tabernas en el recuerdo



La existencia de tabernas en el pueblo viene de antiguo y ya hay constancia de ello en el documento resultado de la encuesta realizada a mediados del siglo XVIII entre los pueblos de Castilla, lo que constituye el Catastro del Marqués de la Ensenada, que fue una encuesta o "interrogatorio" con el fin de conocer datos para tener una visión del Reino y poder acometer la reforma fiscal para sustituir el sistema de impuestos, poniéndose en marcha por medio de un Real Decreto de Fernando VI en octubre de 1749. La reforma parece ser que no se llevo a cabo pero lo que si se obtuvo fue una importante documentación que se conserva en diversos archivos del Estado, conservándose en el Archivo General de Simancas una copia de las contestaciones de todas las poblaciones de la Corona de Castilla.
Entre las cuarenta preguntas realizadas para conseguir lo que se pretendía, a la número 29 que pedía datos sobre cuantas tabernas, mesones, tiendas, panaderías, carnicerías, puentes, barcas sobre ríos, mercados y ferias, etc. hay en la población y término, a quién pertenecen y que utilidad puede dar al año cada uno, la respuesta dada por nuestro pueblo fue :
A la veinte y nuebe dijeron que en esta villa ai propias suias una taberna, una tienda de abacería y una carnicería; que la taberna produce en arrendamiento regulado por quinquenio seis mil y doscientos reales de vellón. la carniceria .....
Buscando en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, se ve que taberna es el establecimiento público, de carácter popular, donde se sirven y expenden bebidas, así como la abacería es puesto o tienda donde se venden al por menor aceite, vinagre, legumbres secas, bacalao, etc. palabra ya en desuso y que fue sustituida por ultramarinos, mostrándose a continuación un documento gráfico donde se puede ver la respuesta dada.


 documento del Catastro

Debido a ese documento, se puede ver que en el pueblo ya existía una taberna y vamos a traer al recuerdo y hacer una relación de otras que hubo y que ya no existen.
Así como se recuerda la antigua "taberna Villa", presumiblemente la que se referencia en el Catastro del Marqués de la Ensenada, ya que dice que en el pueblo hay propia suya una taberna (en esta villa ai propias suias una taberna, ...) y la taberna, al denominarse Villa, quiere decir que era propiedad del pueblo, taberna que servía de local donde se reunía el Concejo, y estaba en la calle de la Iglesia nº 1 (hoy nº 7), y dando más fuerza a que estaba ahí, esa zona de la calle de la Iglesia se denomina el "Cerrillo de la taberna", lo cuál se puede ver en escrituras de casas que hay allí como son la del nº 4 (antigua carnicería de Vicente López Antuñano) y la del nº 8, casa que ya no existe, pero en la escritura de propiedad se lee : linda al poniente con el Cerrillo de la Taberna
Y exactamente, lo que dice es que la casa que estaba en el nº 8 tiene hacia el Oeste o poniente, al otro lado de la calle, lo que era la antigua taberna Villa.

También podemos suponer, casi con absoluta certeza, que en la taberna Villa despachaba vino y aguardiente un tabernero del que vamos a hacer una brevísima historia seguidamente, y es del que se hace mención en un libro que trata de la Inquisición Española, pero vamos a situarnos en el tema y en su tiempo.

En el siglo XVI, el Santo Oficio perseguía la creencia de que la simple fornicación no era pecado mortal y en nuestro pueblo se dio un caso del que se ha podido sacar una información muy valedera para nuestra historia local. El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición o simplemente Inquisición Española era la institución fundada por los Reyes Católicos en el siglo XV para velar en su Reino por la ortodoxia católica, y en el libro de Bartolomé Bennassar,
LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA, se hace mención en el apartado de La Simple Fornicación del capítulo 9 que trata del MODELO SEXUAL.- DEFENSA DEL MATRIMONIO CRISTIANO, y se lee :

Escuchemos a Juan Montero tabernero de Moralzarzal.

«
Por el domingo de Lázaro, que agora pasó, dos días más o menos, yendo este testigo por vino camino de Navalcarnero, con dos carros, toparon, dos mugeres, y las llevó Andres Benito en su carro ... »

Sigue Bartolomé Bennassar diciendo : Dos mujeres desconocidas solas en el camino: no hay que preguntarles su oficio. En resumen, hace el amor con ellas.
Y continúa :

Después que volvieron al Moral, se adelantó Pablo de Salamanca, y dixo a su muger de este testigo que le regalase bien a este, que lo avía menester porque abía andado con unas mugeres. Y después, quando este llegó a su casa ... llegaron allí también muchas personas ... que debían ser más de veynte, e començaron a dar matraca a este de cómo, teniendo la muger que tenía se yva con otras ...

Por aquel tiempo había discusiones sobre el comportamiento sexual y normas sobre ciertas posturas que la comunidad se encarga de hacer respetar y continúa con :

«
Este dixo que lo había hecho como hombre de bien, porque ya se lo avía pagado, y la avía dada un real, y que pagandoleso no era pecado. Y luego Phelipe de Salamanca dixo : "mirad lo que deçis, que es muy mal dicho".»

Con tantos dimes y diretes, finalmente llegó a oidos del Sr. cura y se dijo, dejémosle hablar.

«
Supé deste negocio por Phelipe de Salamanca que me dió aviso dello como pastor que soy, porque lo remediara. Me dixo que si estaba obligado a decirlo en el Santo Oficio».

Después de andar diciendo de si tenía que ir a denunciarse a Toledo a la Santa Inquisición, y que si no iba Salamanca tendría que denunciarlo, Montero se hacía el remolón y a base de presionarle, al final consintió y marcha a denunciarse a Toledo portando una carta del Sr. cura que explica el caso a los jueces testimoniando sobre la vida normal y buenas costumbres del culpable.

Al principio de este texto extraido del libro de Bartolomé Bennassar, que se basa en el Arcivo Histórico Nacional, en lo relativo a la Inquisición, se dice del domingo de Lázaro, que corresponde al V domingo de Cuaresma, es decir, el domingo anterior al Domingo de Ramos, y este relato nos da la información del nombre de este tabernero del pueblo en 1570, Juan Montero, y también los nombres de los carreteros que fueron con Juan a Navalcarnero a por vino, Andrés Benito, Pablo de Salamanca y Phelipe de Salamanca.

En el pueblo hubo una taberna de la que casi nadie se acuerda y era la taberna del "Piñano" como era apodado Ángel Berrocal Martín. Esa taberna se encontraba en la calle Real nº 1 como era conocida en 1891 la Avenida de la Salud y que he podido constatar en un mapa de la época. Las tres casas que había entre la avenida de La Salud y la calle de Las Eras, donde actualmente hay un edificio de apartamentos, eran propiedad de Melchor Antuñano Martínez, carlista que vino a este pueblo y que se había casado en la parroquia de San Pedro del Valle de Carranza en septiembre de 1870 con Josefa Olazábal del Campo. El matrimonio tuvo una hija, Fermina Antuñano Olazábal, que nació también en el Valle de Carranza en febrero de 1873, viniéndose a nuestro pueblo donde tuvieron unos cuantos hijos, pues en 1878 nació aquí otra hija del matrimonio llamada Carmen y varios hijos más. Fermina se casó con Ángel Berrocal en 1894 y vivieron en una de esas casas antedichas. Al matrimonio de Ángel y Fermina les apodaban Piñano  y a ella "Piñana" y es que Ángel, que tenía yuntas de vacas y bueyes para carretear, a uno de sus bueyes le llamaba "Piñano", de ahí que le pusieran a él ese mismo apodo (cosa común en el pueblo, de poner el mismo apodo del animal a su dueño, como Palmera, Reverte ...). Ángel iba a Navalcarnero con su carro tirado por una yunta de bueyes a coger vino y traerla al pueblo.
Esto de la taberna me lo contó Pablo de Antonio Berrocal, nieto de Ángel, hijo de Josefa Berrocal Antuñano, una de las hijas de Ángel y Fermina, nacido en diciembre de 1923 en una de esas tres casas mencionadas antes y me decía que se lo había oido a su madre Josefa. Asímismo, María Antuñano Montalvo, sobrina nieta de Fermina también me contó haberlo oido relatar a su madre Luisa Montalvo Domínguez, casada con Melchor Antuñano Olazábal, hermana de Fermina y nacida también en 1923.

Pero también hay constancia de otras tabernas que hubo en el pueblo, y empezando por la zona cercana a la plaza de la Constitución, recordar la que hubo en el número 2 de dicha plaza, en el edificio que hay pegado al del Ayuntamiento, era la taberna del "tío Basilio", la cual era propiedad de Basilio Sanz Esteban persona que además de explotar canteras como la del Gurugú, la del Cañuelo y otras, dió orígen, al contraer matrimonio con la "cebollera" Ana María González Sepúlveda, a una familia que se hizo muy numerosa, conocida como los Sanz. Basilio era natural de Matalpino, hijo de Ramón y de Tomasa, pero estaba avecindado en nuestro pueblo y Ana María, su esposa era hija de Mariano González Martín y de Raimunda Sepúlveda González, personas naturales y vecinas de Moralzarzal.
Todavía recuerdan algunos mayores las losas de piedra que cubrían el suelo de la taberna y los vasos que usaba para servir el vino, vasos que eran corrientes en esa época para despachar el vino en las tabernas, de medio litro y de cuarto de litro, así como también recuerdan algunos el mostrador que era de estaño y que se encontraba a la izquierda de la entrada.
En la fachada del edificio, en el dintel de la puerta estaba escrito TIENDA DE VINOS, pero ya no se ve al haberlo quitado a base de dar de puntero la piedra de ese dintel, pero se puede aún ver lo grabado a cincel o puntero en el dintel de la puerta de salida al balcón del piso superior de la casa, y son las iniciales de su nombre y apellido, B y S, que limitan la expresión de construcción de la casa, "Año de 1886", como se ve en una de las fotos que siguen, y sacada de una foto antigua se ve parte de lo que estaba escrito en el dintel de la puerta.

 dintel de la ventana    dintel de la puerta


Hay una noticia publicada en EL HERALDO DE MADRID el jueves 17 de noviembre de 1904 en la que se hace mención a un suceso grave acaecido en la plaza del pueblo y es que estando un mozo rondando a su novia, vio pasar a dos hombres que llevaban unos carneros sobre sus espaldas y al balar uno de ellos, hizo que el entretenido galán se alertara y pensó que podían haber sido sustraidos de su casa, echando a correr trás ellos y dejando a la novia con la palabra en la boca, recriminándoles su acción, pero soltaron los carneros y huyeron.
El novio rondador volvió a la plaza y entró en la taberna donde estaban reunidos los mozos del pueblo y les contó lo sucedido, invitándolos a salir para tomar una determinación. Estando el grupo ya fuera de la taberna, un grupo de más de veinte personas, llegó el ratero con una escopeta, realizó un disparo y como consecuencia de ello cayó muerto uno del grupo llamado Rogelio. Los del grupo, con gran indignación, se abalanzaron sobre el ratero que quedó muerto a consecuencia de una puñalada que le afectó al corazón.
¿Quién lo había matado? Nadie lo sabía pero según la noticia periodística, el ratero, antes de morir dijo por tres veces el nombre del que la había apuñalado.
Se celebró juicio por jurados, siendo los inculpados el acompañante del ratero fallecido y el dicho por el mismo ratero antes de morir.
Las pruebas no arrojaron ningún indicio de culpabilidad contra los procesados. Declararon los vecinos del pueblo y todos contestaron lo mismo : No sabemos nada.
Después de informar el abogado fiscal, los defensores de los inculpados y el propio presidente del Tribunal, finalmente el veredicto fue de inculpabilidad para ambos procesados, que fueron absueltos.
El comentario del periodista dice que el Jurado hizo muy bien porque la declaración del fallecido era realmente sospechosa teniendo en cuenta el rencor que debía guardar en su pecho contra aquel a quien acusaba. Además, los jurados, vecinos del pueblo de Moralzarzal, debían saber mejor que nadie quién mató al ratero.
Y lo curioso de este asunto es que la taberna donde estaban reunidos los mozos era justamente la taberna del "tío Basilio", de la que se han contado esta pequeña historia.
María Teresa Estévez, familiar descendiente de Basilio, guarda con mucho cariño un par de vasos de los de medio litro y otros vasos decorados artísticamente y con las iniciales grabadas de Basilio y su esposa Ana María, mostrados en la foto que sigue.

 vasos de Basilio y María

Parece que era muy rentable el poner bares o tabernas y para seguir con la tradición familiar, dos hijos de Basilio también tuvieron establecimiento de bebidas, así que Salvador Sanz González, hijo de Basilio, puso su bar en la esquina de la plaza de la fragua y la calle Roseles, al salir de la plaza hacia dicha calle, bar que ocupó el establecimiento que antiguamente era donde salaban el tocino y otros artículos alimenticios, conocido como el "saladero", sirviendo a la vez de saladero y de bar, era el CAFÉ Sanz BAR (como ponía en un cartel arriba de la puerta), lo que se puede ver en el documento fotográfico mostrado a continuación (sacado de una foto de 1933), pudiéndose ver también las gradas que había en esa salida de la plaza y la fuente en el centro de dichas gradas.

 el cafe bar Sanz

Pero Salvador Sanz, además del café-bar tuvo una tienda almacén que se llamaba el "Arca de Noé" justo en el edificio que había junto al bar y que hoy día ocupa una oficina del Banco Popular en la plaza de la Fragua, en el que vendía de todo, herramientas para cantero, ultramarinos, tejidos, pienso y harinas para el ganado y muchas otras cosas tales como zapatillas o alpargatas que era lo que ponía en la publicidad hecha en unos paipáis que daba de regalo, mostrándose a continuación unas fotos donde se ven las dos caras del paipay, en la foto de la izquierda se muestran dos donde se ve la impresión de un rostro femenino que aparecía en una de las caras y en la de la derecha se ve la otra cara, en la que se puede leer la publicidad que hacía tanto del almacén como del bar, paipáis que me enseñó María José Contreras Sanz, nieta de Salvador, y fijándose bien se distingue el número de teléfono de El Arca de Noé, que tenía el nº 3 (ya era la modernidad).

 haz del paipay      envés del paipay

Y en la foto que sigue se muestra el cartel que hubo en la fachada del edificio que albergó el almacén de Salvador Sanz González, por un periodo de tiempo de una treintena de años alrededor de 1930.

 letrero del Arca de Noé

En enero de 1931 Salvador Sanz mandó una misiva a su proveedor de bebidas, Gutierrez Hermanos, pidiéndoles que enviaran una nueva guía o un certificado con el fín de poder retirar una caja de botellas de licor que le habían enviado y estaba en la estación de ferrocarril de Villalba sin poder recogerla, pues su dependiente había perdido la guía original y sin ella no se la entregaban, apareciendo seguidamente una foto de la nota que envió Salvador, la cuál vi que se vendía en Internet y que consiguió una de las nietas de Salvador, Pilar Contreras Sanz y pude tener de esa manera la foto de ese documento.

 carta de Salvador al proveedor

Otro hijo de Basilio, llamado Mariano Sanz González tuvo el bar en un edificio que había en la calle de las Eras nº 3, y que corresponde a donde hoy está el nº 3 de la actual calle Rondón (aunque hubo unos años después de la guerra civil en la que se llamaba calle de Carlos Ruiz, siendo esta persona, a partir de 1941, gobernador Civil de Madrid y jefe provincial del Movimiento), edificio que entonces contaba con una planta, no como el actual de dos, y que albergaba la taberna y el estanco. El edificio de una sola planta fue derribado en 1942 para levantar el que aún existe de dos plantas. Esta taberna después la regentó el hijo de Mariano, Antonio Sanz Sepúlveda, conocido como "Pitorro", hijo de Mariano y de Margarita Sepúlveda Estévez. Después de levantarse el nuevo edificio, siguió como bar y estanco (algunos recordamos cuando comprábamos las cajetillas de Ideales) el cuál estaba regentado por Alejandro Navas de Lucas y su esposa Mercedes Sanz Sepúlveda (hermana de "Pitorro") y aún más tarde también estuvo como bar en el que se servían comidas y buen pulpo a la gallega, pues el que lo tenía era Ángel Couceiro (de oficio electricista) con su madre "Loliña" (nombre con el que era conocido el bar), buena gallega y conocedora de las artes culinarias de esa tierra, con lo que se degustaba el pulpo bien hecho y el vino de Ribeiro servido en las típicas taziñas, pudiéndose ver todavía en el dintel de la puerta, fijándose bien, que pone COMIDAS. Este bar lo llevaron Ángel y su madre Loliña desde mayo de 1984 hasta 1986 y después de permanecer cerrado durante un tiempo, lo abrieron Ramón y Antonio, allá por 1988, dándole el nombre de "Dardos", y a continuación se lo traspasaron a Sebas que lo tuvo hasta primeros de 1993. Posteriormente, en marzo de 1993, los nietos de Alejandro Navas y Mercedes Sanz, César y Alejandro, hijos de Juanita Navas Sanz y de Cesáreo Arroyo Calvo lo explotaron hasta finales de 1999 con el nombre de "Tres de Copas", año en el que dejó de funcionar como bar y ya sin ninguna actividad salvo el servir de sede de alguna "peña" local en las fiestas patronales, mostrándose en la foto siguiente el cartel donde estaba escrito "Tres de Copas"

 cartel del Tres de Copas

Otra a la que hay que hacer mención es la que hubo en la calle de Carlos Ruiz número 6, actual calle del Rondón, que estaba situada donde hoy está una entrada al edificio del ayuntamiento en la esquina que hacen la calle del Rondón y la travesía de la Peñuela, era la que, hasta que se amplió el edificio del ayuntamiento, tenía Irene, hija de Teodoro Balandín Madrid (conocido como el tío Sana), carretero que hacía transporte con su carro y yunta de vacas (recuerdo una a la que llamaba "Palmera"), y de Leonor Morato Lázaro, taberna que tenía puesto en el dintel de entrada "TIENDA DE VINOS" y que hasta que desapareció era conocida como "Casa Irene" o "el Pozo" puesto que en su interior había un pozo en el que metía las bebidas dentro de un cubo para refrescarlas. Tenía un vino embocado o abocado de Navalcarnero que le traían en pellejos, y era muy curioso ver como los manejaba para sacar el vino a las frascas para servirlo a los clientes.
Como testimonio de ese recuerdo, en la siguiente foto se muestra la entrada a dicha taberna, en la que aparece la esposa y el hijo mayor de este cronista que os relata todas estas cosas, foto hecha sobre 1976.

 la Tienda de Vinos

Pero antes de Irene la tuvo su padre Teodoro, dicho anteriormente, que junto a su esposa Leonor Morato Lázaro despachaba vino y era más que taberna un despacho de vino, tienda que le tocó en herencia de sus padres Julián Balandín Madrid y Daniela Madrid González, matrimonio desde 1887. Esta taberna en un principio era de venta de vino al por menor, no se despachaban vasos de vino, se vendía para llevarlo a casa y la bisnieta, Mª Dolores López Balandín, conserva un juego de medidas que usaba su bisabuelo Julián para medir la cantidad de vino que despachaba, piezas que me enseño y pude comprobar que están en muy buen estado de conservación. Ese conjunto de medidas lo forman cinco piezas de estaño y en ellas se ve el sello del fabricante, J. CUERVO - MADRID en el culo de las piezas.
Como la de 1 decilitro está duplicada, en la foto de la izquierda solamente se muestran cuatro, que son las de litro, medio litro, cuarto y un decilitro, y también se distinguen las marcas que la inspección hacía en ellas cada vez que se pasaba la revisión para comprobar que hacían la medida correcta, no son golpes que tengan las medidas, como pudiera parecer, distinguiéndose muy bien las marcas en la foto de la derecha.

 juego de medidas      marcas en una medida

Me contaba Irene que el vino se lo traía, desde Navalcarnero en un camión Ford V8 (antiguamenete venían con un carro), Félix Fernández conocido como "el tío Vinagre" y los pellejos que normalmente eran de piel de vaca, los colocaban sobre una piedra plana de granito y ella los manejaba de manera que iba vaciándolos a garrafas para de ellas ir sirviendo a los clientes, aunque en la taberna para dar los chatos, desde las garrafas lo pasaba a frascas.

Otra de las personas que venían al pueblo a abastecer de vino a sus habitantes era el "tío Machaco", al que todavía recuerdan algunos mayores cuando llegaba desde Cenicientos, pueblo de la Comunidad de Madrid, con su carro tirado por una mula y cargado de pellejos de vino, el cuál también era vendedor ambulante, pues además de vender a los taberneros, despachaba desde los pellejos a las botellas o garrafas de los clientes particulares que le querían comprar, así como también recuerdan que en las fiestas de la Virgen del Rosario traía los pellejos con el vino que luego se bebían todos los que se acercaban a las puertas de ayuntamiento y que quisieran beber de los botijos que la Corporación Municipal ponía a disposición de nativos y forasteros, e incluso los que llevaba "Pitorro" a los "cazadores" que habían partido el "día de la caza" a por conejos a la zona del Palancar para poder celebrar la cena de las fiestas en la plaza. También abastecían de anís y aguardiente a las gentes del pueblo los que traían el anís de Chinchón y el "suave" que traía un vendedor del pueblo madrileño de Colmenar de Oreja, bebidas que se consumían a primeras horas del día como "desayuno".

Hubo otra taberna en la calle de la Fuente nº 5, donde estuvo luego la fragua de "Pepote", como era conocido José de Antonio Berrocal, y era la taberna de Luciano y Quintina, o taberna de la "tía Quintina", ya que los taberneros eran Luciano Balandín González, de oficio cantero, y su esposa Quintina González Perea (se casaron en 1878), recordando todavía algunos mayores el mostrador que había al fondo del local que hacía de taberna. Me contaba su bisnieta Carmen Segovia Mazarías, hija de Emilio Segovia González y de Severina Mazarías Balandín, que se despachaba allí el vino que se hacía en la bodega que hubo en la calle del Barrio de Arriba, hacia el nº 43 (antiguamente era el camino de la Tejera), con las uvas recogidas en la última viña que hubo en el pueblo (donde está la urbanización la Viña) y que se pisaban en el lagar de esa bodega (luego se empleó esa bodega como pajar para guardar las vacas y la hierba por Emilio Segovia, yerno de Ignacio Mazarías Berrocal, que era el que hacía el vino).
Ignacio trabajaba la viña que era propiedad de Aniceto González González, emparentado con Ignacio al ser la esposa de Aniceto, Pilar, hermana del padre de Ignacio, Francisco Mazarías Martín, y de las uvas que conseguía de la vendimia y que pisaba en el lagar, obtenía el vino que despachaban en la taberna sus suegros Luciano y Quintina, ya que Ignacio estaba casado con Maximina Balandín González, la hija de los taberneros. Me contaba Carmen Segovia que además de despacho de vino y aguardiente, algunos iban allí a beber vino y recordaba que había "vasos de a cinco y de a diez", es decir que se vendía el vaso de cuarto de litro por cinco céntimos de peseta y el de medio litro por diez céntimos y conserva ella uno de esos vasos "de a diez", que me enseñó, vaso que ahora conserva Ángel, el hermano de Carmen, conocido por los amigos como "Geli", y que se muestra seguidamente.


 vaso de a "diez" de la taberna de Quintina


Ese vaso mide 12 centímetros de altura y tiene un diámetro de 9,5 centímetros en la parte superior, con lo que descontando el grosor y con un diámetro medio de casi 8 cm., se obtiene una capacidad cercana al medio litro, un hermoso vaso de vino que bebían hace más de cien años (Quintina y Luciano de casaron en junio de 1878) los vecinos del pueblo que se acercaban a la taberna de la "tía Quintina" a probarlo por la cantidad de diez céntimos de peseta o lo que es equivalente a seis diezmilésimas de euro.
Además de vino, se bebía entonces aguardiente y Quintina fue denunciada por hacerlo con su alambique para venderlo en la taberna, denuncia que se produjo porque en esa época no estaba permitido hacerlo.
Para darnos idea de la ubicación de la bodega donde estaba el lagar en el que hacían el vino, se ve en la siguiente foto hecha en 1933 una vista parcial del pueblo, que muestra la viña con los pinos que había en la tapia que la rodeaba, la casa que se encontraba en el centro y a la derecha, bajando desde la Tejera (donde hoy día se encuentra el parque y la Ermita de La Santa Cruz) por la calle del Barrio de Arriba, se ve el primer edificio pegado a la calle, que era la bodega (fijándose bien se puede ver en la parte derecha de la foto una figura humana en la era donde se trillaba, una de las eras que había por entonces).

 vista de la zona de la viña

Según se ve la foto, a la izquierda de la bodega dicha, hay un edificio más grande junto a la parcela donde se distinguen las vides, pegado a la calle, y era un pajar de Natalio Morales conocido como el "corral de las comedias", lugar donde antiguamente se bailaba además de servir como sala para representaciones teatrales. Era el más antiguo salón de baile del que hay constancia en el pueblo.
La última viña dicha en estas líneas de arriba, estaba donde está hoy día la urbanización "La Viña" y junto a ella había otras dos, de manera que ocupaban la parte baja de la Ladera, a la solana para que las uvas maduraran al sol, y hubo otras en la zona del término cercana a la finca Los Linarejos, donde aún quedan unos prados llamados "Las Viñuelas", por lo que se ve que se producía vino, que aunque fuera en pequeña cantidad y no fuera de una calidad excelente, si que se puede decir que las viñas daban para comer uvas.
Cuando se realizó la petición de división de término de Collado Villalba y Alpedrete para separarse del Real de Manzanares se puede leer en ese documento de pedimiento que data de 1630, donde se hace referencia a los mojones antiguos y se describe dónde están situados, de uno de ellos se dice : otro, que está junto al camino, que va de Guadarrama y del Escorial a el Moral, junto a la viña de Serrano, que coincide con "Las Viñuelas", lo que nos da certeza de que ya había viñas en el pueblo y por tanto lo más probable es que también hubiera alguna taberna, hecho del que se tiene certeza con lo visto en la declaración del Catastro del Marqués de la Ensenada en 1750.

Hubo un bar, el llamado "bar Negrita", en el edificio del Almacén situado en la calle de la Iglesia nº 1, saliendo de la plaza hacia la iglesia, y se ve todavía el anuncio que estaba pintado en la fachada y que decía :

CAFE BAR NEGRITA

COMIDAS DE ENCARGO.

En el documento fotográfico que se muestra a continuación se ve el letrero que anunciaba dicho bar y que todavía se distingue si se presta atención al pasar por esa calle.

 letrero del bar Negrita

Este bar lo llevaba Pedro Martín, el dueño del Almacén, y su esposa Angelines Pérez. El Almacén fue primero de Pedro López, padre de Pedrito el cura, en la segunda década de 1900, persona que se menciona en el capítulo relativo a la apicultura tradicional y que dió nombre a la zona cercana al Valle conocida como la del Colmenar del tío Perico, y hacia febrero de 1927 ya lo tuvo Alejandro Martín Vallejo.

En la plaza de la fragua, estuvo el conocido como bar HITO, que primitivamente, hacia 1930, era de Celedonio Domínguez González conocido como el "tío Reverte", pasando posteriormente a Adolfo González Sanz, el "tío Gallo", y después de la guerra civil de 1936 lo llevaba Juan Soriano Morales (desde 1945 hasta 1956), estando en el edificio que había en la plaza de la Fragua nº 4, saliendo hacia la calle de la Fuente y una vez que acabó como bar, tuvo allí el taller el zapatero remendón Marcos Martín.
En la foto que sigue se muestra a esas parejas sentadas en las sillas de tijera a la hora del vermut durante unas fiestas y se aprecian de izquierda a derecha a Juan Soriano, Emilia Pérez, Concha Pascual, Pablo Martín, Teodoro Bermejo y Faustina Balandín.


 el bar HITO

Otro de los establecimientos a recordar es el "Racimo de ORO", que en su última etapa era conocido como Café Bar, y se encontraba en lo que hoy es el nº 1 de la calle Rondón, antiguamente calle de las Eras nº 1, bar que perteneció a Hermenegildo Balandín González y su esposa Marcelina Cuena Domínguez, pero que llevaba su hijo Luis (conocido por los amigos como "el gamberro") y posteriormente el otro hijo llamado Esteban y estuvo funcionando desde 1939 hasta comienzo de la década de 1970. Algunos recuerdan una gamberrada que le hicieron a Luis y que consistió en taponar el tubo de tiro de la estufa, con lo que se formó una hermosa humareda, provocando un gran enfado en Luis, de manera que con la badila de atizar el fuego pegó tal golpe en la estufa que la rompió.
Como testimonio de lo dicho sobre la calle de las Eras nº 1, se muestra a continuación parte de una nota a modo de factura que tenía "el gamberro" en el bar y se ve claramente lo de la calle Eras.



Aún se conserva el suelo que estaba enlosado de piedras de granito y algunos recordamos la granadina que bebíamos como refresco en el verano.
En la foto que sigue, a la izquierda se ve a Luis junto a la puerta (Luis era el cartero que bajaba a por la correspondencia a la estación de ferrocarril de Villalba del Guadarrama y era para Moralzarzal, Cerceda, Matalpino, El Boalo y Manzanares el Real), y detrás de la valla de separación del patio y la calle se ve a Marcelina, Hermenegildo y a Esteban. Se aprecia en el balcón a Concha Domínguez, sobrina de los propietarios, pues era la hija de Pedro Domínguez Corregidor que estaba casado con Concha Balandín Cuena, hija de Hermenegildo y Marcelina. En la foto de la derecha se ve a Pedro Domínguez, hermano de Concha y por tanto también sobrino de los que llevaban el bar, ataviado de camarero en una ocasión en la que echaba una mano con motivo de unas fiestas, pudiéndose ver el título de RACIMO DE ORO pintado en la fachada, encima de la puerta, así como CAFE y BAR a ambos lados de la misma, y se ve también en esta foto a Manuel González Domínguez cuando era un chaval (el hijo de Baldomero González y María Domínguez).


 el Racimo de Oro      Pedro en el patio del bar

La foto de la izquierda es de 1948 y la de la derecha sobre 1951.

Para recuerdo de los que en el "Racimo" bebieron algún refresco, tomaron un café, un chato de vino o cualquier otro tipo de bebida, en la foto mostrada seguidamente, se ven en la barra de dicho bar a Esteban Balandín sirviendo de la tetera, su madre Marcelina Cuena y Concha Domínguez, sobrina de Esteban, foto de 1949.

 detrás del mostrador

Otros de los establecimientos donde la gente podía ir a beber un vaso de vino, una cerveza o cualquier refresco fueron los quioscos de PUSKAS y EL RASO, que eran concedidos por temporadas y normalmente mediante subasta, cosa que se sigue haciendo actualmente, aunque en el caso del quiosco del Raso, Justo García Rubio (Justo o "baturro" para los amigos), solicitó en 1965 al Ayuntamiento, cuando estaba de alcalde Eduardo Balandín López, el poder usar el terreno municipal de lo que hoy es el parque de "El Raso" para poder montar allí un quiosco para explotarlo como bar de temporada, y en 1966, siendo alcalde D. Agustín López, se firmó el contrato para cesión del terreno con una extensión de 16 metros cuadrados, quiosco que estuvo funcionando desde 1966 hasta 1973.
Y seguidamente se muestra el encabezamiento de ese contrato firmado por el alcalde D. Agustín, conocido en el pueblo por "el forestal" (pues estuvo trabajando de guarda forestal en la Ladera), y Justo conocido por "baturro", como ya se ha dicho anteriormente.

 encabezamiento del contrato

Todos los que pasamos de una cierta edad tenemos muy gratos recuerdos de momentos pasados en compañía de amigos o familiares para celebrar alguna efemérides y en mi caso recuerdo mi despedida de soltero celebrada con mis hermanos y un grupo de amigos en El Raso, comiendo el sabroso conejo que preparaba "Salu", que nos hacía olvidar el fresco que pasamos en esa tarde-noche del mes de septiembre de 1973 en que celebramos ese acontecimiento. En el quiosco de Puskas, que se abrió en 1958, las tardes de los veranos eran interminables a base de chatos de vino, botellines de cerveza y un hartón de pipas.
A continuación se ve en la foto de la izquierda el quiosco El Raso y se distingue a Justo García Rubio y su esposa Salud González Sanz detrás del mostrador y en la foto de la derecha se muestra el primitivo quiosco de la fuente de la Salud conocido por "Puskas", que lo llevaban Ángel Moreno Alvarez y su esposa Isabel Gasco Rubio, pudiéndose apreciar en esta foto lo que era la famosa fuente de la Salud, a la izquierda del quiosco y detrás de esa silla de tijera que aparece en la parte izquierda de la foto.
El quiosco de Puskas lo inauguró la pareja el día 13 de junio de 1958 y lo tuvieron abierto durante 18 años, siendo en un principio un local bastante reducido por lo que lo ampliaron una primera vez al doble de su tamaño, en sentido frontal, y posteriormente también al doble, pero en sentido de profundidad, con lo que al final de las ampliaciones fue cuatro veces el tamaño inicial.
En la foto de la derecha se ve lo que era "Puskas" al principio, antes de las ampliaciones, y para abrirlo solamente tuvieron que pedir permiso al Ayuntamiento, sin coste alguno ni al principio ni durante ninguno de los años en que estuvo abierto.

 El Raso      Puskas

El bar de Isaac, que regentaba Isaac Pérez Campeño junto a su mujer Juana García Herrero, lo tuvieron durante unos seis años desde 1966, y se hallaba en la avenida de la Salud nº 16 esquina a la calle de Galeno. Después de dejarlo Isaac, en 1962 lo llevó Juan Augusto Sanz, hijo de Juan Augusto de la Concepción y de Elisa Sanz García, que lo tuvo por espacio de un año, y posteriormente lo tuvo un tal Canales y luego José

La bodega Fraile que estuvo an la calle Antón nº 2, en el edificio que hoy alberga el banco Santander Central Hispano, y también estuvo en la calle de la Peñuela nº 20 donde después puso Fidel Ramos Blanco una tienda de tejidos y una frutería y era conocida por algunos como la taberna del tío Pisco (Celedonio Balandín), pues era el dueño del local.

El bar Madrid estuvo en la esquina de la plaza de la Constitución con la calle Peñuela, lo que corresponde al nº 4 de la plaza, donde hoy día está La Caixa, bar que inauguró Juan Soriano Morales hacia 1970 y que junto con su esposa Emilia Pérez lo llevaron durante cinco años, siendo posteriormente explotado por el señor Félix, cuyo verdadero nombre era Patrocinio Felicísimo Rodríguez Reollo, con su esposa Eugenia, bar que también funcionó como restaurante, teniendo la sala para comer en el piso de arriba. El edificio era propiedad de Marcelo Ovejero Sepúlveda, el hijo del maestro D. Carlos Ovejero González y de María Sepúlveda Estévez, y donde anteriormente tuvo su sastrería Eugenio Esteban Sanz (del que se hace mención en la parte de la breve historia de Moralzarzal, al recordar los sastres que hubo en el pueblo).

Casa Paco fue el bar que estuvo en la plaza de la Constitución nº 10, donde actualmente está el estanco. Este bar primitivamente era propiedad de D. Diego Adolfo Cayón Liaño, persona que tuvo montada una fábrica de peletería en la calle de los Morales y es que la puso aquí en el pueblo en 1943 cuando le cerraron la que tenía en el Paseo de la Dirección (en el barrio de Tetuán), pero conocían Moralzarzal desde 1941 al haber venido al pueblo a tomar los buenos aires porque su hijo Adolfo no gozaba de muy buena salud por esas fechas, el cuál es vecino hoy día de esta villa. Cuando vinieron al pueblo el matrimonio formado por Diego Adolfo y su esposa M. Antonia del Consuelo Fernández Rubio, se hospedaban por los veranos en una casa de Facunda y Evaristo situada en la calle Roseles y por cosas de la vida se hicieron con el bar en la Plaza de la Constitución, entonces Plaza del Generalísimo.
Esta familia tuvo varias peleterías en Madrid (aunque realmente él era constructor y la peletera era ella, que le venía de familia), una en la calle Rompelanzas llamada EL ENCANTO y otras en la calle de Preciados que eran conocidas como peletería CAFER (siglas cortrepondientes a Consuelo, Adolfo, Fernández y Rubio), MISA (nombre que me decía Adolfo el hijo que estaba escogido con cierta ironía por Mas Impuestos Sociedad Anónima) y PELASO (Peleteros Asociados), negocios que regentó Adolfo el hijo cuando tuvo edad suficiente para poder hacerlo.
Ese bar, años más tarde se llamaría bar MI CASA, pues fueron Francisco Sabariegos Sanz y su esposa Luisa Ramos Guerra las personas que se quedaron con el bar y para cubrir el traspaso pagaron con una casa que Luisa tenía en Vallecas (en la calle Pico Cejo nº 37), de ahí el nombre que los nuevos gestores dieron al bar, "MI CASA", allá por 1947, trabajando en él hasta 1974. Como casi todos los bares de aquellos tiempos, recibían la mercancía, el vino, en pellejos, que ponían sobre una piedra en forma de lancha, con la boca del pellejo atada y también la atadura de estopa atada a un gancho clavado en el techo, desatádola cada vez que querían sacar vino del pellejo a recipientes menores para servir. Antes de cambiar el nombre y llamarlo Casa Paco, se podía ver en la fachada que se llamaba Café X Bar y en fotos que tienen algunos vecinos del pueblo (incluyéndome yo) se puede ver lo dicho.
En la foto siguiente hecha hacia el año 1960, se ve el bar Paco (ya le habían cambiado el nombre) y se aprecian en ella a Teodoro Bermejo Esteban, que era pintor, al lado de su "Montesa", motocicleta que hacía furor en esos años y en primer plano, montado en el caballo, se ve a D. José López Zárate, el padre del autor de esta web, el que os relata estos recuerdos.

 el bar de Paco

Y como testimonio de los distintos nombres dados a ese bar, se muestran seguidamente dos fotos en las que se ve a la izquierda con el nombre primitivo MI CASA y se distingue a Alfonso Martínez Cebrián ("el Cuco"), un veraneante llamado Rafa, Enrique Sánchez González (el electricista), Ignacio Moral Martín ("pianola"), Luis Balandín Cuena ("el gamberro"), Maximino Segovia Mazarías ("Mino") con gafas oscuras y Teodoro Reguera Balandín, miembros de la cuadrilla de "torereos" en uno de los festejos de las fiestas patronales (los que iban tocados con gorra más los dos de la izquierda) y en la foto de la derecha se ve cuando se llamaba café X bar, se aprecian las caras de Daniela Morato Balandín, Ángel Balandín Segovia ("Caque"), Angelines Segovia Morato y Felisa Balandín Morato, la hermana de Irene la del bar "el pozo" e hija del matrimonio que tuvo el bar antes de Irene, Teodoro Balandín y Leonor Morato.

 MI CASA      bar X

El bar Lago estuvo en la plaza de la Constitución nº 9, donde en el año 2010 se encuentra la agencia inmobiliaria GIA, bar que tuvo Evaristo García y su esposa Luisa durante siete años (aunque en un principio el local fue usado como mercería), bar puesto junto con Mari Luz, hermana de Evaristo, pasando más adelante a llevarlo tres hermanos procedente de la zona zamorana de Sanabria, los cuales estaban llevando el bar porque Pedro, el novio de Mari Luz, los trajo, y eran Pedro y Delfín los varones y Pruden la hermana (sobrinos de Pedro). Una vez dejado por las personas que lo explotaron, lo tomó Juan José Sabariegos Ramos hasta el año 2003 y para los que gustan de los recuerdos del pueblo, hay que decir que en un principio se llamó Plaza Mar y al gestionarlo los sanabreses pusieron el nombre de bar El Lago (por lo del lago de Sanabria).

El Bar Colombia que estaba en el edificio de la calle de Carlos Ruiz, actualmente calle Rondón, justo enfrente del nº 1 de dicha calle, edificio que fue derruido para poder ampliar el del ayuntamiento, y que estaba junto a lo que era la escuela que hubo en el propio edificio del ayuntamiento, bar que lo tenía Basilio Reguera Balandín junto con su esposa Joaquina Pérez Campeño, pero que anteriormente lo usaron como frutería y luego como peluquería, pues Basilio era peluquero, para finalmente poner el bar, abierto sobre 1957.

El bar Centro, en la plaza de la Constitución nº 3, donde actualmente está una notaría, que fue el Casino del pueblo en la segunda década del siglo XX, parece ser que fue donde se fraguó la futura asociación SORCAS o Sociedad de Baile, luego sede de la FAI (Federación Anarquista Ibérica) antes de la guerra civil de 1936 (la CNT estuvo en la casa de la familia de Luis Crespo y la UGT en la antigua Casa Grande o Casa de la Huerta), en 1935 albergó el Círculo Republicano y después, al acabar la guerra lo ocupó la Falange y lució un cartel en el balcón de la fachada con el yugo, las cinco flechas y el lema que decía : Jefatura Local de F-E-T y de las J-O-N-S, lugar que recuerdan algunos que entonces eran jovencitos, como me comentaba un amigo, que en un domingo, en el que no fue a misa, fue "castigado" allí a purgarse con un buen vaso de aceite de ricino, aunque él hizo como si escurriera el vaso para fastidiar a sus castigadores; y también sirvió como escuela un tiempo después de acabar dicha guerra y posteriormente empezó a funcionar como bar.
El bar CENTRO por los años 30 del siglo XX lo tenían Tomás Bermejo Carrasco y su esposa Cecilia Esteban Alonso y el edificio era de Bernabé Maya Laboira, casado con Angela González Mazarías, teniendo en la fachada las iniciales del nombre y primer apellido de los esposos, B, M, A y G, edificio del que durante una veintena de años no pudo la familia disponer de él por distintas razones, y se entiende que así ocurriera en determinados momentos habida cuenta de la mentalidad de aquellos tiempos, y es que Bernabé era presidente del Comité del Partido Republicano Liberal (en el periódico LA LIBERTAD, el viernes 14 de noviembre de 1930 apareció la noticia del nombramiento de Bernabé como jefe de dicho Comité junto con otros cargos de ese partido).
Hay una anécdota curiosa entre otras muchas, y es que en el transcurso de una novillada durante la celebración de las fiestas patronales, un toro entró por la puerta, cruzó el bar y salió por el patio posterior a la calle de la Travesía de la Peñuela, todo ello sin enterarse Cecilia, que se encontraba en la cocina, y afortunadamente no hubo que lamentar ninguna desgracia.
Años después de acabar la guerra (sobre 1949), hubo una fiesta que ofreció a sus paisanos "cebolleros" el nativo de esta villa Pedro López Masedo (conocido familiarmente en el pueblo como "Pedrito el cura"), y el motivo fue para celebrar que se había ordenado sacerdote, siendo la "tía Cecilia" la persona que se encargó de hacer la paella con la que festejaron la entrada de "Pedrito" en el sacerdocio. (Entonces estaba el local ocupado por Falange Española, pues tenía en el balcón que había encima de la puerta el cartel y el yugo con las cinco flechas como se ha dicho anteriormente).
En los siguientes documentos fotográficos se muestra lo que era el bar Centro en los años posteriores a la guerra, a la izquierda se ve lo dicho de FET y de las JONS y a la derecha se ve el nombre que tenía cuando ya lo llevaron Juan Segovia y Raimunda Bermejo, de lo que se hace mención en las líneas siguientes.

 el bar centro con FET y de las JONS    BAR EL CENTRO

Pasado el tiempo, después de la guerra, sus propietarios pudieron hacerse cargo de él y en 1953 lo alquilaron a Juan Segovia González que junto con su esposa Raimunda Bermejo Esteban lo explotaron como bar, siendo Raimunda la hija de Tomás Bermejo y Cecilia Esteban, matrimonio que lo regentó por los años 30. Muchos recuerda que entonces tenía el mostrador enfrente de la puerta y luego se cambió para ponerlo a la izquierda de la entrada.
Hay un dato curioso y es que en el bar Centro se instaló el primer televisor que hubo en Moralzarzal, el día 17 de enero de 1957, siendo pioneros sus gestores, Juan y Raimunda, habida cuenta de que las emisiones regulares de televisión fueron iniciadas por Televisión Española el día 28 de octubre de 1956, la cadena de televisión más antigua de España, recordando muchos convecinos cuando iban a ver los programas que transmitía,

Cuando en 1957 se emitían por Televisión Española programas infantiles, los chavales iban los jueves al bar Centro a verlos, se les cobraba algunos céntimos y se les daba caramelos que se comían viendo esos programas que hacía las delicias de los niños, aunque está claro que algunos no tenían dinero pero también se les dejaba entrar.
Entonces, en 1957 el "Teatro de Títeres de Maese Villarejo" se hizo célebre en TVE por los programas infantiles en que intervino durante más de siete años y muchos recordarán aquellos programas semanales con el popular muñeco "Pedrito Corchea", "Las Fábulas de Esopo", "Pepe el Tranquilo" y otro que recuerdan mucho más es el de "Las aventuras de Gorgorito", siendo Gorgorito el personaje protagonista que interviene en todos sus cuentos, obra de Juan Antonio Díaz Gómez de la Serna y cuyo nombre artístico era "Maese Villarejo", persona que empezó sus actividades en el teatro de Títeres allá por el año 1940.
Estas cosas me contaba Genaro Segovia Bermejo, hijo de este matrimonio formado por Juan y Raimunda, el cuál estuvo también trabajando en el bar con sus padres.

Luego lo tuvo Andrés Segovia Morato y su esposa Julia Vallejo Vallejo, siendo Andrés socio con su hermano José, que lo tuvo durante 16 años, desde el día 2 de abril de 1960 hasta el 30 de noviembre de 1976, fecha en que pasó a llevarlo Tino durante un año (Tino tuvo también una pescadería en el edificio donde estuvo el bar Hito) y siguió Evaristo García con su mujer Luisa durante cuatro años, siendo Juan Domingo Gómez Manzi, conocido como "Pirulo" el último que lo explotó como bar, desde 1991 hasta 1998.
En la foto que sigue se ve la fachada del edificio donde estaba el bar Centro, foto hecha hacia 1980, y se aprecian las iniciales dichas anteriormente que corresponden al nombre y primer apellido del matrimonio propietario del edificio, y también se ve a la derecha parte del bar Madrid, en la época que lo tuvo el Sr. Félix, y que funcionó también como restaurante.

 el bar Centro

Estos son los bares y tabernas más antiguos recordados, aunque hubo otros establecimientos en los que se podía tomar un vaso de vino, una cerveza o cualquier refresco y algunos todavía existen mas con otro nombre, se pueden recordar el ambigú (o andibú) del Salón de baile de la calle de la Iglesia, abierto en 1929 y aún continúa, el asador de Mauricio Bermejo en el Berrocal, los billares de "zancadilla" (Carlos González) en la esquina de la calle Huerta y la travesía de la Cruz, la cabaña "El Genio" en la calle de la Iglesia, la "Chera" en la calle Antón esquina a la travesía del mismo nombre, el Chers de "Cris" que estuvo en la calle de la Peñuela nº 22, el chiringuito de Eladio Hernando en el Berrocal, el bar de la urbanización de los Enebros, el Media Luna que estuvo primero en la esquina de la calle Peñuela y la travesía de la Peñuela pasando más tarde a Peñuela nº 22, el mesón el Extremeño de José Recio en la calle de la Eras nº 21, el mesón de la urbanización Olmosierra, el bar del polideportivo municipal, el de la piscina Roseles, el de la piscina Bellas Vistas en la calle de mismo nombre, el Sosiego de Sebas (Sebastián Moreno) en la travesía de Antón nº 15, allá por 1983 y que también fue churrería, el Templo en la calle de la Huerta, el Tragapanes en la travesía del Cerrillo nº 14 (abierto sobre 1990 primero como tienda de frutos secos y posteriormente como bar durante 11 años), el Klito de Daniel en la calle de las Eras que luego se abrió como la Sherlock Tavern y sigue hoy día como cervecería Caldas, el bar del club social de la urbanización Olmosierra y otro que hubo en esa misma urbanización al que algunos le llamaban el de las "Bibianas" y el bar de copas y alterne de Bellas Vistas.

Y esta breve historia de los bares y tabernas que hubo en el pueblo, nos sirve de recordatorio de parte de la historia de Moralzarzal, para que no se pierda en el olvido.


© 2006 - Antonio López Hurtado