Los sastres en el pueblo

*** para ver la leyenda, pon el puntero encima de cada foto ***

Otro de los oficios que tuvo su importancia en el pueblo, aunque no era mucho desde el punto de vista económico pues daba ocupación a pocas personas, si que se puede decir que tuvo su importancia desde el punto de vista de prestigio, ya que los que se dedicaron a este oficio vistieron a muchas gentes del Moral y de los pueblos de alrededor como Cerceda, Becerril de la Sierra, Mataelpino, el Boalo, Manzanares el Real, ...
Y todos nos damos una idea de qué es un sastre, la persona que ejerce el oficio de la sastrería, un arte que consiste en la creación de prendas de vestir principalmente masculinas, como son trajes, pantalones, chaquetas, chalecos, de forma artesanal y a medida, o sea, haciendo el diseño exclusivamente de acuerdo a las medidas y gustos de cada cliente, oficio que ha estado presente desde hace muchos años y en el que la persona que lo ejerce se dedica a cortar y coser esas prendas de vestir.
Se entiende por sastrería el oficio del sastre o también la tienda y taller del sastre, y en Moral hubo gentes que se dedicaron a ese oficio en sus sastrerías y que desgraciadamente ya no quedan, pero al menos se puede ver quiénes y dónde ejercieron su profesión.

A lo largo de la historia de Moralzarzal y dado que tuvo épocas de buen esplendor, ya que era, dentro de la zona, una de las poblaciones con cierto poder económico comparándolo con los pueblos de alrededor, hay que decir, según consta en el Catastro del marqués de la Ensenada realizado en 1752, que en el pueblo había tres sastres que realizaban vestimentas y ropas para las gentes de las villas próximas además de las del propio pueblo, pues tres sastres eran muchos para una sola población del tamaño del Moral en esas fechas, aunque en ese Catastro se hace constar que hay "como cien vecinos, poco mas o menos utiles e ynhutiles".
Durante el reinado de Fernando VI, su ministro de Hacienda, Marina e Indias, Zenón de Somodevilla Bengoechea, marqués de la Ensenada, propuso al Rey realizar una encuesta en todos los lugares con que contaba la Corona de Castilla, lo que se ha llamado y es conocido como Catastro del Marqués de la Ensenada, y se hizo a manera de una gran encuesta (interrogatorio reza en el encabezamiento) con la que se averiguara, mediante la contestación a cuarenta preguntas relativas a nombre de la población, jurisdicción, extensión y límites, tipos de tierras, árboles, medidas de superficie y capacidad que se usan, si hay colmenas, especies de ganado que hay en el pueblo, qué número de vecinos componen la población, cuántas casas hay, .... y en una se pedían datos sobre oficios, entre ellos sobre los sastres, y a continuación se puede ver lo que se preguntaba en ese apartado 33 de la encuesta

 pregunta 33 del catastro

Hay palabras de esa pregunta que hoy día están en desuso, como son Albeytares, actualmente albéitares o veterinarios y Perayres, que corresponde a peraires o pelaires y que son los laneros, tundidores (cortan e igualan con tijera el pelo de los paños), manipuladores, comerciantes y en general todos aquellos que trabajaban con la lana, pero en el tema que nos interesa está la palabra sastres y en la contestación a la encuesta y relativo a ese oficio se puede ver esa respuesta escrita según se muestra en una copia del documento que se ve aquí abajo

 respuesta a la pregunta 33 del catastro

En la contestación se puede leer lo siguiente :
A la treinta y tres dijeron qe. (que) de lo contenido en ella ai en este pueblo tres sastres ofiziales qe. (que) Su Jornal es lo regular qtro. (quatro) rrs. (reales) ael día rebajando a Cada Vno Cinqta. (cinquenta) dias qe. (que) no trabajan qe. (que) ai un Herro. (herrero) aqen. yncluiendo quarenta fans. (fanegas)

Así que ya había tres sastres en el siglo XVIII, antes del año 1750, pues esta encuesta se envió a los municipios de Castilla en 1749.

En tiempos posteriores también hay constancia de gentes que ejercieron ese oficio, sabiéndose que hubo varios sastres en Moral en la segunda mitad del siglo XIX y durante todo el XX que trabajaban para toda la zona, y curiosamente los primeros fueron tres hermanos que vinieron de un pueblo de la provincia de Soria los que se dedicaron a esa labor. Los hermanos procedían del pueblo llamado Vellosillo, cerca de Villar del Río y se llamaba Aquilino, Alejandro y Eustasio Martínez Saenz.
Aquilino estuvo casado con Juana López y falleció en 1899, teniendo la sastrería llamada Soria en la casa que se encontraba en la esquina que forman la calle de la Fuente y la del Barrio de Arriba, conocida también como la Casa de la Tía Juana y era además de sastrería almacén general donde se abastecían las gentes de toda la zona, pues allí se vendía de todo, como alpargatas, telas, sal, herramientas, artículos de ferretería, ... y desaparecida esa casa, en su lugar levantó otra de dos plantas la familia de Pedro Domínguez, el "tío Pilaque".
Eustasio, también dedicado a ese oficio, fue padre y abuelo de sastres, pues a su fallecimiento en noviembre de 1897 le sobrevivieron cuatro hijos de su matrimonio en segundas nupcias con Rosa Bernal Berrocal llamados Basilio, Martín, Sotero y Jerónimo, de los cuales Basilio también escogió el trabajo de su padre, poniendo Martín una zapatería en lo que fue el Bazar, local donde hasta mediados de 2009 hubo una pizzería, en la calle de la Iglesia nº 2. Allí trabajaba cortando y cosiendo las prendas que hacía para vestir a la gente del pueblo y en la labor también participaba su mujer Andrea, que era muy buena costurera.
Seguidamente se puede ver en esta fracción de la partida de nacimiento de Maximino, hijo de Basilio, nacido el siete de febrero de 1916 y expedida por el ayuntamiento de Moralzarzal, siendo juez D. Alfredo Somacarrera Gómez y secretario D. Maximino Sánchez Oñoro, en la que Basilio consta de sastre como profesión.

 partida de nacimiento

De los hijos de Basilio habidos de su matrimonio con Andrea Jiménez Alonso, Maximino, Luis y Ángela, los varones se dedicaron también al oficio de su abuelo, teniendo Maximino la sastrería MAXI en la Gran Vía madrileña nº 43 y Luis la tuvo en la calle de la Bolsa y posteriormente en la calle Mayor nº 51.
En las fotos que siguen se puede ver en la de la izquierda a Basilio junto a su mujer Andrea y dos de sus nietos, viéndose a la derecha la familia a la puerta de "El Bazar" que estaba en la calle de la Iglesia junto a la plaza, apreciándose la tapia del toril y se ve a su yerno, Manuel Hernandes conocido por Manuel "el portugés" (Tengo que dar desde aquí las gracias a la nieta de Basilio, "Geles", que me facilitó las fotos, apareciendo en la de la izquierda junto a sus abuelos y a su hermano).

 Basilio con su mujer y dos nietos    Basilio a la puerta del Bazar

Los tres hermanos Martínez trajeron a Juan Ruiz también de aquella zona, que asimismo ejercía como sastre y éste trajo a dos sobrinas, Elisa y Justa Ruiz Elias, naturales de Almarza de Cameros, quedándose Elisa con su tío Juan y Justa se casó con un varón de la familia Sepúlveda llamado Tomás.

Eugenio Esteban Sanz fue otro de los sastres que hubo en el pueblo y además padre de uno de los dos últimos sastres que ejercieron ese oficio en Moralzarzal llamado Gonzalo y conocido como "Gonzalo el sastrín", que junto con Narciso López forman la pareja de los últimos sastres habidos en este pueblo.
El padre de Eugenio, Fidel Esteban, labrador con buenas tierras y buena hacienda y padre de nueve hijos, le envió a Madrid a estudiar, pero parece ser que no le gustaba mucho eso de los libros. Estuvo viviendo con su tío Manuel Esteban Sanz que regentaba una lechería que el abuelo tenía en Madrid en la calle Arturo Soria y en 1916, como consecuencia de no gustar del estudio, con 16 años se puso a trabajar en la sastrería Palomeque como se hacía antiguamente, como chico para todo (entonces se les llamaba el chico de los "recaos") y llamaba la atención de los transeúntes para que pasaran a comprar la chaqueta de pana, el pantalón, ... y finalmente aprendió allí el corte por la noche y como su hermana Juliana vivía en el pueblo, parece ser que ese fue el motivo por el que Eugenio se estableció en el Moral (Juliana se casó con Pedro Alcón que era herrero en Becerril y allí se fue). Y en el pueblo estuvo Eugenio trabajando como sastre, aunque vistiendo a mucha gente de los pueblos de alrededor, durante más de cincuenta años, teniendo últimamente la sastrería en la calle de la Fuente, cerca de una de las entradas al Centro Choko Maite, después de haberla tenido en la esquina de la plaza de la Constitución con la calle de la Peñuela.

Gonzalo, hijo de Eugenio, siguió el oficio de su padre y estuvo trabajando con él, pero no le convencía el hacer ropa que no era de su agrado, pues el corte antiguo no le gustaba y unido a sus inquietudes como joven que era y queriendo hacer otras cosas, montó su propio taller de sastrería haciéndose independiente, conservando aún herramientas, utensilios y material de fornitura con las que trabajaba, viéndose en las fotos siguientes algunas de esos utensilios como eran las tijeras, cinta de medir, cepillos, mangueros, ...

 tijeras, metro y cepillos  mangueros y tijeras

Gonzalo, al igual que su padre, donde menos clientes tenía era en el pueblo pero recuerda los que tenía en Becerril de la Sierra, El Boalo, Cerceda, Collado Villalba, Soto del Real, Collado Mediano, Manzanares el Real (de donde dice que cree no hay casa en la que no tuviera algún cliente) y hasta de Colmenar Viejo, viniéndole a la memoria también la Sociedad de Sastres de la calle del Arenal nº 15, donde había una pañería muy grande y bien surtida con su sección de fornituras para sastrería donde los profesionales iban a comprar agujas, botones, trencillas, corchetes, en fín, complementos para la confección de las prendas de vestir realizadas por los sastres.
Gonzalo Esteban Berrocal, hijo de Eugenio y de Consuelo Berrocal Antuñano, hizo trajes para ejecutivos, diputados, empresarios, políticos, deportistas, ... Unos clientes de Torrelodones que querían un traje en ocho días, lo obtuvieron, pero les cobraron bien ya que Gonzalo cobraba de treinta a cuarenta mil pesetas y por lo tanto la casa para la que trabajaba les facturó cerca de cuatro veces más.
La gente de Madrid era de paso y entonces los sastres compraban piezas de paño de manera que hacían trajes de la misma tela, no había problemas en que fueran iguales ya que los clientes se volvían cada uno a su lugar de origen, cosa distinta que en una población pequeña donde si a uno se le hacía un traje de una determinada tela, no estaba bien que al vecino se lo hiciera de la misma, así que los sastres tenían que comprar cortes, es decir la cantidad de tela necesaria y suficiente para hacer la prenda de vestir, lo que encarecía el producto y el precio subía.
Antiguamente las fábricas de Sabadell, Tarrasa y otras, tenían almacenado material suficiente como para despachar enseguida los pedidos recibidos de las pañerías, esos comercios o tiendas donde se vendían los paños, es decir las telas de diversas clases de hilos, pero como el número de éstas disminuyó, ya trabajan sobre pedido y además muchos de los sastres de primera línea incrementaron el uso de sedas japonesas, alpacas y en general artículos de importación.
Aprendió la aguja con su padre, es decir el arte de coser, y el corte en la Sociedad de Sastres dicha antes, ya que allí había una academia de confección que todavía sigue activa, y además en esa academia enseñaban corte más moderno que el que le enseñaba su padre, apendiendo asimismo en la mili de un compañero valenciano como también de un curso que hizo por correspondencia. De la mili recuerda cuando hacía de extra en algunas películas que se rodaron por Colmenar Viejo, como la de Espartaco y les daban el bocadillo y 500 pesetas diarias con lo que le dio a su padre 3.000. En el cuartel estuvo destinado en el taller de sastreria, donde hacía de encargado, y había otros dos sastres que eran de Calzada de Calatrava y el otro que le enseño bastantes cosas sobre el corte que era de Valencia.
En la siguiente foto de la izquierda se ve la amplia mesa que usaba para cortar las piezas y a la derecha se puede ver el maniquí que aún conserva para hacer arreglos y pruebas de chaquetas y chalecos.

 mesa para cortar los paños  maniquí para pruebas

Había sastres de Madrid, sastres de planta, que venían al pueblo los fines de semana para tomar medidas, probar o entregar, siendo uno de ellos Balbino Mazarías, familia de una vecina de Moral, Severina Mazarías, y tenía bastante clientela, haciendo lo que hizo Gonzalo por los pueblos de la zona, atender a los clientes a domicilio.
El último corte de traje que compró en la pañería de la Sociedad de Sastres fue en 1968 y lo recuerda muy bien porque en ese año se casó.
Cuando llegó la moda del prêt a porter (expresión francesa que significa textualmente "listo para llevar") que se refiere a las prendas producidas en serie con patrones que se repiten en función de la demanda, es decir, una moda con diferentes calidades y precios que es lo que se suele ver a diario por la calle, la actividad bajó y el negocio no era rentable con lo que animado al ver un anuncio en el que decían que necesitaban sastre, se presentó y le pidieron que hiciera un traje, se llevó las prendas y a la semana las devolvió acabadas, siendo admitido al ver el trabajo que había hecho.
El puesto era para trabajar para la firma Armani, haciendo prendas delicadas para ejecutivos y personas de prestigio y de precio fuera de lo normal. Iba dos días por semana, y en casa cortaba y cosía, llevando las prendas una vez acabadas. En el taller de sastrería había costureras y un sastre, que era Gonzalo, y en su casa conserva el taller tal como cuando lo tenía cuando trabajaba para esa prestigiosa firma.
Gonzalo me enseño la sastrería que tiene en su casa, donde aún hace trabajos para su familia y en ella conserva un par de máquinas de coser, la mesa donde hacía el corte de las piezas de paño para después coserlas, ... y en las fotos que siguen se pueden ver ese par de máquinas que me mostró muy orgullosamente, la Sigma, que es más moderna que la Singer, la compró cuando empezó a trabajar para Armani y a la Singer la quitó el motor que se había estropeado y la maneja a base del pedal con lo que aprovecha para hacer ejercicio al mover las piernas.

 máquina Singer  máquina Sigma


Cuando habla de los sastres de aguja lo compara como a los artistas, cada uno tiene su toque personal y es de la opinión de que el sastre de aguja es el verdadero sastre.
Con Narciso no tuvo ningún problema y cuando éste iba a salir como alcalde del pueblo, como trabajaban los dos en Moral y por las mismas fechas, le dijo a Gonzalo que si quería seguir con sus clientes, cosa que le honra como buen colega.

Narciso López González es el otro último sastre, junto con Gonzalo, que ejerció ese oficio en el pueblo y hoy día ya se encuentra jubilado aunque excepcionalmente hace alguna prenda para su familia.
Estuvo trabajando en la piedra durante dos años cuando en el pueblo las labores que había para poder ganarse la vida prácticamente eran las de trabajar de cantero o labrante, como hicieron sus hermanos (su padre fue capataz forestal y alcalde hace ya años, el Sr. Agustín), pero como el polvillo que suelta el granito es bastante nocivo para la salud, le afectó a los bronquios y a sus padres no les parecía apropiado ese tipo de trabajo por los problemas que podía acarrearle a los pulmones, así que le dijeron que sería mejor que se dedicara a otro oficio menos dañino, a sastre o a zapatero, aunque preferían el de sastre que era más limpio. Su madre le hizo desistir del oficio de labrante y en vista de ello, se fue a hablar con una persona que veraneaba en el pueblo, el Sr. Chinchilla, que era sastre y como resultado de lo que hablaron, Narciso se fue a Madrid a trabajar en el taller donde estaba ese señor. La firma para la que trabajaba el Sr. Chinchilla era "Selecciones Franco", de Ángel Franco, y allí trabajaban sobretodo gabardinas y comandos además de trajes, teniendo abiertas sastrerías en las calles del Príncipe, Fuencarral y Hortaleza 110.
En un principio, como solía ocurrir en muchos oficios, los novatos hacían de "chico de los recaos" como se decía y Narciso lo que estaba era con muchas ganas de aprender el oficio. Chinchilla le decía que le iba a enseñar el corte, pero lo único que hacía era que le dedicaban a coser y a hacer recados, pues el sastre medía, cortaba y probaba y las prendas las daba a coser. Estuvo aprendiendo en un tallercito y se fue a Moral donde empezó a trabajar con el padre de Gonzalo, Eugenio Esteban y viendo que no aprendía lo que el quería se fue de nuevo a Madrid y estuvo durante quince años en un taller de sastrería de la Costanilla de San Vicente, hasta 1973, año en el que de nuevo se volvió al pueblo ya que le dijeron que no le podían pagar lo que se merecía y del sueldo que le daban no le sobraba apenas para cubrir los gastos de hospedaje y manutención.
En el pueblo empezó haciendo trabajos para amigos y conocidos y como era costumbre entoces hacer ropa para las fiestas (chaquetas, pantalones, trajes,..) y uno de los sastres nativos del pueblo, Maximino Martínez Jiménez, hijo de Basilio el sastre, le pidió que le enseñara cosas de las que estaba haciendo y al ver los trabajos le encargó prendas para hacer. Como estaba bastante agobiado preparando la boda de Palomo Linares, le encargó unas prendas, el pantalón del esmoquin y el chaleco y al verlo le dijo que fuera a por más ropa para hacerla. Narciso, que tenía su clientela, se fue con Maximino a Madrid donde hacía chalecos y pantalones de todo tipo y finalmente llegaron a un acuerdo y se llevaba trabajo al pueblo donde estaba toda la semana y el sábado se lo llevaba a Maximino a Madrid.
También hacía hueco para atender a sus clientes de los pueblos cercanos, como Guadalix de la Sierra y Manzanares el Real y en la tarea era ayudado por Mercedes, su mujer, que cosía muy bien siendo además una excelente bordadora.
Tuvo una máquina para remallar y otra para sobrehilar y con una de segunda mano para coser recuerda haber hecho muchos pantalones de pana, y el día que me contaba estas cosas estuvo enseñándome la máquina Alfa que conserva en su casa que según dice le iba muy bien, la cuál se puede ver en la siguiente foto.

 máquina que conserva Narciso

A los clientes les tomaba medidas y sobre el paño trazaba las piezas con el jabón de sastre, esa especie de tiza que en realidad es una piedra de esteatita blanca con la que señalaba por donde tenía que cortar o coser.
Recuerda con mucho orgullo los trabajos que hacía junto con su mujer para la sastería SIMO de Alejandro e Isidro Moreno, que estaba en la esquina que hacen las calles Maldonado y General Mola, hoy día Príncipe de Vergara, casa que hacía pases de modelos, como la actriz María Costi, en la pasarela Cibeles, y para esa casa hacía ropa exclusivamente para las mujeres como faldas, chalecos, capas, ... Estuvo 16 años trabajando para esa firma hasta que le tentó la política y se presentó a la alcaldía como cabecera de lista del PSOE, siendo alcalde desde 1987 hasta 1995 después de haber pasado en la oposición otras dos legislaturas.
En diciembre de 1975, esa sastrería SIMO de Madrid convocó el "Encuentro 30/76" de moda masculina, al que asistieron las principales figuras de la sastrería y confección a nivel nacional por esas fechas, participando Elio Bernhayer, Joaquín Rodríguez, el modisto Lino y Pertegaz y Narciso hizo para la modelo María Costi un traje (chaqueta y falda) en lino rojo ribeteado en blanco que lució muchísimo más cuando Mercedes, su mujer, bordó unas flores preciosas por lo que fueron felicitados.
Haciendo ropa para los vecinos del pueblo y gentes de los pueblos cercanos estuvo bastante tiempo, sobretodo haciendo trajes, hasta que llegó la época de los pantalones vaqueros y el trabajo bajó muchísimo.
Además desempeñó el oficio de apicultor, ya que su esposa Mercedes Prados heredó las colmenas y el oficio tanto de su padre Mario Prados Sanz como de su tío Julián ("Julián el cojo") y éstos del abuelo Bonifacio Prados Taillet y en la sección de esta web dedicada a la apicultura aparece con su mujer en el colmenar que tienen próximo al cementerio municipal.
Sobre los trabajos de bordado que hacía Mercedes, se puede ver una muestra en las fotos que siguen aquí abajo, y recuerda cuando su prima Melchora Candelas, que tenía taller de bordadoras en Colmenar Viejo, la encargó que bordara unas piezas que serían usadas como cubrealtares y velos de altar en el Vaticano.

 muestra de uno de sus bordados  otro de sus bordados


Mercedes enseñaba a bordar a mujeres jóvenes del pueblo y algunas lo recuerdan como una etapa de su vida en la que hacían labores que las llenaban de satisfacción y que conservan y muestran con orgullo, pero antes de ella hubo otra bordadora que enseñó a otras mujeres a realizar esa fina labor de bordar, Lali Rivas (me contaba una amiga que ahora tendrá unos sesenta años que primero la enseñó Lali Rivas y luego Mercedes) y antes de Lali hubo otra mujer de Colmenar Viejo (Lali también era de Colmenar), que vino a Moralzarzal hacia 1945 y a su casa sita en la calle de la Fuente nº 4 iban las mozas de entonces a trabajar con el bastidor, agujas e hilos para aprender la técnica del bordado, siendo esa bordadora Juliana Matellano Criado, casada con Fernando Maroñas, maestro cantero del que se hace mención en el apartado de esta web dedicado a la cantería, matrimonio que llegó al pueblo junto con sus dos hijas y un varón, naciendo en Moral su hija pequeña, contando Juliana en esas fechas con treinta y pocos años.
La mayoría de las mujeres que hoy día tienen una edad entre los 75 y 85 años estuvieron aprendiendo ese arte en casa de Juliana. Luego, una vez conocida esa técnica del bordado, esas mujeres hicieron juegos de mantelería, de cama, ropa de cristianar, etc. para su uso particular e incluso para otras personas que encargaban el trabajo (en mi casa se conservan trabajos hechos hace mas de cuarenta años).
Es curioso observar que Lali y Juliana eran de Colmenar Viejo y que ambas residieron en Moralzarzal, Lali al casarse con Manuel Cesáreo González Morato, conocido como "Sarín", natural de nuestro pueblo, y Juliana que vino al pueblo con su marido Fernando Maroñas Hernán y tres de sus descendientes (dos hembras y un varón), naciendo aquí en Moral en 1950 su hija Victoria y este matrimonio se quedó en el pueblo hasta que fallecieron en el año 2000, pero Sarín y Lali se volvieron a Colmenar y allí fallecieron.

En las fotos que siguen se muestran dos trabajos de bordados de Lali que conserva su hija Laura en Colmenar Viejo y que gentilmente me envió como testimonio de la obra realizada por esa extraordinaria artista.

 muestra de un bordado de Lali   : otro de sus bordados

El bordado es un arte que consiste en la ornamentación por medio de hebras textiles, de una superficie flexible y viendo el Diccionario de la Real Academia, bordar es adornar con bordaduras una tela u otra materia o reproducir con bordaduras una figura, siendo la bordadura la labor de relieve ejecutada en tela o piel con aguja y diversas clases de hilo.
Las personas que desempeñan el oficio de bordar son las bordadoras, y dentro de lo que era el bordado a mano, que es el que se hacía antiguamente (ahora hay máquinas especiales para bordar), usaban agujas de distinto tamaño de ojo por el que enhebraban o insertaban el hilo, tamaño que dependía del grosor del hilo a usar, o del número de hilos utilizados, y así había agujas de distintas denominaciones, como la de ojo prolongado o aguja de pasar, capaz para tres hilos, la de seda que era como la de pasar pero de menor tamaño, la de rizar o frisar usada para levantar y rizar los pelillos de algún tejido (rizar es hacer en telas, papel o cosa semejante dobleces menudos que forman diversas figuras), la de acanutillar, para hacer bordados que con hilo de oro o plata rizado en canutos, la de briscada, menor que las anteriores pero de ojo largo (briscado se dice del hilo de oro o de plata tizado o retorcido, a propósito para emplearse entre seda, en el tejido de ciertas telas, y también usado en labores de bordado con ese tipo de hilo). Los hilos que se emplean en el bordado son los mismos que sirven para el tejido pero sobre todo se utilizan los de seda, lana y lino, y a veces con diversidad de colores.

Aparte de las personas relacionadas líneas arriba que se dedicaron tanto al oficio de la sastrería como al de bordado, es curioso ver en ese catastro dicho al principio de este apartado, y contestando a esa misma pregunta 33, que hubo un tejedor de lienzos y era lógico pensar que así fuera ya que se sembraba linaza y se recogía el lino, y de ahí los topónimos dados a esas zonas del pueblo como son los Linares (tierra sembrada de lino), el Linar del borriquero (donde actualmente tienen colmenas Carmen Prados y su marido Aniceto Domínguez, así como el sobrino de éste, José Luis Llama Domínguez), el Cerrillo de los Linares, la finca los Linarejos, el Linar del Río en el Gamonal, junto al río Navacerrada y no podía ser de otra manera ya que se recogía el lino sembrado, con lo que hubo quién se dedicó a trabajarlo y producir lienzos y tejidos de lino.
Seguidamente se puede ver parte de la respuesta dada a la pregunta 4ª de la encuesta o interrogatorio del Catastro del marqués de la Ensenada en la que se pedía se dijera qué especies de tierra se hallan en el término; si de regadio o de secano, distinguiendo si son de hortaliza, sembradura, viñas, pastos, ....y en la que se puede ver la existencia, por aquél entonces, de linares :

 contestación sobre los Linares

En esa respuesta, se puede leer : "y es su Riego con agua de Pozo : otros de Secano : algunos Linares que produzen lino todos los años, y tienen algun rriego, aunque no Conttinuo por Cazera de arroyo: Tierras Herrenes de sem"...
El valor dado a la producción de lino se ve a continuación, que es respuesta a la pregunta 14ª de la encuesta, donde se pidió qué valor tienen ordinariamente un año con otro los frutos que producen las tierras del término, cada calidad de ellos.

 inscripción sobre el tejedor

Pudiéndose leer en la respuesta :

Ala Cattorze Dijeron que la fanega de trigo de esta Tierra es lo Regular balen diez y seis rr˜. (reales) la de Centeno diez: la Maña de Lino quando se Arranca medio Rv. (real de vellón) y la fanega de Linaza Veintte y dos rr˜. (reales) y la arroba de leña de los...
(Maña, según el D.R.A.E es : "manojo pequeño, de lino, cáñamo, esparto, etc.")

Relativo a la existencia de tejedor de lienzo, a continuación se puede ver lo escrito en ese catastro :

 inscripción sobre el tejedor

donde se puede leer :

debe bajar dos meses por. feriados: Que ai vn tejedor de Lienzos a q. (quien) le regulan de Jornal quatro rr˜. (reales) Cada día rebajandole dos meses qe. no trabaja : qe. ai vn fabriq....

Y esta es parte de la historia cercana del pueblo, expresando en estas líneas que existieron muchas gentes dedicadas a diversos oficios, en este caso los sastres.



© 2006 - Antonio López Hurtado