuvo como pastor a Pedro Moreno Álvarez hasta que éste le compró las ovejas. A Pedro Moreno, le recuerdo cuando le veía en el campo con sus ovejas y en la charla me liaba un pitillo para fumar, ya que yo no estaba acostumbrado a liarlos y por tanto no sabía. También tuvieron rebaños, aunque con menor número de cabezas de ganado, Bernardino Moreno Álvarez, hermano de Pedro y padre del que aún conserva ovejas en el pueblo, los hermanos Gregorio y Modesto Soriano Morales, Pedro Escribano García conocido como "Pedrón" y su yerno Ramón Palomino González, los "Sagasta" como eran conocidos los hermanos González Taillet, Marcelino, Cándido, Valentín, Eusebio y Antonio; Rufino Estévez Balandín, Vicente Balandín Muñoz conocido familarmente como "Regalito", los hermanos Pedro y Felipe García Herrero, el "tío Meca" como era conocido Aquilino Collado de la Cruz, Gil de la Fuente Hernández "Gil", Pablo Martín Vaquero "ojines" cuando volvió de Alemania (que además en la última etapa de su vida hizo sus pinitos como poeta, publicando el periódico comarcal Sierra con ocasión de su fallecimiento en abril de 1987 una de sus poesías dedicada a las mujeres del pueblo), los hermanos González Sanz conocidos como los "gallos", Gerardo, Andrés, Adolfo y José; Jacinto Martín Vaquero "Zalagarda", Edelmiro Martín Vaquero que trabajó con Rufino Estévez Balandín, ... y hay cosas que me contaba "Pirri" sobre sus tiempos de pastor cuando tenía 13 años y se puso a trabajar en otra cosa, pero cuando venía del trabajo tenía que ordeñar las ovejas, pues su abuelo no sabía o al menos, eso decía. Con su habitual sorna me contaba de uno que se decía pastor y él me decía que no era pastor, sino guardaovejas, pues no conocía su rebaño, y un pastor que se precie tiene que conocer a todas sus ovejas. Gerardo "el Gallo" me contaba que un día dejó el ganado en el Serrejón, por donde está el camino a Hoyo de Manzanares, junto con las ovejas de Eusebio González Taillet, y tuvieron que ir a recoger a los andarinos animales arriba del Telégrafo. Algunos de los que fueron pastores por aquellos tiempos recuerdan la de calamidades que tuvieron que pasar con agua, frio, calor, hielo, arropados con una manta o cubriéndose con una gorra o boina y cuidando de su ganado que era el sustento de la familia.
Sobre Manuel López hay que distinguir a Manuel López Sastre y a su hijo Manuel López Antuñano, siendo el padre el que empezó la familia de ganaderos que aún sigue ejerciendo ese oficio en el pueblo, aunque ya no tienen ovejas sino vacas. López Sastre, conocido familiarmente como el tío Manolón, nació el día de San Silvestre de 1868, y fue cuando tenía 9 años cuando le dijo a su padre que se ponía de pastor empezando con las pocas cabras que tenía su padre Benito, y trabajando de pastor consiguió ser propietario de algunas hermosas fincas, y un dato curioso es que en 1934 fue alcalde de la villa de Moralzarzal, pero fue su hijo Manuel el que llegó a tener un rebaño con bastantes cabezas según he dicho un poco más arriba. Me contaba una nieta del pastor "Manolón" que se acordaba de cuando venían los esquiladores asturianos que comían y bebían como cosacos, y hacían en casa requesón que además de comer lo daban a vecinos y amigos.

En las siguientes fotos se puede ver a la izquierda el corral que Pablo Valle usaba para guardar su rebaño y a la derecha lo que queda de la caseta de la tenada, todo ello en la zona de la falda de la Solana, muy cerca de la zona llamada Guernía, al otro lado del Cerro y muy cerca de la casa del tío Juan, el que fuera guarda.

 vista de la tenada de Pablo Valle  restos de la caseta de pastores

Del esplendor ganadero que hubo en otros tiempos no muy lejanos hoy solo quedan vestigios de aquello y a pesar del intento de algunos jóvenes de tener su rebaño, únicamente una persona, ya no tan joven, sigue con un rebaño muy reducido de ovejas, que prácticamente dedica al consumo familiar, tanto de carne como de leche, y es Pedro el pastor, que además es un gran aficionado a la música y de hecho forma parte de una rondalla.
Me enseñó el pajar donde guarda su rebaño y pude ver como ordeñaba a su ganado e incluso pude comprobar cómo él mismo esquilaba las ovejas a mano, con unas tijeras que ya tienen sus años. Cuando es época de esquileo, se pone a la tarea, pero me confesó que ya se cansa y que esquila un par de ovejas cada día, así que se puede ver en una de las fotos siguientes unas ovejas esquiladas y otras no.


 llevando las ovejas del prado al pajar

Pude ver la serie de labores hechas por Pedro y que se desarrollaron de la siguiente manera : fue a por las ovejas a un prado cercano, las llevó al pajar y una vez allí, puso a mamar a los corderos que esperaban ansiosamente el poder beber de las tetas de sus madres. Eran cinco hermosos corderos y entre ellos había dos mellizos, así que como la madre no podía alimentar a los dos, agarró a otra oveja que todavía daba leche y le puso a uno de los mellizos a mamar, resistiéndose la oveja, pero Pedro la sujetaba y de esa manera el corderín mamó. Es un espectáculo muy bonito el ver como los corderillos se arrodillan y chupan de la teta de su madre para alimentarse y lo que más llama la atención es verles mover el rabo al tiempo que dan fuertes embites a la ubre de la oveja para sacar la leche.

 los mellizos mamando de la madre  corderillo mamando de la nodriza sujetada por el pastor

Normalmente se ordeñan las ovejas después de que hayan parido, y se hace así para que sigan dando leche, pues si no, dejarían de producirla hasta el siguiente parto. Cuando se las está ordeñando, las ovejas se ven inquietas y suelen dar patadas de manera que si no se sujeta bien el caldero, la leche va al suelo y por eso se usaban unos recipientes para ordeñar llamados "tarros" que tienen poca altura y la base bastante ancha, con lo que resultaba difícil el volcarlos, aunque a veces ocurría que la oveja metía la pata en el tarro y con los movimientos iba la leche a parar al suelo. Pedro ya no tiene tarro pero otro amigo del pueblo, Quique, me enseñó el que conserva y aquí se puede ver en la siguiente foto a la derecha.

 Pedro en plena faena de ordeño  el tarro, recipiente característico para ordeñar ovejas

Una vez ordeñadas las ovejas y cuando habían mamado los corderos, acompañé a Pedro a llevar el ganado a la Dehesa Vieja, y pude ver también el hermoso ejemplar de carnero que tiene, con lo que así asegura la descendencia y podrá seguir manteniendo su pequeño rebaño.
Hablando de carneros me contó que cuando uno de estos machos se empeña en topar, hay que tener cuidado pues puede causar daños importantes y a veces muy desagradables. Me dijo de un carnero que tenía un conocido y que pillo a un hombre mayor descuidado y del golpe lo mató. Cuando están en época de celo suelen ser agresivos y a menudo peligrosos porque pueden pillar al pastor de improviso. Dentro del rebaño, en esa época de celo arremeten contra los carneros jóvenes y por tanto inexpertos y les dan buenas palizas porque son los jefes del rebaño y no dejan que los jóvenes se acerquen a las hembras.
Me contó muchas anécdotas que le han sucedido estando por los campos con su ganado y una que me llamó la atención fue de un día que estando por el valle con sus animales, en lugar de ir las ovejas por donde solían hacerlo habitualmente, ese día se fueron por otro lado y cayó un obús que explotó y no le pilló por no haber ido por donde siempre iban.

 el magnífico ejemplar de carnero en la dehesa

Después de charlar un rato, me dijo que fuera al día siguiente para enseñarme la labor de esquileo, y así fue, al día siguiente llegué con un poco de anticipación y el llegó puntual a la hora de la cita con su furgoneta. Agarró las tijeras y las afiló un poco, comprobando que cortaban estupendamente. Agarró una oveja y la trabó las patas, atándola las cuatro con un cordel. Empezó a cortar lana por una de las patas traseras y poco a poco fue dejando al animal sin su abrigo de lana, pues en tiempo de calores es mejor que estos animales se encuentren más frescos. Una vez acabada la labor, soltó las patas de la oveja y ésta se marchó con las compañeras del rebaño.

 empezando el esquileo  a punto de acabar con una de las ovejas

Por los campos del pueblo se pueden ver ovejas en la zona cercana a Becerril de la Sierra que son de ganaderos de ese pueblo pero con los corrales y pajares dentro del término de Moralzarzal, los cuales poseen rebaños que aunque no sean tan grandes como antiguamente, al menos continúan con el oficio de ovejeros pastoreando todavía por prados, caminos y dehesas.

 ovejas pastando en prados cercanos al arroyo del Piojo

He mencionado más arriba a los hermanos Pedro y Bernardino Moreno, este último padre del que sigue de ovejero en el pueblo y tengo que decir que su oficio lo heredaron de su padre Ricardo, que se dedicaba también a cuidar ovejas, persona que vino de Santa Cruz de Pinares, en la provincia de Ávila, sobre 1901, cuando tenía 13 años de edad y era conocido familiarmente por el "Ranchero", y como dice Pedro, el hijo de Bernardino, sobre su vida tan ligada a esos animales, pues le sucedió a su padre a finales de 1968 que estando con sus ovejas se sintió mal y el hijo fue a buscar a su tío Pedro y a Modesto Soriano (otro pastor del pueblo), que tenían sus ovejas en pajares cercanos, pero Bernardino falleció. Después del entierro de éste, a los dos días, su hermano Pedro fue a ordeñar a las suyas, se sintió mal, cayó al suelo y su hijo José Mari salió del pajar a avisar a un pastor vecino, Pedrón, pero su padre falleció, por lo que puede que esas circustancias sean como la causa del sentimiento que tiene este último pastor del pueblo y que me contó con serenidad y sencillez : "he nacido con las ovejas, he vivido entre ellas y moriré con ellas".
Después de pasar el verano los animales esquilados, tarea hecha al principio de esa estación para que las ovejas estén más frescas, pasé a ver al pastor, ya avanzado el otoño y pude ver que las ovejas ya tenían su abrigo incorporado, la lana había crecido y abrigaba los cuerpos de los animales preparándolas para pasar el invierno y también vi que algunas llevaban el cencerro puesto, pues al igual que las vacas, los pastores ponen a las ovejas cencerros y esquilas para que al oirlos sepan por donde anda el rebaño.

 oveja con el cencerro puesto  cencerro que guarda Pedro en el pajar

Las ovejas que se han dado por estos lares han sido las merinas, las entrefinas, que dice Pedro que son las que tiene y también hubo las colmenareñas. Por la proximidad a Colmenar Viejo, que es el que da nombre a las colmenareñas, es fácilmente comprensible que hubiera en el pueblo ganado de esa raza, que parece proceder del cruce entre animales entrefinos autóctonos y animales procedentes del tronco Churro, y se caracterizan por estar bien adaptados a un medio ambiente que se distingue por tener un clima seco, con temperaturas extremas y no tener muy buenos pastos. Las ovejas de esta raza se prestan a poder obtener leche de ellas unos 200 días al año, estando sobre un mes mamando los corderos y el resto del tiempo obteniendo leche para comercializarla. Las ovejas entrefinas, como son conocidas entre los ovejeros, son ovejas castellanas que deben su nombre precisamente al tipo de lana que producen, lana entrefina, que es distinta a la que dan las Churras, de lana basta, o las Merinas que la dan más larga y fina.
Cuando he vuelto a ver a Pedro en su pajar, me ha contado que por lo general las ovejas en la época productora dan entre medio litro y un litro de leche diaria, dependiendo de la categoría del animal y las ovejas que paren dos corderos, como he visto que había parido una de ellas, producen luego menos leche que las que paren solamente uno.
Y este reportaje dedicado a la ganadería ovina quiero que sirva de homenaje y recuerdo a aquellos que cubrieron una etapa de las historia del pueblo en una labor en la que pusieron esfuerzo, dedicación y duro trabajo.


© 2006 - Antonio López Hurtado